Los mantecados no son los más especiales del planeta. Sin embargo, disfrutar del procedimiento, mientras fríen el mantecado en aceite, es excepcional. Tiene sillas colgantes y fotos viejas del Fajardo y Culebra. El ambiente es agradable y familiar. Si tiene la suerte de ser atendido por la dueña, le dará un servicio excepcional, sin duda deseará regresar.
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