Volviendo de Francia decidimos hacer escala para comer en Sallent, estuvimos entre varios restaurantes y nos decidimos por entrar a este. En un principio nos atendió una mujer mayor y después un camarero joven, al parecer es un negocio familiar cómo tantos y tantos del Pirineo, lo que favorece un trato más estrecho con el cliente. Una carta variada, comida...
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