Acudimos a este lugar en el barrio italiano de Boston animados por la recomendación encarecida de la recepcionista de nuestro hotel.
Eran aproximadamente las 21:00 y nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos con una cola de más de 50 personas esperando en mitad de la calle para poder pasar a pedir unos dulces.
Ante un fenómeno así sólo podíamos...
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