Pudiendo terminar el día de la mejor forma en un entorno tan especial como es el puerto de Es Castell, nos llevamos la mayor decepción posible. Al llegar el al restaurante,éste estaba prácticamente vacio. Naturalmente se fue llenando a madida que transcurria la noche. Pedimos una fideuá que tardó en llegar casi una hora. Había clientes que llegaron mucho después...
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