La verdad es que el exterior no es atractivo, metálico, gris, pero cuando miras la entrada la ves acristalada, llena de luz, e invita a entrar. Dueña simpática, francesa pero de padres españoles, bilingüe por tanto, te hace sentir muy bien. Resto del personal igualmente muy profesional. Mención aparte merece el cocinero, quien renueva la carta por completo cada mes,...
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