Paisaje espectacular. Sorprende el bar de la planta baja. Restaurante cómodo, separadas unas mesas de otras, techo alto. Sensación de holgura y bienestar. Decoración sobria, suave y elegante. Desde las ventanas y balcón hay unas vistas fantásticas. Servicio de mesa muy bueno, pero mejorable, sobre todo al recoger los platos. Tomamos el menú de degustación. Corta carta de vinos en...
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