No hay nada tan decadente y a la vez agradable que sentarte en uno de los miradores del Café una tarde de invierno. Respecto a su repostería deja bastante que desear y esos picatostes tan apetecibles están cargados de aceite incapaces de ser digeridos. ¡Qué pena! unos churros bien hechos o unos picatostes en su punto sería un atractivo para...
Más
