La primera vez que estuvimos en Siena, erminamos la visita a hora de comer, y en vez de aerrizar en uno de los restaurantes mas o menos turisticos de la ciudad decido coger el coche y carretera, en busca de un rincón perdido por la toscana de los que seguro aun quedan y muchos. Y tuvimos la suerte de encontrarnos...
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