Me encantó el sitio pues es de los más clásicos de NYC, fuimos a tomar un Royal High Tea, toda una ceremonia...es muy bueno, curiosamente el té fue lo que menos nos gustó, lo que más, los sandwiches, dulces,champán y servicio.Nos sentaron en un booth con unas excelentes vistas de todo el restaurante,que es precioso. Recomendable paraun capricho u ocasión...
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