Al pasar por la puerta todo tu mundo se transforma en uno de color de rosa (ya veréis por qué). Tras una cálida bienvenida en cualquier idioma (el inglés, alemán, castellano y catalán no se escapan del alcance del maitre), y unas aceitunas negras, pasamos a degustar una deliciosa pizza de una calidad muy alejada de las clásicas pizzas congeladas...
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