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Queen Elizabeth - Cunard Line

Londres, Reino Unido
mensajes: 3.082
Queen Elizabeth - Cunard Line

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6 respuestas a este tema
Ciudad Real - España
mensajes: 19
opiniones: 408
1. Re: Queen Elizabeth - Cunard Line

Cunard, mucho lirili y poco lerele...

No se puede decir que las 14 noches a bordo del Queen Elizabeth hayan sido un mal crucero, pero a la inmensa mayoría de los pasajeros españoles nos ha dejado un sabor agridulce. Todos teníamos unas expectativas muy altas con una naviera que supuestamente es de lujo y que cuida muy poco los detalles.

Habituado a viajar con empresas americanas no esperaba que nuestro nivel de inglés bajo fuese una dificultad tan patente como en esta compañía, incluso rayando la fobia por parte del personal hacia el colectivo español.

Dicho esto, decir que el Queen Elizabeth es el barco más elegante y bonito en el que me haya montado después de 14 cruceros.

Otro de los aspectos que puedo destacar es que Demetrio es el mejor maitre que he tenido en un barco de cruceros después de 124 noches a bordo de cruceros.

Código de vestimenta...

Creía tener conocimiento del código de vestimenta elegante de Cunard, pero no podía imaginarme que el paroxismo llegase hasta unos niveles insospechados. Salvo en el bufet el jacket era obligatorio por las noches, todas y cada una de ellas.

La tercera noche obviamente, viendo que en la primera el código se lo saltaron un poco, todos bajamos sin chaqueta y uno detrás de otro fuimos obligados a volver a nuestra habitación por la famosa jacket, el malestar general en el colectivo español nos puedo decir hasta donde llegó, a partir de ahí todo degeneró comenzando a percibir el crucero de forma negativa.

Considero que el problema fue que la naviera no advirtió que sin chaqueta no se podría pasar al comedor principal, cuando en la primera noche no hubo ningún problema. La segunda fue de gala y hubo 4 noches de etiqueta en total.

La discusión mía con un camarero de habla hispana, Reinaldo, fue de órdago, de hecho, ante la indignación de hacerme subir a buscar una chaqueta bajé de mala hostia con una sport, casi chubasquero, por lo cual volvieron a detenerme en la recepción y le hice saber que esa noche iba a pasar así, que si tenía algún problema llamase a la capitana, que las normas se las pasaba todo el mundo por donde querían.

Según Cunard informal es traje con chaqueta para los hombres, eso hasta la fecha yo lo entendía como semi formal, si cambiasen esto a lo mejor se evitaban más de un malentendido.

Por cierto, para ser obligatoria la chaqueta hacía calor en el Restaurante Britania.

Comida...

La comida fue muy irregular en el bufet, tirando a mala, aunque los últimos días después de la reclamación de varios pasajeros mejoró, se veía mucho más presencia de los responsables de cocina y estaban más pendientes.

Nosotros que comentamos con el Chef Thuran en nuestro inglés nivel crucero, bajo muy bajo, fuimos atendido personalmente por él. En los desayunos hasta nos preparó pan con tomate triturado, aceite de oliva y jamón de Parma recién cortado, en fin, que se notó que tomaron nota de los comentarios realizados. En varias ocasiones nos dijo que si queríamos que nos preparase algo especial para comer, aquí se notó la categoría del personal de alto rango.

Las máquinas de despacho de agua y hielo eran muy moderna pero por norma general después de un rato estaban encharcadas porque no era capaz de recoger todo lo que se vertía.

La comida del restaurante no estaba mal, la mayoría de los días era buena, aunque al no tener un menú fijo diario, que suele ser muy básico, pero que a todo el mundo le gusta, hace que algunos días no sepas que comer. Nos pasó en tres ocasiones.

El servicio de la cena fue impecable durante todo el recorrido, atención excelente, la mejor que recuerde sin lugar a dudas. Todos los días en tiempo y forma salvo la famosa noche del jacket en la que luego nos enteramos que hubo problemas en cocina porque habían pedido demasiados solomillos.

Tenían todo a punto cuando llegábamos, nunca faltó nada y accedía a todas nuestras peticiones sin ningún tipo de problemas. En mi caso suelo pedir dos platos fuertes y es habitual que me los traigan juntos en otras navieras, Demetrio desde el primer día con los entrantes me traía el primer plato y luego el segundo con el resto de la mesa.

La última noche además tuvieron el detalle de regalarnos una carpeta con todos los menús que probamos, con una dedicatoria del maitre y asistente, un bonito detalle.

Restaurante de pago...

Otra de las notas discordante fue lo sucedido en el Restaurante Verandah, la primera noche nos acercamos para preguntar si nos podían facilitar una carta en español y nos dijeron que no, pero el camarero no tomó ningún interés y me resultó raro, porque es algo que cobran.

Posteriormente pude hablar con Lorena, nuestra anfitriona en español, y le comenté esto. Luego estuve intentando localizarla y fue francamente complicado. Después de todo lo sucedido estaba molesto, para qué engañarnos. Finalmente logré hablar con un responsable que hizo que Lorena se pudiera en contacto con nosotros, nos dejó un mensaje en el contestador diciendo que la carta estaba traducida.

Nosotros contentos nos acercamos de nuevo al restaurante para hacer la reserva y nos dicen que no tienen la carta en español, otro cabreo porque parecía que esta chica no se enteraba de nada.

Lorena nos comentó que le dijeron que sí la tenía pero luego aparentemente la carta había sido cambiada, así es que después de varios días y de las gestiones del conserje, Josep, pudimos ir al restaurante francés del barco. Lorena estuvo al inicio para ayudarnos si lo necesitábamos.

La atención fue muy buena aunque con pequeños detalles que no lo hacen estar a la altura de otros restaurantes de pago en alta mar. La comida muy buena aunque sin sorpresas.

Excursiones...

Las paradas no se puede decir que fuesen cortas, pero considerando el itinerario creemos que podrían haber sido bastante más largas, el barco navegaba a velocidades muy bajas a todas horas. Uno de los dos días de navegación estuvimos dando vueltas a Corcega, y la verdad es que no entendíamos por qué. Las navieras de más categoría precisamente lo que hacen es ofrecer escalas más largas.

La mañana de la excursión de Katakolon nos resultó extraña, porque ponía en el diario de bordo que una vez que el barco nos dejase desembarcar en el puerto, sacarían la nave para anclarla fuera. Al llegar de nuestra excursión nos encontramos con la sorpresa de ver anclado en el sitio donde estábamos por la mañana al MSC Fantasía. No sabemos la razón, pero imaginamos que es un tema meramente económico, y si es así nos parece que no está acorde a una naviera de “lujo”.

Los tender son otro tema interesante, el desembarque prioritario de las excursiones hace que puedas bajar francamente tarde, con otras compañías lo hacen por salidas diferenciadas para evitar estos problemas. En Santorini tuvo que bajarnos un oficial porque tenía una excursión contratada y la perdía si no llegaba a tiempo, y encima tienen la desfachatez de pedirme en recepción un comprobante, como si yo tuviese que demostrarles algo.

El embarque en Mónaco en medio de la lluvia fue para cubrirse de gloria, en lugar de hacer el chequeo de las tarjetas en la zona cubierta para permitir subir al tender, lo hacían bajo la lluvia, en fin, poco hábiles para garantizar la máxima satisfacción del pasaje.

Diario de a bordo...

Pésima traducción al español del diario que entregan todas las navieras, en algunos casos pudiendo ocasionar serios problemas.

En Katakolon ponía que atrasáramos la hora pudiendo quedarnos en tierra porque realmente era la noche siguiente, no es normal que avisen con dos días de anticipación, en ninguna naviera lo hacen. Nosotros nos dimos cuenta en una tienda cuando fuimos a pagar y nos fijamos que era una hora más, ese día si nosotros no fuésemos previsores nos podían haber dejado en tierra, con lo que ello significaba.

Otra anécdota curiosa sucedió en Livorno, el todos a bordo era a las 18:30 y el último shuttle desde el centro era a las 18:45. A algún despistado le podría haber generado problemas.

Teniendo en cuenta estas cosas, creo que poner un reloj a la salida del barco no es una mala idea, como hacen la mayoría de las compañías.

Una “deferencia” con el pasaje de habla hispana es que en los balcones de nuestros camarotes se podía fumar, un error de traducción que vimos en dos ocasiones. En los que se entregan en inglés estaba claramente prohibido.

Habitaciones...

Por favor tener en cuenta que íbamos en la categoría más baja del barco, pero que la ducha sea incómoda para personas a partir de 1,75 metros es ridículo para una nave que es del 2010. Tampoco había sitio para dejar champú y acondicionador grande, era francamente incómodo tener que agacharse una y otra vez. El gel de baño solo lo repusieron a petición.

La habitación no era amplia, pero además estaba mal distribuida, había muchas perchas pero muy pocos cajones.

La caja de seguridad tenía cogida con celofán la tapa de las baterías y la verdad es que tenía miedo de que en algún momento se soltara porque no estaba muy bien pegado que digamos.

Los colgadores de los baños eran prácticamente inutilizables porque se caía todo.

La televisión fue otro expediente x, no fuimos capaces de mantener actualizada la hora, lo intenté un par de veces pero después de ver que siempre volvía a ser 31 de diciembre a las 8:00 decidí olvidarme de ello. Lo que me parece más preocupante es que monten un sistema nuevo y no se pueda visualizar la cuenta de a bordo. Canal en español solo había uno en el que ponían películas.

La parte buena de la habitación son los colchones, que son muy cómodos, aunque al ser dos y no estar unidos por ningún sistema siempre había algo en medio que no te permitía “arrejuntarte”.

Zonas comunes...

Los jacuzzis de las piscinas eran muy pequeños y cuando entraba gente se desbordaban, haciendo que las rejillas estuviesen constantemente fuera de su sitio.

Una de las noches todos los baños estaban inundados en la zona de la discoteca, algo que nunca habíamos visto.

En la zona del bufet hubo goteras varios días, en algunos casos se vieron obligados a cortar la zona y servirle la bebida a las personas por parte de un camarero por riesgo de caída.

Desembarque en Barcelona...

Se podría decir que en la recepción se formó casi un motín porque la mayoría de los españoles a bordo desembarcaban en Barcelona aunque tenían pagado todo el crucero. Varias parejas pedían que se les dejase permanecer en el barco durante más tiempo que en un desembarque normal a primeras horas de la mañana. Entiendo que con la situación de crispación que hubo todo degeneró en un malestar importante, al igual que el tema de la chaqueta la tercera noche.

A partir de entonces la crítica constante a Cunard era más que evidente.

Si somos estrictos todos los que avisaron que bajaban en Barcelona en su tarjeta ponía que desembarcaban en ese puerto, por lo que esas habitaciones se podían haber vendido.

Propinas...

La mayor parte del pasaje español retiró las propinas por las molestias ocasionadas, y como esto nos parecía injusto nosotros hicimos que nos reembolsaran las propinas para luego hacer que el importe íntegro, 322 dólares, se entregase a las personas que creíamos nos habían prestado una atención especial. El propio conserje Josep fue el encargado de hacer los sobres con las cantidades especificadas para cada una de las personas que indicamos a Cunard, y los mismos fueron entregados por los gerentes de cada área a estas personas. Tenemos que hacer mención especial del maitre Demetrio y su asistente Denis, la camarera de piso Cecilia, el maitre Reinaldo y el propio conserje.

Incidente en la sección de pastas y pizzas...

Primer barco del que me bajo sin probar la pasta porque en dos ocasiones nos cerraron esta sección llegando antes de la hora establecida para finalizar, la segunda vez con un incidente muy desagradable porque se dieron cuenta que veníamos y se apuraron bastante para cerrar la estación de pasta dejando a un niño pequeño sin comer, se presentó una queja formal y hubo disculpas por parte de María, la responsable del bufet.

Ante la discusión, Elizer le dijo de forma despectiva a nuestro compañero de viaje “españoles”, una actitud muy poco inteligente por parte del personal. Más que nada porque al día siguiente siguió la mala atención, en algunos casos tuvo que hacer la pasta o pizza hasta en tres ocasiones.

Los días posteriores se notó un cambio de actitud y supervisión por parte de los responsables.

Problema en la piscina...

Por si fuera poco y para rematar, el último día reservo mi hamaca como es habitual, desayuno, me voy a la hamaca, estoy un rato leyendo, bajo a asearme y cuando vuelvo un pasajero había retirado mis cosas para poner las suyas, le pido en mi inglés nivel crucero que se vaya, que como ya os he dejado entrever es muy malo, y el tío se hace el loco por lo que me molesto y comienzo a subir el tono de voz, aviso a oficiales y no hacen nada, así es que ya después de todo lo vivido me pongo como una bestia mala a gritarle para que se levante hasta que finalmente lo hizo.

Al rato se presentan 4 oficiales de seguridad y les digo que llamen a Lorena, que no hablo inglés, invitándome a ir con ellos, pero al final hice que la trajeran a la piscina para explicar lo sucedido. Menos mal que al lado tenía unos compañeros que no conocía de nada pero que dieron fe que yo había estado una hora leyendo en la hamaca. Obviamente después de la primera reclamación formal no querían otra.

En fin, mucho jacket y elegancia Cunard por parte del distinguido pasaje, pero poca educación y atención a los detalles para una naviera que se vende como lujo.

Madrid, España
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2. Re: Queen Elizabeth - Cunard Line

Excelente comentario, Carbonell. Comparto todos y cada uno de tus puntos. Yo viajé en ese crucero. Partí desde Atenas (Pireo) el día 15 hasta Civitavecchia (día 29).

No tengo mucho tiempo para escribir en profundidad, pero resumiendo comento que:

El Queen Elizabeth es un barco espectacular, fachada y contenido.

-El servicio es decepcionante, desde el primero hasta el último. Unas pocas personas se esforzaron en atendernos bien, pero por regla general, son más falsos que una moneda de 20 €. No soy novato en cruceros. Por mi trabajo, viajo muchísimo y estoy muy acostumbrado a ver de todo.

-El camarote pequeño, mal distribuido y mal ventilado. El aire acondicionado (en mi caso) hacía mucho ruido, más de lo normal. No estaba bien climatizado. O mucho calor, o mucho frío. De hecho, aún estoy reponiéndome de un fortísimo resfriado que agarré en el camarote. Entrada la segunda semana de crucero, después de protestar unas 7 u 8 veces, me cambiaron a otro camarote. Había (además de la pésima climatización), un olor a berza insoportable. Quisieron hacerme ver que yo era anósmico y que tenía un problema de percepción, pero no es así. Finalmente, se demostró que había una falsa conexión con la cocina del noveno piso y se filtraba el humo.

Si se me perdona la inmodestia, tengo un nivel de inglés muy alto. Lo hablo sin problemas y no tengo prácticamente ninguna dificultad en entender lo que me dicen y en comunicarme hablando en lenguaje normal y educado, según el gusto británico. En este punto indico que el trato que recibí la mayor parte de las veces que tuve que ir a hacer alguna observación o a protestar por (por ejemplo): cargos indebidos en mi tarjeta (de los que me avisaba el propio banco), cargos por bebidas que no consumí y cobrar por triplicado las propinas (según ellos autorización, pero mi banco dice bloqueo, que es muy diferente), o por el maltrato recibido en el comedor principal después de bajar a cenar en la segunda noche informal sin chaqueta y con camisa de manga larga, en la que se me puso en evidencia porque un camarero abrió ostensiblemente sus brazos, como Cristo en la cruz, y muy pomposamente me impidió la entrada...Curiosamente, en la primera noche formal, vi a gente sentada en manga corta, sandalias y sin nada de la etiqueta exigida, allí cenando tranquilamente con el beneplácito de todo el personal.

Muchas cosas eran ridículas. El tema de los jacuzzis, indecente. Vi beber allí a la gente y tirar los cócteles al agua (eso sí, te obligan a lavarte las manos cada dos por tres, pero estas cosas las pasan muy por alto). Se ríen de ti los camareros cuando pides algo. Conmigo se toparon con un muro, porque hice llamar al supervisor y en el más correcto inglés en el que fue capaz de hablar, les puse en su sitio. Salieron todos avergonzados. Poco duró el arrepentimiento, al día siguiente era igual o pero.

Fobia a los españoles. Oí anuncios en japonés, alemán e italiano. NUNCA ofrecieron un aviso en español, como cuando se cambió, por no sé qué motivo, el puerto de Toulon por el de Marsella.

El Hotel Manager se negó a recibirme. Una persona del Purser's Office se escondía de forma soez y notoria cada vez que bajaba. Había que repetirles veinte veces las cosas para que te tuvieran en consideración. Dan más fe a la palabra de un camarero que a la de un cliente. Te lo hacen saber, que te des cuenta de que allí eres un don nadie y de que ellos tienen la sartén por el mango. Finalmente, tuve que poner una queja formal. Carecen de formulario oficial y me ofrecieron una carta (sobre y folio de Cunard, con su precioso logo en rojo) para que la redactase. Se la envié (con copia y sello) al Hotel Manager y no sé si se la entregarían o no, pero me dieron una tarjeta para que enviase, atención, por correo ordinario, a EEUU o a Reino Unido. Se nadaron a darme un mail de contacto.

Una experiencia bastante mala. Como digo, primera y última en esta compañía. He viajado muchas veces en cruceros mejores y no he tenido ningún problema. Si quieres ver a ingleses borrachos diciendo tonterías y metiéndose con los "inferiores españoles", es tu lugar ideal.

¡Ah!, se me olvidaba: no reponían ningún producto del baño. Mi ducha no drenaba bien y las zapatillas se estropearon (las del barco). Pedí otro par y me dijeron que no las hubiera malgastado.

-El nivel de los espectáculos es muy bajo, tocando lo chabacano.

Espero poder ayudar con mi experiencia.

Un saludo

Madrid, España
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3. Re: Queen Elizabeth - Cunard Line

Creo que muy acertada la opinión espresada en el anterior comentario. Para empezar decir que nosotros fuimos cuatro personas, viajando desde el Pireo en Atenas hasta Roma con un total de 15 noches en el Cunard Queen Elizabeth. En este caso los puertos fueron Bodrum, Santorini, Katakolon, Nápoles, Livorno, Montecarlo, Marsella, Roma Civitavecchia, Barcelona y nuevamente Civitavecchia en Roma.

El puerto de Marsella fue improvisado por no sé qué razón exacta, porque fue puesto en vez de Toulon.

La llegada al barco fue fácil ya que pusieron todas las facilidades y rapidez para embarcar. Un detalle a su favor es que según llegamos a nuestros camarotes, ya teníamos las maletas en la puerta, lo cual facilita, y mucho, el tema de acomodarte y empezar el crucero con buen pie.

EXCURSIONES

No cogimos ninguna excursión organizada en el barco porque nos parecieron excesivas en el precio. Teniendo en cuenta que viajábamos cuatro personas, los precios eran tan elevados que hacía imposible el asumir esos precios elevadísimos para lo que ofrecían. En nuestro caso, optamos por hacerlo todo por libre, cogiendo taxis o tren y la verdad es que nos salió muy bien de precio y, sobre todo, con una libertad de movimientos que no te da la excursión del barco. Para muestra un botón: en Livorno cogimos una vanette que nos salió 40€ por persona ida y vuelta con un señor muy simpático que nos llevó a Pisa y Florencia, nos esperó allí y nos llevó de vuelta al barco sin novedad y con wifi incluído en el coche durante el viaje. Así fue todo, como nuestra visita a Nápoles, una ciudad de ensueño, donde puedes hacerlo todo a pie sin problema y volver a pie al barco.

BUFFET LIDO

El bufet diario del barco, en el piso noveno, que funcionaba prácticamente todo el día, con sus altas y bajas, era el más utilizado para coger un bocadillo, un te, o comida durante el día, y también por supuesto el desayuno. Desde las 6 de la mañana funcionaba el desayuno hasta las 11 más o menos y de ahí comenzaba la comida hasta las 5 donde ya comenzaban las cenas hasta las 11 de la noche. Se prolongaba abierto en parte para una snack, como le llamaban ellos, hasta la 4 de la madrugada, y vuelta a empezar.

El nivel no me pareció malo. Sí que noté que al cabo de los días, la calidad iba descendiendo, no manteniéndose un nivel aceptable en todos los dias que estuvimos allí. Desayuno correcto con muchas opciones, centradas muchas en los gustos británicos de desayunos altos en colesterol, pero con opciones para nosotros los españoles. En la comida se mantuvo bien aunque tengo que decir que no fue muy variado que digamos y la calidad no fue excelente, como sería de esperar de un barco de lujo. Entre paréntesis, hace dos veranos viajamos a los fiordos con Holland America LIne y el nivel de la comida en el buffet no tenía nada, pero nada, que ver con Cunard.

Un detalle que me llamó la atención es que los camareros no se daban demasiada prisa en recoger las bandejas sucías y los encargados de servir bebidas no estuvieron muy por la labor de estar atentos en ver si queríamos algo más de beber que no fueran los zumos, limonadas y agua que ofrecían gratis en el Lido.

RESTAURANTE DE NOCHE BRITANNIA

Para empezar, que conste que no me molesta cenar todas las noches con chaqueta y muchas con traje y corbata, pero creo firmemente que la obsesión de cunard por este detalle rayó lo indecente. Indecente digo porque tuvimos, como en el comentario anterior, un incidente la segunda noche donde a mi compañero le impidieron el paso, con formas no muy "polite" al comedor, cosa que comentamos a nuestro camarero y al metre y vinieron inmediatamente a pedir mil disculpas y regalarnos una botella de cava. Ahi quedó la cosa y no volvió a pasar. Resulta curioso que si mirabas en derredor tuyo, veías mucha gente en manga corta o incluso con ropa informal, cosa que era advertida seriamente en las instrucciones del barco. Es curioso también que aunque pasadas las seis de la tarde, no se permitía ir de sport por las zonas comunes del barco, mucha gente, y mucha que jugaba en el casino, lo hiciera con zapatillas y pantalones cortos.

Por lo demás, la calidad, no así la cantidad, de la comida en las cenas, así como los menús, fueron lo mejor de nuestro viaje culinariamente hablando. Servicio de lujo y atentos todo el tiempo. A veces los tiempos entre plato y plato se alargaron demasiado, pero bueno, es cosa que se puede perdonar.

Un detalle fue que una noche pedí fruta en vez de los contundentes postres, y ya todas las noches me obsequiaron con un excelente plato de fruta. Detalle malo, que no tradujeran los menús al castellano, y peor, que una noche que lo hicieron tenía tantas faltas de ortografía que mejor leerlo en inglés. Para muestra un botón: "ternera grillada" podría confundirse con una "vaca loca", o no...

CAMAROTES

Nuestros camarotes fueron dos, uno con vista restringida por un bote, y otro con balcón. Tuvimos un problema al final del crucero porque olía -literalmente- a berza y aquello nos molestaba muchísimo y pedimos que lo arreglaran, cosa que no pudieron hacer. Encima, todo el tiempo había un ruído insoportable del aire acondicionado, que reportamos por tres veces, y que tampoco consiguieron arreglar del todo. Eso sí, cuando no había ruido de aire, te cagabas de calor y de olor a berza, y cuando volvía a refrigerar, te helabas literalmente, sin posibilidad de nivelar la temperatura, y dejabas de oler el desagradable olor. Al final, tras muchas protestas, nos cambiaron del cuarto piso al séptimo, a un camarote con balcón en desagravio, donde de nuevo el ruido del aire, y el frío polar, nos hicieron cogernos un catarro a los dos huéspedes del tal camarote o stateroom.

PROPINAS Y ATENCIÓN

Entiendo que haya que hacer la ola a los camareros y chefs, realmente muy buenos, pero señores, ya se paga una propina diaria para estos menesteres, que no está incluída en el precio que pagas por tu crucero de lujo, y que el barco no contará como ingreso, fiscalmente contable, o eso imagino. Se notaba, a ratos, que la amabilidad era forzada por parte de muchos asistentes de camarote y camareros, llegando en alguna ocasión a notar como te miraban con algún sentimiento que yo no sabría definir. Lo cierto es que nuestro assistant en el cuarto piso, dejó de sonreirnos al cambiarnos de piso, como cuando lo hacía cuando estábamos en su piso. El reconocimiento a la labor de una linea de cruceros es que vuelvas con ellos, y no que levantes tu servilleta en una desfile por el comedor como el que hicieron dos veces durante nuestro crucero. Para colmo, se les olvidó darnos la encuesta final donde no pudimos calificar a nuestro camarero en el Britannia, que fue el que mejor se comportó.

Caso aparte fue en el grand lobby y en la recepción para pasajeros. Tuvimos ese problema habido con el camarote y nos cobraron dos veces un bloqueo en el crédito de nuestra tarjeta, así como una botella de agua que no habíamos consumido en la habitación. Ni que decir tiene que sufrimos un auténtico calvario para que solucionaran este particular, llegando a agotar nuestra paciencia. Al final, no quisieron entender que un bloqueo resta dinero a tu crédito y no una autorización, como se empeñaban en reseñar que habían hecho, poniendo en entredicho lo que les estábamos diciendo. Personal, a primera vista muy amable, pero que cuando tenian el más mínimo problema, ya se ponian nerviosos y no sabían por donde salir.

Un detalle cuanto menos curioso, es que en la recepción hubiera dos personas hispanoamericanas, y no hicieran en el barco el más mínimo esfuerzo por emitir los avisos en castellano o atender a los clientes sudamericanos o españoles, que los había aunque pocos, con el mismo respeto y deferencia que se merecen el resto.

ESPECTÁCULOS

Los espectáculos en el teatro del barco fueron bastante flojitos. Uno espera que con el nivel que ellos cacarean, los espectáculos tengan el nivel superior que la linea vende, y no es así para nada. No tiene que ver que dos de los que viajábamos fuéramos músicos profesionales, pero a decir verdad, es que nos salimos todos los días porque el nivel musical era pésimo.

Espectáculos trasnochados, sin ritmo, sin elegancia, con cantantes gritones y músicos normalitos tirando a malos. Cuerpo de ballet que les daba igual la música de Broadway que la música setentona, en fin, y que además eran tan desgarbados que daba hasta la risa. Por cierto, el diseñador del vestuario, un crack. Que horror. Aparte de todo esto, no hay nada más horroroso que un presentador que quiera dárselas de gracioso cuando no lo es.

Lo único que me pareció digno de la linea fue el grupo de tres músicos de color "Changes" que amenizaron en el Queen' s Room y tocaron en la piscina a ratos. Magníficos, arreglos increíbles y ritmo sensual a la vez que marchoso.

Ah, por cierto, el pobre cantante que cantaba en el Queen's Room, era más trasnochado que trasnochado y la verdad es que te daban ganas de marchar a dormir.

Eché de menos un buen grupo de jazz que tocara en algún bar, para dar ambiente, tomar una copa y amenizar con ritmo tranquilo. Si no te gusta bailar los bailes de salón, estás perdido en este barco.

PISCINAS EXTERIORES

Habia dos piscinas en el barco, una en cada extremo con dos jacuzzis en cada una. Tengo que decir que, en lineas generales, se podía estar tranquilo. Eso sí, no se te ocurriera ir a primera hora porque todo estaba ya cogido desde las nueve de la mañana. En mi caso, como me gusta ir a partir de las cuatro de la tarde, todo perfecto porque los ingleses marchaban a cenar en el primer turno de cenas.

No hubo demasiados niños gritones que molestaban y se podía razonablemente leer o reposar en la piscina.

Otro cantar fueron los jacuzzis. No entiendo que la gente se pueda estar una hora completa en el jacuzzi y no hagan el más mínimo gesto de salir, cuando ven que otros clientes quieren darse el gusto. Tampoco entiendo que los deck assistant (los chicos de la piscina) no cuiden este aspecto, así como el hecho de que muchos british se metieran en la piscina con coctel incluído o con su gin tonic derramando su preciado líquido dentro.

RESUMEN

No sé si repetiré con Cunard. Sí lo haría con Holland America, pero entiendo que aunque es difícil contentar a todos los clientes, al menos se debe notar que no pierdes los papeles nunca y mantienes siempre la distancia de seguridad con los clientes, sean de donde sean. La calidad y la "clase" de un crucero no se mide, creo yo, por la calidad del smoking que llevas, sino por tu manera de convivir y comparir con los demás, tengan traje o no.

Ciudad Real - España
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4. Re: Queen Elizabeth - Cunard Line

Veo que los mismos problemas se repitieron en itinerarios posteriores por lo que no ha valido de nada las reclamaciones y observaciones que se le hizo al personal de Cunard.

Una pena para una naviera que se vende como lujo y que se queda en un crucero de tercera.

Bogotá, Colombia
Apasionado
de Cruceros
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5. Re: Queen Elizabeth - Cunard Line

Cualquier parecido con el Monarch of the Seas de Pullmantur es pura coincidencia, leyendo estas experiencias me veía en el Crucero que realicé hace poco.....siendo que la Cunard es una naviera de lujo "extremo" con sus tres reinas, es una verdadera lástima que haya llegado a su nivel de incompetencia y ya me imagino las cosas que no cuentan.

Saludos,

SUNKUNLI

Palma de Mallorca...
mensajes: 3
opiniones: 3
6. Re: Queen Elizabeth - Cunard Line

Hola,

En primer lugar, saludar a Carbonell, que conocimos al coincidir en la mitad de nuestro crucero de 14 días, del 4 al 18 de Julio.

Era la primera vez que íbamos con Cunard, y con casi 25 cruceros de experiencia anteriores en todo tipo de barcos y viajes, incluyendo Royal Caribbean, Celebrity, NCL, Costa, MSC, Princess y Holland America, por el Mediterráneo, Canal de Pánama, Transatlantico, Tierra Santa, Caribe, Fiordos, Islas Británicas, Atlantico, etc, solo puedo decir que NUESTRO CRUCERO CON CUNARD FUE LA PEOR EXPERIENCIA QUE TUVIERAMOS NUNCA ANTES, Y EL PEOR VIAJE DE NUESTRA VIDA.

Viajábamos con nuestra hija de 3 años, y el maltrato sufrido con CUNARD, repito, es el peor que nunca se nos haya dado.

Tras recibir un email de una supuesta GRAN OPORTUNIDAD, tragamos el anzuelo y caímos en la trampa. CUNARD dispone de unos camarotes, que por estar cerca de los motores, según nos han dicho, de la planta de aire acondicionado, tienen unas vibraciones terribles prácticamente las 24h, que impiden dormir, y que alteran los nervios estar en ellos. Al comprar el crucero, CUNARD nos asignó un camarote garantizado de esta maldita zona.

Este barco fue construido en el 2010, y en foros internacionales especializados en cruceros, ya existen quejas de esta zona por los problemas que acabo de indicar en el 2011. Cruceristas amantes de CUNARD, que han viajado muchas veces con esta naviera, algunos de ellos con experiencia de más de un centenar de cruceros, y que llevan años inscritos en estos foros, repito, amantes de CUNARD, dan fe de ser testigos de las terribles vibraciones de los camarotes de esta zona del barco, que impiden viajar con una mínima normalidad en el mismo.

Las vibraciones son tan altas, que legan a manifestarse visualmente, especialmente en el aseo, llegando a hacer que los botes de jabón se desplacen por la repisa, y el cepillo de dientes adquiera una vibración, que se puede grabar en un video.

En estos enlaces podéis ver a qué me refiero:

https://www.youtube.com/watch?v=VV7igY4fsXI

https://www.youtube.com/watch?v=ICGLotoatIM

https://www.youtube.com/watch?v=TeCN8GRf9oo

https://www.youtube.com/watch?v=KsJq141aI5U

https://www.youtube.com/watch?v=BBaUcs_UXOM

 

En estos camarotes, por lo que comentan algunos de estos testigos cruceristas amantes de CUNARD, vieron a personal del barco en ellos. Por la zona, parece que fueron diseñados inicialmente para la tripulación, pero también parece por lo que nos hicieron, que fueron puestos a la venta para los pasajeros, sin tener un mínimo de condiciones normales.

Aquí se puede ver la zona de camarotes con estos graves problemas:

http://i62.tinypic.com/25k08xi.jpg

Pero lo más grave no es que te vendan barato un camarote que no cumple unas condiciones mínimas para poder dormir, ni permanecer. Lo más grave es que si reclamas, pasan de resolver nada, y mienten diciendo que no hay camarotes disponibles, cuando en realidad sí los había. En concreto uno interior, que no nos ofrecieron hasta después de varios días, dos de ellos terminando a gritos de madrugada y dando puñetazos al mostrador de recepción, con una alteración de los nervios por falta de poder descansar. También había otro con balcón, del que también ocultaron su existencia, y que descubrí al ver que hacían un simulacro de emergencia en él, y que también coincide con el que le ofrecieron a otra familia en el itinerario anterior, y que contó su reclamación en el mismo foro especializado de cruceros internacional, por oler su camarote a cloaca.

No conseguimos que nos cambiaran a otro camarote hasta pasada una semana de crucero. En la segunda semana de los 14 días de crucero, el camarote estuvo perfecto, pero estábamos tan disgustados del abuso sufrido, que no pudimos disfrutar apenas, y solo tuvimos ganas de que terminara el crucero.

Además de estos problemas, daba vergüenza el estado lamentable del barco, que habían remodelado dos meses antes. Goteras en el buffet, aseos de camarote averiados durante días, moscas que entraron en Estambul al barco, y permanecieron en el mismo casi hasta el final del itinerario, reposición de la comida lenta, por lo a veces encontrabas muy poca variedad, las tachuelas de los asientos del teatro que se salían con mucha facilidad por no haberlas fijado bien (mi hija en mitad de una función me puso una en la mano), y esto en muchos de los asientos de todo el teatro, falta de limpieza en los camarotes, oliendo a meado el aseo recién limpiado, o encontrando vidrios peligrosos si apartabas la mesita, excursiones mal organizadas que no coincidían con el detalle anunciado, incluso en algunas con itinerario suave fueron un problema para la gente mayor, que de milagro no tuvieron un accidente por el camino tan incómodo por donde nos llevaron, teniendo incluso que llevar de los hombros a uno de ellos otros pasajeros, hasta la parte menos peligrosa del camino.

Aquí unas fotos sobre lo que comento:

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Pero todo esto último que os cuento, para nosotros nada comparado con la tortura de la primera semana sin poder dormir.

Desde que finalizamos el crucero, estoy tratando de reclamar una indemnización a CUNARD por los daños y perjuicios sufridos, pero no atienden a razones, por lo que estamos tramitando una demanda judicial contra ellos.

Parece mentira que esta naviera, tan supuestamente lujosa, que compró la naviera del Titanic y con tanta historia (este año celebran su 175 aniversario), parece mentira que sea capaz de maltratar tanto a sus clientes.

Fue la primera vez con CUNARD, pero NUNCA MÁS.

No merecen que seamos sus pasajeros.

Siento TANTA, TANTA RABIA por lo que nos han hecho, que no pararé hasta que se haga justicia.

Un saludo

Vicente

Respuesta para: Queen Elizabeth - Cunard Line
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