No salía en nuestra guía de restaurantes, pero unos amigos nos lo recomendaron. Llamamos para saber si estaba abierto al público y nos informaron que sí. Qué grata sorpresa al llegar: una preciosa terracita al aire libre, con pocas mesas y un ambiente tranquilo y acogedor. Los platos sabrosos y sin estridencias. El personal atento (por cierto, vestidos de blanco,...
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