Tuvimos que llegar antes de las 9h de la noche, porque cierran pronto. El sitio encantador, todos van vestidos como en tiempos de Benjamin Franklin, pero no es un sitio de "turisteo", la comida es verdaderamente buena, y vale la pena dejarse llevar por las sugerencias del maitre. Aunque es algo caro (sobre todo la bebida) no puede uno de...
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