La reserva por OpenTable funcionó perfectamente. Nos dieron un mesa junto a la ventana, quizás para invitar a los paseantes a entrar. Una panera con un pocillo con aceite sirve para saciar el hambre inicial. El pan podría estar más fresco.
Pedimos espumante Prosecco, muy helado, linda botella y muy bueno ($36).
Una entrada de fried calamari, abundante. De fondo...
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