Alejado del bullicio y los restaurantes mediocres del Paseo Marítimo, se trata de un restaurante muy agradable.
El personal, tanto el maître como los camareros, me parecieron unos estupendos profesionales con un trato al cliente excelente. Actitudes que deberían ser habituales, hoy en día sorprenden y agradan (cosas tan simples como que a un cliente no le guste el aperitivo...
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