Creí que iba a ser una gran comida, con una agradable velada y esperábamos una atención inolvidable, ya que nos habían habaldo maravillas de su propietario, pero al contrario, ....el dueño Arturo no dejaba de dejarnos con la palabra en la boca sin terminar de pedir porque se pasó toda la noche gritando y discutiendo con los empleados, pésimo...los pobre...
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