Hemos observado que está utilizando un navegador no compatible. Es posible que el sitio Web de TripAdvisor no se visualice correctamente.
Los siguientes navegadores son compatibles con nuestro sitio:
Windows: Internet Explorer, Mozilla Firefox, Google Chrome. Mac: Safari.

Viaje a Edimburgo (7 días)

Badajoz, España
mensajes: 100
opiniones: 23
Viaje a Edimburgo (7 días)

RESUMEN VIAJE A EDIMBURGO 01-08/12/2011

Edimburgo. Cap. 1

Estas páginas sobre Edimburgo no pretenden dar mi visión particular sobre mi visita (aunque ser objetivo es casi imposible). Más bien, pretenden ser una ayuda en las múltiples dudas que a todos nos asaltan antes de un viaje fuera de nuestras fronteras, pero no sólo antes, ya que estoy seguro que todos vamos creyéndonos preparados, sino una ayuda para los problemas pequeños o grandes (según cada uno se los tome) que nos surgirán sin duda alguna una vez estemos en nuestro destino. Os daréis cuenta de que por más cosas que leamos en los libros que compremos, o aprendamos en las páginas de internet que sin duda visitemos, la mayoría de las cosas no serán tan fieles como las he que hemos vivido después de la aventura.

Evidentemente, no será igual ser un turista que hable perfectamente el inglés, un turista que viaje en un circuito organizado por una agencia de viajes, que viaje con niños, etc. Por eso, antes de nada, os daré mi perfil: hemos viajado un matrimonio, de 45 años, con nociones básicas de inglés, cultura media, y que ya ha viajado por más de media Europa por su cuenta y riesgo (unas veces en coche propio y otras en avión) que se estudia los viajes hasta el más mínimo detalle para evitar sorpresas y que, desgraciada o afortunadamente, siempre se las encuentra.

Con esta exposición sólo pretendo hacer más fácil a otros compañeros de viaje su peripecia por la ciudad elegida, igual que otros han hecho conmigo, y evitar en lo posible muchos de los contratiempos que nos hacen perder horas impagables de nuestro cronometrado tiempo.

Sin más preámbulos, empezamos ya:

Comenzamos nuestro viaje en el aeropuerto de Barajas, el día 1 de Diciembre de 2011. Nuestro vuelo, con Easyjet, sale a las 16:20 h., hora local, y sale bastante puntual (sólo 10 minutos de retraso). Desde que te montas hasta que te bajas del avión pasan dos horas y cuarenta minutos, o sea, que llegamos a las 18:00 h, hora de Edimburgo. Pues ya es de noche, y de noche cerrada (pues en esta época oscurece sobre las 15:45 h).

En el aeropuerto (la zona de llegadas es pequeñita), si no tenéis maletas que recoger, llegáis hasta el control de pasaportes (sólo os miran el documento) y llegáis al hall de salida. A mano izquierda hay una oficina de información, y a mano derecha está la salida. Id a la oficina de información si queréis ya alguna explicación o mapa. Había dos señoritas muy amables que, o no sabían nada de español, o lo disimulaban muy bien. El autobús que lleva al centro (Haymarket Station o Waverley Station) es el Airlink 100. Podéis comprar el billete ahí mismo en información, pero os darán un papel, no el ticket. Vale 3,50 £ por persona (6 £, ida y vuelta). El billete vale para todo el día, no para una hora concreta. Salimos del aeropuerto y el andén 19 (el de nuestro autobús) está unos 100 mts a la izquierda. Unos metros antes, para los fumadores, hay un espacio en la calle para ello. Fuera de ahí pueden multaros. En el andén 19 hay una cabina para comprar los billetes del autobús Airlink 100, así que si no los habéis comprado en la oficina de información del aeropuerto, ahora es el momento. Si lo hicisteis ahora tenéis que cambiar aquí ese papel que os dieron en información por el ticket válido, ya que con el papel no os dejarán subir al autobús. He leído en muchos posts que había que llevar el dinero exacto, ya que no te cambiaban en el autobús, y eso es cierto para los autobuses urbanos, pero para éste no debéis preocuparos, ya que tanto en la oficina de información como en el quiosco del andén 19, podéis pagar con billetes o tarjeta, incluso. Mención especial merece decidir si sacamos billete sólo de ida o de ida y vuelta, y para eso vamos a hacer ya el primer inciso dentro de la historia, para hablar un poco del precio del transporte en Edimburgo.

Edimburgo contiene en un rectángulo de 1 x 2 Km la mayoría de las cosas que tienen que verse, por lo que, dependiendo de dónde os alojéis, algunos días a lo mejor no tenéis que usar el transporte público. Hay sitios a los que hay que ir en autobús (sólo hablamos de autobús, ya que no hay metro ni tranvías, sólo taxis) obligatoriamente, a no ser que viajéis en coche, como el jardín botánico, el puerto de Leith, el zoo, Arthur´s Seat, Rosslyn Chapel y el aeropuerto. Por otro lado, cada viaje de autobús cuesta 1,30 £ (0,70 £, los niños). Hay bonos diarios, 3,20 £, adultos y 2 £, niños (de 5 a 15 años); y bonos semanales, tarjeta Ridacard, 16 £, adultos, y 9 £, los niños. Hay otra para estudiantes por 13 £pero sólo es para los estudiantes de Edimburgo. Todas las tarjetas llevan una cuota de emisión de 3 £. Los que alquiléis un coche o vayáis en vuestro propio coche, os merecerá la pena, si no movéis el coche para las atracciones del centro de Edimburgo, pasear por la ciudad, o, si os alojáis lejos del centro, comprar billetes sueltos cuando uséis el autobús. Para los que vayáis como nosotros, sin transporte, dependerá de los días que vayáis a estar. Nosotros vamos a estar 7 noches, y optamos por una Ridacard para cada uno. Echamos cuentas y, aunque hemos perdido el primer día, nos quedan del 2 al 8 de Diciembre (además, nuestro vuelo de vuelta sale por la tarde, mejor dicho, a las 6 de la noche). Nos siguen quedando 7 días. Y nos hemos gastado 16 + 3, 19 £ cada uno. Si hubiéramos tenido que sacar 7 bonos diarios, 21,40 £ (a lo mejor, no hubieran hecho falta los 7 días). Por otra lado, 19 £ nos suponían 2,71 £ diarias, algo más que 2 tickets simples de autobús (2,60 £). Bueno, yo sólo os dejo los datos, valoradlo vosotros. Como os dije, y sin intentar ser pretencioso, hemos viajado por casi toda Europa y siempre nos ha gustado movernos con tranquilidad, sin tener miedo a equivocarnos de autobús o metro, ya que podemos bajarnos y coger otro, podemos coger autobuses para transporte cortos, de una sola parada si nos apetece. Por eso, y porque estaremos 7 días, nosotros optamos por la Ridacard. En el siguiente capítulo os contaré más cosas de ella.

Bueno, esto del transporte, si recordáis, era un inciso que hice cuando íbamos a salir del aeropuerto. Os recuerdo que nos daban la opción de comprar el billete sencillo al centro o de ida y vuelta. Pues bien, la tarjeta Ridacard incluye del traslado al aeropuerto (nada menos que 3,5 £que sumar a su valor). Así que si vais a adquirirla, comprad sólo billete de ida. Si no, compradlo con retorno, y algo os ahorraréis. Bien, el autobús Airlink 100 pasa cada 10 minutos. Hay 7 paradas hasta Haymarket Station y 9 hasta Waverley Station (30 minutos). Los autobuses no llevan pantallas donde anuncien las paradas siguientes. Algunos de esta línea sí las anuncian, pero por si acaso, estad atentos al número de paradas o al nombre de la parada que siempre figura encima de cada marquesina. Si os bajáis en Haymarket Station, ahora lo haréis en un parada provisional, ya que la parada normal ahora está en obras (todo Edimburgo está en obras). Os aconsejo que si habéis observado la parada anterior (Wester Coates, para Haymarket Station, o West End, para Waverley Station), pulséis el botón de stop del autobús inmediatamente después y ya no habrá problemas de que os paséis. Como os digo, nosotros nos bajamos en Haymarket Station y preguntamos por la calle de nuestro apartamento. Nosotros nos alojamos en los Apartamentos Fountain Courts en la calle Morrison, muy céntrico. No os hablaré de él aquí, ya que no es el tema de este artículo. Cuando llegamos al apartamento eran sobre las 19:00 horas, hora local. Hacía casi 4 horas que había anochecido y mucho frío, así que no volvimos a salir.

Pero antes de irnos a dormir, y acabar con este capítulo, tengo que contaros otra cosa, para que no seáis tan poco previsores como lo fuimos nosotros con este tema: ¡Todos los enchufes son ingleses, es decir, con tres agujeros! Llevaos adaptadores desde casa, si no, no podéis cargar nada. Nosotros ya pasamos la primera noche sin teléfonos. Al día siguiente, y después de buscar mucho, en un bazar de todo a 1 £ (en St. James Centre), por fin los encontramos. No los volvimos a ver en ningún sitio más.

Y esto es todo lo referente al primer día de viaje. Seguiré con vosotros por Edimburgo, si queréis, en el segundo capítulo.

Saludos.

Edimburgo. Cap. 2

A las 9:00 h de la mañana abren las oficinas de Lothian Buses. Eran nuestro primer destino para comprar la Ridacard. Nosotros fuimos al 7 de Shandwick Place, que era la que más cerca teníamos (hay otras 2, en el puente de Waverley y en el 27 de Hanover Street). Esta tarjeta necesita foto, pero no la llevéis con vosotros porque ellos os harán una allí mismo que incorporarán electrónicamente a la tarjeta. Rellenaréis una solicitud con vuestros datos y pagaréis los precios que ya os comenté en el Capítulo 1. Aquí también venden los abonos diarios, si no queréis la Ridacard.

Salimos de la oficina y nos encontramos en el extremo Oeste de Princes Street, una larga avenida de kilómetro y medio de longitud que acaba en la estación de Waverley. Está cerrada al tráfico en su mayor parte porque están haciendo obras para el tranvía. Esta avenida sólo tiene edificios en el lado izquierdo (si la recorres, como nosotros, de oeste a este). Al lado derecho están los Princes Street Gardens y el Castillo. En el extremo Oeste, a la derecha, nos encontramos con una iglesia, St. John’s (todas las iglesias son gratuitas), con unas bonitas vidrieras. Justo enfrente, en el lado izquierdo, están los almacenes Fraser, una especie de Corte Inglés. En la 5ª planta podéis encontrar infinidad de juguetes y juegos raros, de pequeño tamaño, por si queréis llevar algún regalito en vuestro equipaje de vuelta (no por ser pequeños quiere decir que sean baratos).

Volvemos a cruzar a la derecha para entrar en St. Cuthbert’s Paris Church, otra iglesia que está un poco más metida en los jardines, pero al atravesar la puerta de entrada vemos como una sala grande con muebles modernos (una especie de oficina), con un señor en una mesa, vamos que no se veía la iglesia por ninguna parte, así que nos fuimos.

Seguimos Princes Street, y, de nuevo a la derecha, nos encontramos con un museo, bueno dos: el primero es la Royal Scottish Academy (donde no entramos) y, justo detrás, más hacia los jardines, está la National Gallery of Scotland. Aquí sí entramos (todos los museos de Escocia son gratuitos). El museo tiene varias plantas, pero nosotros nos detuvimos principalmente en la planta baja, con cuadros de Velázquez, El Greco, Murillo y Zurbarán, y en la segunda, con cuadros de Botticelli (sólo uno), Rafael y Rembrandt. Es un museo pequeñito, pero merece la pena.

Volvemos a Princes Street y nos encontramos con el monumento a Walter Scott, una estatua suya con su perro entre los cuatro pilares que sostienen la aguja de 61 mts de altura. Dicen que por uno de esos pilares se sube hasta arriba (287 escalones), y que la escalera de caracol por la que subes se estrecha tanto al final que tienes que subir de lado. No sé si será cierto, nosotros no lo comprobamos.

Un poco más adelante se acaba Princes Street en un edificio enorme que se ve desde la otra punta de la calle, el Hotel Balmoral. Unos metros antes, a la derecha, está Waverley Bridge, con un multicentro comercial, Princes Mall, y la estación de trenes de Waverley. Entramos a ver la estación principal del centro de Edimburgo, y la verdad es que es pequeña y muy sencilla (nada comparable a Atocha o Chamartín), aparte de estar toda en obras (como todo en Edimburgo).

A ver, un inciso, no quiero que mis críticas sobre las obras en Edimburgo os lleven a equívoco. Edimburgo está en obras, pero las calles, las estaciones,… Ninguna de las atracciones turísticas lo está. Hay muchas ciudades europeas que tiene tapados sus monumentos con lonas por trabajos de mantenimiento, pero Edimburgo no. Sólo es incómodo para caminar y supongo que para los que lleven su propio transporte.

Al final de Princes Street, a la izquierda, hay otro gran multicentro comercial, St. James Centre. Nosotros ahora volvemos hacia atrás (en autobús), hacia el oeste, por una avenida paralela a Princes Street, pero dos calles más al norte, George Street, otra calle de tiendas, más bien de nivel alto. Esta calle empieza en St. Andrews Square, donde acampan los “indignados” edimburgueses, y termina en otra plaza gemela, Charlotte Square, circundada por edificios similares, donde vivían personajes importantes, y en cuyo centro hay un jardín con una valla que sólo pueden abrir los residentes en dicha plaza.

Otro inciso: éste ha sido nuestro primer viaje en autobús. Los autobuses son todos de dos plantas (creo). Si tenéis Ridacard, debéis ponerla encima de un lector que hay al lado del conductor, con la foto hacia arriba. El aparato emite unos pitidos y en unos se enciende una luz verde y en otros sale en un pantallita la fecha de caducidad de la tarjeta. Así que nada, la pasáis y os vais a sentar, arriba o abajo, según lo lejos que viajéis. Los autobuses son como todos los autobuses. Hay que darle al botón de stop para que el autobús se detenga en la siguiente parada. Sólo tienen una puerta, por la que se entra después de dejar salir a los que se bajen. Hay otra en la parte de atrás pero sólo en casos de emergencia. Los autobuses que van al aeropuerto (el Airlink 100 o el 35) tienen amplio espacio para poner las maletas. Según la línea, la frecuencia de los autobuses varía, pero en días laborables, es de 10 a 15 minutos. Los sábados y festivos pasan menos autobuses. Todas las marquesinas tienen carteles con las horas de paso de cada línea que para allí. Y varias paradas de autobús tienen una pantalla digital que te informa on-line de los minutos que quedan para que lleguen todos los autobuses que tiene que parar allí. No se puede fumar debajo de las marquesinas (no se puede fumar en ningún espacio semicerrado). Si pagáis el viaje en efectivo, tenéis que echar las monedas en otro aparato al lado del conductor, y debéis echar el importe exacto, ya que no pueden daros la vuelta. Los conductores no tienen acceso al dinero, con eso se evitan tener que cuadrar la caja cuando se relevan.

Continuamos hacia el sur (cambiando de autobús, para eso nos sacamos la Ridacard) y llegamos hasta The Grassmarket, una pequeña plaza rectangular debajo del castillo, donde hace siglos colgaban a los condenados. La acera izquierda está llena de pubs. En uno de ellos, Maggie Dickson’s Pub, entramos a tomarnos una pinta. Ahí leímos la historia de esta mujer que fue condenada, colgada, y luego liberada. No contaré la historia porque podéis leerla en muchos sitios de internet, aunque no todos cuentan la historia correcta (que supongo que será la que está escrita en el pub). El local es pequeñito, pero los empleados son muy agradables. Todos estos pubs ofrecen música en vivo todos los días de la semana, a partir de las 10 u 11 de la noche. Cuando nosotros estuvimos en el pub eran las 6 de la noche, así que no esperamos a la música. Llegamos al apartamento sobre las 19:30 h, después de haber comprado comida en un TESCO (cadena de supermercados del Reino Unido) cerca del apartamento, y a descansar hasta el día siguiente.

Y esto es todo lo referente al segundo día de nuestro viaje. Seguiré con vosotros por Edimburgo, si queréis, en el tercer capítulo.

Saludos.

Edimburgo. Cap. 3

Decidimos ir a visitar hoy el Castillo de Edimburgo. Para eso, tomamos el autobús nº 2, único que mara en Grassmarket (bastante cerca del castillo). Otros autobuses para acercarse son el 35, que te deja en la Royal Mile (en High Street) a unos 700 mts del castillo, o los autobuses 23, 27, 41, 42, 45 y 67, que te dejan en George Bridge IV (nada más cruzar Royal Mile, entre Lawnmarket y High Street, a unos 300 mts del castillo. El autobús lo decidiréis según vuestro punto de partida. Nosotros cogemos el 2 porque pasaba por nuestro apartamento.

Al castillo sólo hay una forma de entrar, y es por la Royal Mile. Justo delante está la explanada el Castillo, donde celebran en verano la Military Tattoo (una exhibición militar). No puede llegarse en coche particular, pero los taxis sí pueden dejarte ahí. Para llegar al castillo ya habremos andado más o menos por la Royal Mile, pero todo eso lo describiremos a la salida del Castillo.

Bien, estábamos en la explanada del Castillo desde donde se ven unas bonitas vistas de Edimburgo. Al norte, la New Town, con su avenida principal, Princes Street, paralela a la Royal Mile, y Rose St., George St. Y Queen St. por encima. Al sur, la Old Town (donde se incluye también el propio Castillo y la Royal Mile.

Bueno, llegados a este punto (estamos en el centro de Edimburgo), necesito hacer otro inciso sobre la disposición de la ciudad. El Castillo se levanta sobre un volcán extinto. De este volcán, con abruptos acantilados por norte, oeste y sur, se desciende en pendiente bastante pronunciada hacia el este. Esta pendiente es la Royal Mile, que empieza arriba en el Castillo (oeste) y termina abajo, en el Palacio de Holyroodhouse (este). Por tanto, ambos lados de la Royal Mile eran pendientes con muchísima inclinación. La parte norte de la ciudad estaba cerrada por un pantano, Nor’ Loch, de oeste a este, por lo que la ciudad creció hacia el sur (Old Town). Hasta el pantano-lago, de la parte norte de la Royal Mile bajaban decenas de calles muy estrechas (llamados “closes”), que, a medida que bajaban, iban subiendo en número de plantas. Los más “ricos” vivían más cerca de la Royal Mile. Los más pobres, más cerca del pantano. Los desechos de todo tipo se arrojaban a la calle, desde las puertas o desde las ventanas de los pisos de arriba, una de las razones por las que los más pudientes vivían más cerca de la Royal Mile. Ni que decir tiene que todos estos desechos “desembocaban” en el lago. Luego llegó la peste, y pocos habitantes de estos closes sobrevivieron. Los que contraían la enfermedad eran encerrados en sus casas hasta que morían o sanaban. Muchos closes fueron tapiados, y se construyeron encima de ellos los edificios que ahora vemos en la parte norte (o lo que es lo mismo, en la parte izquierda según bajamos por la Royal Mile). Luego, decidieron desecar el pantano, se construyeron unos jardines y un paso al otro lado, donde creció la New Town.

Bien, hecha una introducción aproximada (y, por supuesto, susceptible de ser mejorada) de la expansión de la ciudad que, espero no os haya aburrido demasiado, estábamos a punto de entrar en el Castillo. Pues, cuando llegamos a la venta de entradas, había más de 80 personas para comprar la entrada. Eran las 10 de la mañana (el Castillo abre a las 9:30 h). Así que después de todo, hoy no entramos. Es sábado y decidimos dejarlo para el lunes siguiente. Las entradas pueden comprarse por internet, pero si no lo hacéis y vais en temporada turística (no como nosotros), más vale que estéis una hora antes en la taquilla del Castillo. Dicen que es la atracción turística más visitada de Edimburgo (más de un millón de visitantes anuales). Decidimos recorrer la Royal Mile. Nada más empezar la bajada, a la derecha, está The Scottish Whisky Experience, un edificio de tres plantas dedicado a la historia, fabricación y venta de whisky, aprovechando el edificio de un antiguo colegio de la zona.

Otro inciso: En esta parte antigua de Edimburgo vivieron 52 mil personas y había 6 colegios; ahora sólo viven 4 mil y ha quedado un solo colegio. También las tiendas de esta calle antes eran de alimentación y ahora son casi todas para los turistas.

Bueno, pues nosotros no entramos en The Scottish Whisky Experience, no estamos demasiado interesados en el tema del whisky y, además, hubiéramos desaprovechado el “regalito” que te hacen al final del tour guiado: una cata de whisky. Como todas las atracciones que no son gratuitas en Escocia es bastante cara (claro, que eso debe decidirlo cada uno a posteriori, una vez vea si ha merecido la pena o no la visita). El precio es de 11 £.

Enfrente está la cámara oscura. No entramos porque decidimos dejarlo para el lunes, cuando volviéramos para visitar el Castillo.

Un poco más abajo, a la derecha, está una de las antiguas iglesias de esta calle, Highland Toolbooth Kirk. Ahora actúa como taquilla y centro de información del Festival de Edimburgo. Se puede entrar, pero todo es moderno y no tiene nada que ver con la fachada (eso sí, es gratis; para lo que hay que ver…)

Seguimos bajando, ahora por la acera de la izquierda. Estamos ya en el segundo tramo de la Royal Mile (Lawnmarket). Todo son tiendas con el mismo título: Cashmere (no sé si en verdad los artículos que venden son de cachemira, aunque a mí me parecieron carísimos). En fin, muchas tiendas para turistas con ganas de comprar a precio de turistas (pero, bueno, siempre se compra algo porque cae a mano). Ya entre tienda y tienda podéis observar los closes (los callejones que bajaban hasta el antiguo lago. Todos los que quedan tienen un nombre puesto en una placa encima del dintel, y en muchos de ellos vuelve a haber tiendas o bares para turistas.

Nuestra siguiente parada fue a la derecha, una vez llegado al tercer tramo de la Royal Mile (High Street), la Catedral de St. Giles. Ya desde muy atrás se ve la cúpula de esta catedral en forma de corona. La entrada es gratuita (aunque aceptan donaciones voluntarias de 3 £). Si queréis tirar fotos debéis donar 2 £. La catedral no se parece en nada a las europeas con naves amplias y diáfanas. Tiene gruesas columnas en el centro, bonitas vidrieras y una capilla que dicen que es lo más importante de la catedral (Thistle’s Chapel, la capilla del Cardo). El Cardo fue la orden de caballería más notable de Escocia, y en dicha capilla están los “tronos” donde se sentaron todos los caballeros pertenecientes a la orden. La verdad es que es muy bonita. Para entrar en ella “se requieren” 2 £, pero parece ser que es voluntario porque no había nadie en la puerta. Nosotros no pagamos nada, y en la tienda de la catedral compramos cuatro postales que nos constaron 1,20 £, que suplieron a las fotos que no tiramos. Se me olvida: al entrar en la catedral hay unos folletos que se llaman “Music at St. Giles”. Coged uno. Todos los meses del año hay 1 ó 2 conciertos semanales en la catedral. Son conciertos de órgano y son gratuitos. Durante los conciertos no se puede visitar la iglesia, así que si os hacéis de estos folletos antes de ir a St. Giles, no pretendáis hacer las dos cosas a la vez. Se necesitan dos visitas. Hay conciertos a las 12:15 h y a las 18:00 h. Nosotros fuimos al nuestro mañana, ya os contaremos en el próximo capítulo.

Ahora volvemos a cruzar la calle al lado izquierdo, y entramos en uno de los “closes”, Mary King’s Close (¿habéis oído ya hablar de él?). Llegamos al mostrador de los tickets y la chica nos pregunta nuestra nacionalidad. Te dicen a la hora que tenéis la visita guiada en vuestro idioma. Cuando llegamos eran las 13:00 h y nos dieron cita para las 16:20 h (ya de noche). Pagamos 11 £ cada uno y nos dijeron que estuviésemos 10 minutos antes de la hora de entrada.

Así que nos fuimos a seguir recorriendo la Royal Mile. Ahora, a la derecha, está Tron Kirk, otra antigua iglesia que ahora no vale para nada. Como os dije, esta zona de la ciudad pasó de tener 52 mil a 4 mil habitantes, por lo que, al igual que se cerraron los colegios, también dejaron de hacer falta iglesias, y de 3 (Toolbooth Kirk, St. Giles y Tron Kirk), sólo quedó la catedral de St. Giles.

Nuestra siguiente parada fue en el Museo de la Infancia, un edificio de tres plantas donde se exponen juegos, juguetes, utensilios de cocina, y todo tipo de cosas que usaban los niños y sus padres de hace 80, 60, 40 ó 20 años; no sólo los niños escoceses, nosotros también nos vimos identificados en muchos de esos objetos. En las guías de viaje dice que “imprescindible visita si se viaja con niños”, que “aunque no se vaya con niños, también es interesante para los adultos”. Yo creo que precisamente para los niños no es nada interesante, ya que nunca conocieron semejantes instrumentos.

Cuando salimos, teníamos hambre y frío, mucho frío, así que entramos en un pub que había un poco más debajo de este museo. No era nada del otro mundo, ni viene en ninguna guía, pero servían distintos tipos de cerveza (lager, ales,…), con ofertas del día en cerveza y comidas o entrantes. Nosotros nos tomamos una pinta, unos haggis (comida típica escocesa) y una sopita calentita de verduras. Las dos señoritas que atendían las mesas eran muy amables, y el bar acogedor, y se llama Canon’s Gait (en el nº 232 de Canongate, pues ya hemos entrado en el cuarto tramo de la Royal Mile).

Bajamos un poco más la Royal Mile y entramos en el Museo de Edimburgo, un edificio de dos plantas con vajillas, cristalería, monedas y otros enseres de la vida de Edimburgo.

En la acera de enfrente está Canongate Kirk, una iglesia a la que no pudimos entrar, ya que estaba cerrada. Dicen que es la preferida de la familia real, por la cercanía al Palacio de Holyroodhouse, residencia oficial de la Reina de Escocia cuando visita Edimburgo. También se celebran conciertos mensuales. El interior una iglesia es bastante “moderno”, según las fotos de internet. Alrededor de la iglesia hay un cementerio donde están enterradas numerosos personajes de la historia escocesa.

Empezamos a subir por la acera de la izquierda para nuestra visita (la verdad es que cogimos el autobús nº 35 para una sola parada, pero se agradece no tener que subir la cuesta a toda velocidad) a Mary King’s Close, pues ya se acerca la hora. Un poco más arriba de Canongate Kirk está el People’s Story Museum (se ve muy bien porque tiene un reloj que sobresale del edificio casi hasta el centro de la calle). Son varias plantas sobre la vida, el trabajo y las diversiones de los edimburgueses corrientes desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Nosotros no entramos porque ya íbamos con el tiempo justo, pero, de todas formas, repito que todos los museos son gratuitos, por lo que si tenéis tiempo, entrad a verlo.

Bien, pues vamos acabando el capítulo del día. Llegamos a Mary’s King Close, y a las 16:20 h entramos unos 20 visitantes españoles, acompañados por una joven guía supersimpática, que, vestida de la época y diciendo llamarse Isabel de Toledo, nos fue enseñando los lúgubres callejones donde vivían Mary King y otros muchos habitantes con peor suerte que ella. La visita dura una hora, no es nada agobiante ni claustrofóbica, por mucho que algunas guías puedan asustar y es muy interesante. No contaré nada más sobre ella. Lo mejor es que opinéis vosotros mismos.

Cuando salimos, nos fuimos hacia el apartamento, compramos comida en el TESCO y llegamos a casa sobre las 18:30 horas, noche cerrada.

Nosotros no somos de mucho salir, aparte de que estamos a cero grados y no apetece dejar la estupenda calefacción de los apartamentos, pero podéis ir a algún pub. Algunos abren hasta tarde. Los autobuses nocturnos empiezan a las 00:00 h y valen 3 £. Si tenéis la Ridacard os cobrarán sólo 1,50 £. No todas las líneas de autobuses diurnos funcionan de noche y las frecuencias de paso disminuyen por la noche. De la Old Town dicen que Cowgate es la calle por excelencia de pubs, yo no he estado. Sí los hay en Grassmarket, y, en la New Town, en Rose Street (ya os hablaremos algo más de esta calle dentro de un par de capítulos. Pero, vamos, pubs hay en todas las calles de Edimburgo.

Y hasta aquí lo que tengo que contaros de nuestro tercer día por Edimburgo. Seguiré con vosotros por Edimburgo, si queréis, en el cuarto capítulo, dentro de un par de días.

Saludos.

Edimburgo. Cap. 4

Hoy amanece lloviendo. De pronto, ya no llueve, nieva. Diez minutos después los coches y las aceras están blancos. Nieva durante media hora, hace un viento tremendo. De pronto, deja de nevar y el cielo queda casi raso.

Son las 9 de la mañana y hoy vamos a ir al Jardín Botánico. Está al norte de Edimburgo, a unos 4 kms del centro, en Inverleith. Hay varios autobuses que te dejan en la misma puerta (números 8, 23 ó 27). En la calle, la nieve se ha convertido en hielo sucio y hay que tener mucho cuidado de no resbalar. No obstante, en las aceras de las principales calles, una máquina ha pasado limpiando el hielo, dejando un pasillo de unos 2 mts de ancho para los peatones.

El jardín tiene tres puertas de entrada. El autobús nos deja en la puerta este. Las puertas están abiertas, la entrada es gratuita. Una vez dentro, a 50 mts, está la recepción, en la que puedes comprar un mapa del jardín (1 £) o un libro (5 £). Al lado hay un pequeño café y servicios. Nosotros cogemos el mapa, te da una pequeña idea de por dónde andas y qué cosas tienes que ver. El recorrido por el jardín está muy mal indicado. No hay un itinerario, ni siquiera existen números en el jardín que puedas identificar con los números que vienen en el mapa. Tienes que dar vueltas o imaginarte dónde estás. Tampoco podemos pedir demasiado, ya que es gratuito, y allí va mucha gente sólo a pasear y a descansar (no en esta época, claro). Lo que sí está muy trabajada es la identificación de las plantas. Es difícil ver una planta sin la plaquita con el nombre en latín. Bueno, nosotros tuvimos una dificultad añadida. Nos era más difícil ver las plantas que las plaquitas, ya que en la época que hemos ido, las placas han subsistido, pero muchas plantas no.

Sinceramente no nos mereció la pena la visita. En primavera y verano debe ser precioso, pero sin flores, sin hojas…

Al final del recorrido llegamos a los invernaderos, unos enormes edificios de cristal que están igual todos los días del año y que sí merecen la pena; claro que entrar cuesta 3,5 £.

Pues salimos ya del jardín botánico y nos vamos a Leith (el barrio del noroeste de Edimburgo), concretamente nos fuimos al impresionante multicentro comercial de Ocean Terminal. Los autobuses que te llevan allí son el 11, 22, 34, 35 y 36. Nosotros tuvimos que coger el 8 desde el jardín botánico al centro, hasta Queen Street, nos cambiamos de acera y cogimos el 11 hasta el centro comercial (era su final de ruta). Hay muchas combinaciones desde el jardín botánico, pero con un excelente mapa de autobuses como el de Lothian Buses, no hay ningún problema para encontrarlas.

Ocean Terminal es un largo rectángulo con tres pisos. Desde el último se accede al Royal Yacht Brittania, nuestra siguiente visita.

El precio son 11 £, con audioguía incluida en el precio. El sentido de la visita está muy bien indicado y nos lleva por las distintas cubiertas y departamentos de los oficiales, la tripulación y los reyes. Es el barco de la familia real desde 1.600, y éste buque hace el número 83 y está anclado en el puerto desde hace más de 40 años. Sólo se utiliza como atracción turística. En los cuatro siglos que ha estado en uso este patrimonio de la corona británica, ha servido de transporte a los distintos reyes de Inglaterra en más de 900 viajes a lo largo de todo el mundo. Con la audioguía hacemos un recorrido de unas dos horas por el barco. Realmente no se hace pesado porque todo está muy bien explicado y organizado. Un poco antes de acabar el recorrido nos obsequian con unos vasos de vino caliente especiado y unas pastas, lo cual es de agradecer, dado el frío que pasábamos cuando caminábamos por las cubiertas.

Después de la visita volvemos a Edimburgo, ya es de noche (se nos hizo de noche en el barco), y nos vamos a la catedral de St. Giles, donde nos espera nuestro concierto de las 18:00 h. Conforme entramos nos dan un folleto de la obra que vamos a escuchar y nos sentamos. Al órgano, el director del coro de la catedral y, durante muchos años, de la Universidad. Sencillamente impresionante. La obra ha durado 50 minutos. Se aceptan donativos para el mantenimiento de la catedral, pero no te los exigen en absoluto, ni te miran de mala manera.

Un inciso: los habitantes de Edimburgo son superrespetuosos. Siempre tienen el “sorry” en los labios. Los pisas sin querer y ya estás oyendo el “sorry”. Pues en las atracciones igual. Evitan hasta mirarte para no ponerte en un compromiso a la hora de “donar”. En algunas iglesias tienes postales para comprar, pero si no hay nadie para atenderte, hay carteles que dicen que las cojas y que dejes el importe en la caja de las donaciones (no es el único lugar en el que ocurre, esto también lo he visto en varias ciudades alemanas, pero en España no lo he visto).

Bueno, pues después de dejar nuestra donación en la catedral, porque el concierto lo merecía, nos fuimos a nuestro apartamento a descansar y a calentarnos.

Y hasta aquí lo que tengo que contaros de nuestro cuarto día por Edimburgo. Seguiré con vosotros por Edimburgo, si queréis, en el quinto capítulo, dentro de otro par de días.

Saludos.

Edimburgo. Cap. 5

Nos levantamos nevando de nuevo, pero esta vez la nieve no llega a cuajar. Nos vamos a ver el Castillo, a ver si esta vez tenemos más suerte.

Llegamos a la taquilla a las 10:00 h y, efectivamente, sólo dos personas delante comprando las entradas, 14 £ por adulto, y un poco más adelante, pagamos las audioguías, en español, 3,5 £ cada una. Sí, sale bastante caro. Yo creo que la audioguía es necesaria, más bien imprescindible. Si no alquiláis la audioguía, tendréis que levar un libro sobre el Castillo, no vale con una guía de Edimburgo donde se dedican 1 ó 2 páginas al Castillo. Sin audioguía o libro sobre el Castillo, habréis visto el Castillo en media hora y seguro que no os habréis enterado de casi nada. No lo digo por el idioma. Aunque entendáis muy bien el inglés no os servirá para nada, ya que no hay nada que entender. En los aposentos, cárceles, cañones, museos del castillo, únicamente está escrito el número de la audioguía (ninguna explicación más). Así que pagar 14 £ sólo para ver el Castillo, sin ninguna explicación, eso sí que me parece caro. Hay otra posibilidad para los que os manejéis muy bien en inglés: en la entrada, cada cierto tiempo, podéis uniros a una visita guiada gratuita, en inglés. No os puedo contar nada sobre ella, pero como os digo es otra posibilidad para evitar el importe de la audioguía.

Bien, pues con audioguía, si escuchas todos los comentarios, el recorrido dura 3 horas. ¿Merece la pena pagar ese dineral? Eso deberá juzgarlo cada uno. En todas las guías de Edimburgo parece dar a entender que si no visitas el Castillo no has ido a Edimburgo. Parece, pues, una visita obligada. Nosotros no somos mucho de castillos, pero, objetivamente, creo que la atracción está muy bien trabajada, el castillo, intacto (de los mejor conservados que yo he visto). La audioguía cuenta demasiados detalles de la historia del Castillo y de los personajes que lo habitaron, así que los curiosos verán satisfechas sus expectativas. No contaré más cosas sobre él (sobre sus salones, museos varios y cañones), ya que podéis verlo en cualquier guía. Pero sólo os comentaré algo. En todos los sitios en los que leí sobre el Castillo antes de ir a Edimburgo, hablaban de un cañón que dispara una salva desde hace muchísimos años todos los días a las 13:00 h y que se oye desde todo Edimburgo. Este cañón está a la entrada del Castillo. Nosotros, la verdad, es que no la oímos ningún día (sería que no estuvimos atentos). Pero cuando ya nos íbamos del castillo vimos mucha gente agrupada cerca de él y no caímos en que era la hora señalada. En definitiva, estad atentos si estáis a esa hora en el Castillo, porque el susto que nos llevamos no fue nada agradable.

Una nota: Prácticamente al principio, en la primera batería de cañones, se os acercará una señorita para tiraros una foto que luego os cobrarán a la salida. Nosotros no nos hicimos esa foto (ya nos hicimos bastantes con nuestra cámara).

Bueno, pues como digo, salimos del Castillo sobre las 13:00 horas y volvimos a parar enseguida, en la Cámara Oscura, visita que también dejamos pospuesta el sábado. La cámara oscura es un edificio de 5 plantas dedicada al mundo de las ilusiones (trucos ópticos, hologramas, etc.), con el último piso como estrella de la atracción, la cámara oscura, una cúpula cerrada donde sobre una mesa, alrededor de la que nos sentaremos los visitantes, la guía nos irá enseñando Edimburgo “live” (en directo). Con un juego de lentes en la parte alta del edificio nos proyectará sobre la mesa lo que está ocurriendo en los alrededores de esa manzana (bueno, esto es una simplificación mía, es algo más complejo). El caso es que podemos ver andar a las personas, circular los coches y autobuses, etc. También nos va enseñando monumentos y lugares importantes de Edimburgo, ya que la vista desde arriba es espectacular. En la misma planta 5ª hay una terraza circular con telescopio y prismáticos gratuitos desde donde puedes observar toda la ciudad.

Un inciso: cuando pagas abajo te dan una especie de entrada con una hora prefijada de tu visita a la cámara oscura, en la 5ª planta. Cuando nosotros fuimos nos dijeron que subiéramos ya a la 5ª planta porque nuestra sesión empezaría en 15 minutos (y hay que estar 5 minutos antes de la hora). Supongo que en temporada turística tendrás que esperar mucho más tiempo para la demostración, que sólo dura 15 minutos, pero donde sólo caben unas 40 personas. Así que nosotros subimos hasta el último piso primero (no hay ascensor, aunque no es demasiado cansado) y luego fuimos bajando para ver los pisos inferiores.

Y una gran crítica negativa: la sesión de la cámara oscura es comentada por una guía sólo en inglés, así que, o sabes inglés muy bien, o no te enterarás de nada (no sé si en otra época del año habrá algo para los turistas de otros idiomas). Nosotros nos enteramos más bien poco, y eso que nos “defendemos” en inglés, pero fue también gracias a que ya habíamos visto buena parte de la ciudad antes de ir allí e identificábamos lo que nos iba enseñando.

Las siguientes plantas hacia abajo fueron muy interesantes y divertidas, seguro que a los niños les encanta, pero nosotros también disfrutamos y tuvimos que tomárnoslo así, después de la “semidecepción” de la cámara oscura. Desde luego, si vais con niños es un sitio imprescindible; si domináis el inglés, también; si os gustan mucho los juegos ópticos, también. Si no reunís ninguno de estos tres requisitos, 9,95 £ por persona pueden ser empleadas en otras cosas.

Hemos estado 2 horas dentro. Son las 15:40 h y ya anochece. Nos volvemos hacia Princes Street y recorremos a pie la calle paralela inmediatamente superior, Rose Streeet, una calle peatonal llena de tiendas más asequibles, también con numerosos pubs (todo abierto, aunque es domingo).

Sobre las 18:30 h llegamos a nuestro apartamento, y con esto finaliza otro día más en Edimburgo. Seguiré con vosotros, si queréis, en el sexto capítulo.

Saludos.

Edimburgo. Cap. 6

Se nos van acabando los días en Edimburgo, y aún nos queda uno de los top ten, el Holyroodhouse Palace. Así que allá que nos vamos (el autobús 35 os deja en la puerta). Nuestra idea en este día es visitar el Palacio, el Parlamento y Our Dynamic Earth, todo en menos de medio kilómetro cuadrado.

Bien, en primer lugar, os comento los precios. Se puede ver sólo el palacio, sólo la galería de la Reina, o sacar un ticket combinado para los dos. Nosotros elegimos, ¿cómo no?, el ticket combinado, 14,85 £ por persona (niños, para quien pueda interesar, aunque nosotros no nos llevamos a los nuestros, 8,50 £). Sólo el palacio, 10,50 £ (niños, 6,35 £), y sólo la galería de la Reina, 5 £ (niños, 3 £).

Un inciso: los niños, en Edimburgo, se consideran de 5 a 17 años, para todo, atracciones turísticas, tarifas de autobuses,... Los menores de 5 años no pagan en ningún sitio (salvo en las atracciones que van dirigidas especialmente para ellos).

Seguimos. Como os dije, nosotros compramos el ticket combinado, que venía anunciado en la taquilla con audioguía incluida. Nos cobraron pero no nos dieron la audioguía. Les preguntamos y nos dijeron que en la puerta de entrada de cada sitio nos la darían.

La puerta de entrada de la Galería de la Reina está justo en el hall de la taquilla, a la izquierda. Entramos primero allí. Nos abre la puerta una especie de vigilante de seguridad que nos examina el ticket y nos dice que pasemos. Le pedimos la audioguía y nos dice que, en la galería de la Reina, las audioguías sólo son en inglés, y no nos da ninguna (debió suponer que ése era un idioma demasiado culto para nosotros, ya que ni siquiera nos la ofreció). Nos quedamos medio arrepentidos de no pedírsela de todas formas, pero después de ver lo que había dentro nos hubiera dado lo mismo. La Galería de la Reina consta de una sola planta, y bastante pequeña, donde hay cuadros de pintores holandeses (Cranach, Holbein,…), dibujos de Durero y uno de Da Vinci. No digo que no estén bien, sólo digo que tardamos 8 minutos en salir de la galería de la Reina (que nos costó 8,70 £, entre los dos).

Luego ya entramos en el palacio de Holyroodhouse (con audioguía en español). Esto ya fue otra cosa. Del palacio, como de todo, no contaré mucho (cada uno debe verlo con sus propios ojos), pero sí diré que, después de ver numerosos palacios por toda Europa, vi éste de una forma distinta. Se notaba que estaba “vivo”. La mayoría de los palacios europeos visitables están al uso sólo para turistas. Este palacio, sin embargo, se usa anualmente por la Reina de Inglaterra (durante algún mes de verano, y entonces no es visitable), y, aunque cargado de historia (María Estuardo y su familia), hace que las salas no las veamos tan distantes en el tiempo, e incluso nos imaginemos a la reina comiendo en el Comedor Real hace unos meses con invitados famosos y “vivos”. Como sabéis, nosotros fuimos en invierno, y los jardines reales estaban cerrados. En primavera y verano deben ser preciosos.

Un comentario sobre la audioguía: no os preocupéis de los números en las salas (ella os hace sola el recorrido. Simplemente conque le deis al botón “play” después de cada exposición será suficiente). Y una crítica también: no tiene auriculares (la del Castillo, sí), y tienes que tener todo el tiempo la mano en la oreja, algo bastante incómodo cuando va pasando el tiempo.

En definitiva, buena presentación de la atracción y buena audioguía, además, poco pesada en las explicaciones.

Bueno, pues salimos del palacio. Justo enfrente tenemos la entrada al Parlamento para los visitantes. Y entramos. Tenemos que pasar un control como el del aeropuerto, normal. Lo que no es normal es que, con lo detallado que suelo ser para todas las cosas, no haya tenido en cuenta que sólo puede visitarse los lunes, viernes y sábado, y hoy era martes. Los martes, miércoles y jueves hay sesión parlamentaria, y para verla, hay que reservar la entrada. Nosotros de todas formas ya no volvimos (sólo nos quedaba un día y medio en Edimburgo) En el 2010 vimos una sesión en el Congreso y en el Senado en Londres y sin reservar, y fue impresionante verlos pelearse verbalmente, y la verdad es que en esta ocasión no nos hemos quedado con las ganas (pero si no habéis visto ninguna, merecerá la pena). Obviamente, es gratuito.

Al lado izquierdo de la entrada está Holyrood Park que, en primavera y verano, debe ser muy agradable. A la hora que estábamos nosotros allí, más de media mañana, todavía había estanques helados y hielo por todo el césped, de las nevadas de los dos últimos días.

Y justo al lado también está Our Dynamic Earth. Dicen que es más bien para niños. Se cuenta el nacimiento de la Tierra desde el Big Bang, desconocemos si sólo en inglés. Otro error. Era martes y sólo abren de miércoles a domingo. Debimos haber hecho ayer la visita ayer lunes y hubiéramos visto las tres atracciones juntas (palacio, parlamento y esta última), y haber dejado el Castillo para hoy.

En fin, no nos desanimamos y nos fuimos a ver uno de los museos más importantes de Edimburgo, que aún nos quedaba por visitar, el National Museum of Scotland. ¡Impresionante! Ubicado al final de George IV Bridge, una avenida perpendicular a la Royal Mile, es gratuito, como todos los museos. Te dan un plano a la entrada, pero, al principio, es imposible no perderse. Y es que este museo (que es de 1.998) está conectado en las plantas 1, 3 y 5 con el Royal Museum of Scotland, del siglo XIX.

Una pequeña ayuda: según el plano que os dan, las zonas azules corresponden a la parte nueva, y las que tiene forma de elipse, al museo antiguo, que es el más grande y donde está casi todo lo que hay que ver.

El museo tiene un poco (o un mucho) de todo, pero si queréis una visita de “sólo” unas 2 horas, que es lo que tardamos nosotros, id en busca de las 13 estrellas que se muestran en el plano que os dieron en la entrada, eso sí, sin desdeñar por completo ninguna de las salas. Como dicen en las guías, aquí puede verse a la oveja Dolly, pero hay muchas cosas más. Realmente fue una grata visita.

Después del museo nos fuimos a nuestro apartamento, eran las 19:00 h. Se nos están acabando las vacaciones.

Con esto finaliza otro día más en Edimburgo. Seguiré con vosotros, si queréis, en el séptimo y penúltimo capítulo de nuestra aventura.

Saludos.

Edimburgo. Cap. 7

Hoy vamos a visitar Rosslyn Chapel, la iglesia famosa ahora por aparecer en el final del libro y la película “El Código da Vinci”. Nosotros hace tiempo que leímos y vimos ambas cosas, pero dio la casualidad que hace dos noches pusieron la película en la televisión (en inglés subtitulado), así que las imágenes las llevábamos fresquitas.

Para ir allí hay que coger el autobús 15 en cualquier punto de la ciudad que os venga mejor. Es el 15, no el 15A. Hacen un recorrido parejo todo el tiempo, salvo que el 15 te lleva a la iglesia y el 15A no. Hay unos diez u once kilómetros de distancia (30 minutos). La frecuencia de paso de estos autobuses es de media hora (pero, media hora para que pase el 15 y media hora para que pase el 15A; en definitiva, si acaba de pasar el 15, tendréis que esperar una larga hora). Nosotros tuvimos que esperar 40 minutos. Así que, os aconsejo que, si algún día pasáis por alguna parada del 15, anotéis el horario, para que el día que vayáis a Rosslyn Chapel no perdáis mucho tiempo. Pero, peor es la vuelta. El autobús os deja a 300 mts de la capilla, en el pueblo de Rosslyn, un pueblo que se creó precisamente para alojar a los constructores de la iglesia. En invierno, con el frío y viento insoportable que hacía, un pueblo fantasma (no sé cómo será en época turística). Pues la parada para volver a Edimburgo está justo enfrente de la de llegada, y nosotros cometimos el error de no mirar en la marquesina las horas de paso del autobús. Y aquí, como sólo llega el 15, pasa ¡cada hora…! Cuando nosotros fuimos a coger el autobús (después de hora y media de visita de la capilla), el último autobús había pasado hacía siete minutos, así que tuvimos que esperar casi otra hora, y sin saber dónde meternos. Así que prácticamente estuvimos toda la mañana en Rosslyn.

Pero, bueno, paso a contaros ya algo de la atracción. Nada más entrar en el edificio, la recepción está a la izquierda. La entrada vale 9,75 £. Te dan un pequeño plano con los puntos más notables de la iglesia. Dentro de la capilla, también hay un plano plastificado con los puntos más importantes y algún comentario. También hay un par de empleados dentro, que están pendientes de si tienes alguna duda y que cada media hora más o menos, hacen una explicación para todos (en inglés, claro). Bueno, pues después de llevar media hora dentro, nos enteramos por casualidad que disponen de audioguías en recepción (también en español, y que son gratuitas), así que nos salimos, las pedimos y volvimos a entrar. Es una vergüenza que después de cobrarte 10 £, y preguntarte tu nacionalidad para darte el plano en tu idioma, no se dignen en decirte que tienen audioguías (supongo que para no tenerlas que preparar en tu idioma y no se le gaste batería, aunque tardaron un minuto, y, además, no estaban haciendo nada). Con la audioguía todo era distinto. Si escuchas todos los puntos, puedes dedicar una hora y media. La capilla es muy pequeñita, pero la visita es muy recomendable. No contaré más sobre ella, deberéis verla vosotros.

Cuando conseguimos llegar de nuevo a Edimburgo nos fuimos a Calton Hill, el cerro que se ve al fondo este de Princes Street. Dicen que desde allí es muy bonito ver la puesta de sol. Nosotros llegamos a las 15:00 horas, con un viento horrible, pero el cielo más o menos claro. Y vimos la puesta de sol (a las 15:45 h), que no nos impresionó nada (evidentemente, no será igual en verano o primavera). Para llegar, hay que seguir la prolongación de Princes Street unos 400 mts, y, bien indicado, hay que empezar a subir unas escaleras a mano izquierda. La subida no es demasiado cansada. Se compone de un primer tramo de 17 escalones, una pequeña rampa, otro tramo de 36 escalones, y una última rampa más pronunciada de unos 50 ó 60 mts. Con eso, ya estamos al pie del monumento a Nelson, el monumento que mejor se ve desde Princes Street. Se puede subir al monumento, que es como un faro, y supongo que las vistas serán mejores, pero cerraba a las 15:00 h, así que no pudimos entrar. Cuesta 3 £.

En la colina también hay una especie de Partenón, a medio construir, porque se acabó el dinero, que empezó a erigirse para conmemorar la victoria sobre Napoleón. Después decidieron no acabarlo y dejarlo como está. También hay un observatorio y una antigua cárcel. Hay dos zonas en la meseta de la colina desde donde pueden verse el norte y el sur de Edimburgo, con vistas impresionantes, y mucha zona verde, aunque en nuestra ocasión estaba todo helado.

Ya anochecido nos fuimos a ver St. Mary´s Cathedral, una catedral que estaba cerca de nuestro apartamento, que es la catedral más grande de Escocia, preciosa por fuera y también muy bonita por dentro. La catedral está en Palmerston Place, un poco al norte de la estación de Haymarket. Por supuesto es gratuita.

Y aquí acaba nuestra jornada. Ahora a hacer el equipaje, que mañana regresamos a España. Os contaré este último día en mi último capítulo.

Saludos.

Edimburgo. Cap. 8

Último día en Edimburgo. Nuestro vuelo sale a las 18:40 h, hora local, y tenemos que dejar el apartamento a las 10:30 h. El viento, según la televisión, supera los 100 km/h, y después de salir a la calle, creo que se han quedado cortos. No se puede andar, las finas gotas de lluvia parecen granizo, se clavan. En recepción nos permite dejar las maletas hasta que salga nuestro vuelo, así que nos aventuramos por Edimburgo en medio de un huracán.

Lo primero que visitamos es Greyfriark Kirk, una iglesia entre Grassmarket y George IV Bridge, al lado del Museo Nacional de Escocia. La iglesia está cerrada, pero lo más famoso de esta atracción es el enorme cementerio que la rodea, donde hay enterrado personajes famosos, y la tumba, que, justo delante de la iglesia, contiene los restos del perro Bobby, un perro que vivió 16 años y pasó 14 años velando el cadáver de su amo. Pasamos miedo, no por el cementerio, sino por el viento huracanado (algunas ramas de los árboles se rompían y salían volando).

Nos vamos y nos montamos en un autobús que nos lleva al castillo de Craigmillar. El recorrido dura media hora, pero después de bajarnos, y ver el castillo en una cima (no demasiado pronunciada) a unos 800 mts, decidimos que no está el día para ello y volvemos a esperar el autobús. Dicen, que aunque está en ruinas, está muy bien conservado y María Estuardo vivió un par de temporadas allí. Es poco visitado por el turismo por la lejanía del centro y es gratuito.

Buscamos otro autobús que nos llevara a la Playa de Portobello, al este de Edimburgo (vaya tiempo de playa), pero nos bajamos en una parada equivocada y ya desistimos. Nos fuimos a hacer tiempo a St. James Centre, y allí estuvimos hasta las 13:00 h.

Luego nos fuimos a recoger las maletas y la recepcionista nos dijo que ella creía que no íbamos a volar hoy, ya que el espacio aéreo de Edimburgo había estado cerrado la mayor parte de la mañana por el “huracán”, eso fue lo que dijo. Nos empezamos a poner nerviosos. Nos fuimos en el autobús del aeropuerto, el Airlink 100, que pudimos pagar con nuestra Ridacard. Si no la comprasteis, tenéis dos opciones en cuanto a autobuses: coger éste y pagar 3,50 £, o coger el autobús nº 35, y pagar 1,30 £. Ambos os llevan al aeropuerto (el primero tarda media hora y el segundo, una hora; lo digo por tenerlo en cuenta para la hora de llegar al aeropuerto).

Llegamos al aeropuerto y había en ese momento pocos vuelos cancelados, principalmente a ciudades inglesas. El nuestro, que salía a las 18:40 h, se iba retrasando cada vez más y más, siempre pensando que iban a cancelarlo. El avión que nos tenía que recoger era el que traía ese día a los pasajeros españoles, al igual que hace una semana nos llevó a nosotros a Edimburgo, que tenía que llegar a las 18:10 h, hora local. Pero el avión no llegó hasta las 21:00 h, porque tuvieron que desviarlo al aeropuerto de Newcastle, ya que el de Edimburgo volvía a estar cerrado. Al final, salimos a las 22:00 horas y llegamos a Barajas a las 02:00 horas, hora de España.

Bueno, no quiero aburriros más con cosas que no os importan, y que a vosotros no tienen por qué ocurriros.

En resumen, y ya para terminar, unos consejos:

- No vayáis, si tenéis oportunidad de elegir fecha, a Edimburgo en invierno.

- Las atracciones mejor atendidas y en las que el desembolso de la entrada está mejor rentabilizado, en mi opinión, Real Mary King´s Close, St. Giles Cathedral, Scotland National Museum, Holyroodhouse Palace (no así la Galería de la Reina), el castillo de Edimburgo, la Scottish National Gallery y Rosslyn Chapel. El jardín botánico supongo que será precioso en primavera y verano y la Cámara Oscura, imprescindible si lleváis niños. Como sabéis si habéis leído todos los capítulos de nuestro viaje, no os puedo aconsejar (porque no lo hemos visto) sobre el Parlamento, Our Dynamic Earth, Scotch Whisky Heritage Centre y el castillo de Craigmillar.

- Transporte: Si vais a estar de cinco a siete días en Edimburgo, comprad una Ridacard. Si vais a estar menos, los billetes para todo un día son recomendables. Ambos tendréis que comprarlos en una oficina de Lothian Buses. El mejor mapa de autobuses y el más útil es el que publicita la Ridacard de Lotian Buses. Os lo pueden dar allí o en la oficina de información del aeropuerto. No hay otro mejor, hacedme caso.

- Horario de tiendas, supermercados y todo tipo de comercios: Es cierto que la mayoría cierran a las 18:00 horas, pero también es cierto que casi todos los comercios (y no sólo los de Princes Street) abren todos los domingos. Los supermercados locales de comida (TESCO y Saintsbury) abren todos los días hasta las 22:00 horas. Los pubs, según qué zonas, abren hasta la medianoche (en invierno), y muchos de ellos tienen música en vivo diariamente.

- Precios: En cuanto a la edad, se consideran niños hasta 17 años, y los menores de 5 años no pagan en ningún transporte ni atracción. En general, el coste de vida en Edimburgo es alto. Pero es como todo, nosotros, turistas, bebemos, comemos y compramos donde no lo hacen los locales, y decidme qué ciudad europea es barata. De todas formas, nosotros ya aceptamos hace tiempo que un euro era lo mismo que cien pesetas. Yo ya he aprendido que una libra es lo mismo que un euro (y aun así, todavía es más caro que en España). Por ejemplo, un café expreso, entre 1,30 £ en el Parlamento y 1,65-1,90 £ en cualquier otro sitio. Si ya lo tomas con leche o capuchino en vaso grande, todos pasan bastante de 2 £ (vamos, más de 3 €). Una pinta de cerveza en un pub desde 3 £ (las más baratas) hacia arriba. En cuanto a comida no os puedo contar mucho; varía mucho, pero en lugares turísticos es muy cara (normal). Si queréis probar algo típico de Escocia (además del salmón y los mariscos, que yo no probé), probad los haggies (harina de avena, cebolla, sangre y pimienta; parece muy poco apetecible, pero no es más que una morcilla nuestra un poco más seca por la harina y bastante picante) y las baked potatoes (unos patatones enormes con piel, abiertas longitudinalmente para echarles distintas guarniciones; en el centro comercial de St. James, en la zona de comidas en el primer piso, sólo sirven eso. Precio, 6 ó 7 £).

En fin, ya voy a terminar. Espero no haberos aburrido demasiado. Es la primera vez que hago esto, después de haber hecho más de 15 viajes como éste por Europa. Pero cada vez que voy a algún sitio me gusta ver consejos y comentario de otros turistas que ya han estado donde yo voy a ir, y, sobre todo, más que me adelanten los contenido o las sorpresas de las atracciones que voy a ver, me gusta conocer las cosas prácticas de la aventura, para evitar contratiempos desagradables, que siempre vamos a encontrarnos. Eso es precisamente lo que yo he pretendido, y que no sé si habré conseguido.

Un saludo a todos los próximos viajeros a Edimburgo.

P.D.: Os dejo con el enlace de la crítica de nuestro refugio en Edimburgo.

tripadvisor.es/…REVIEWS

11 respuestas a este tema
Madrid
mensajes: 291
opiniones: 27
1. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

Muy bueno tu relato, acabo de descubrir este foro y estoy encantado. Gracias por contarnos tu viaje, me gustó mucho.

Barcelona, España
mensajes: 7
2. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

Hola!

Supongo que recibiras mi respuesta.

 Sólo he legado hasta el día 3. Tengo que comer.Me parece fantástico lo que has escrito.Cuando pueda terminaré.

Editado: 26 marzo 2014, 13:22
3. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

-:- Mensaje del personal de TripAdvisor -:-

El personal de TripAdvisor ha eliminado esta publicación porque su autor lo solicitó o porque no cumplía las directrices del foro de TripAdvisor.

Para ver las directrices de publicación en los foros de TripAdvisor, por favor vaya al enlace siguiente: http://www.tripadvisor.es/pages/forums_posting_guidelines.html

Las publicaciones que no siguen nuestras directrices son eliminadas, y nos reservamos el derecho a hacerlo cuando lo consideremos oportuno.

Eliminada el: 01 mayo 2014, 10:09
 
4. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

-:- Mensaje del personal de TripAdvisor -:-

El personal de TripAdvisor ha eliminado esta publicación porque su autor lo solicitó o porque no cumplía las directrices del foro de TripAdvisor.

Para ver las directrices de publicación en los foros de TripAdvisor, por favor vaya al enlace siguiente: http://www.tripadvisor.es/pages/forums_posting_guidelines.html

Las publicaciones que no siguen nuestras directrices son eliminadas, y nos reservamos el derecho a hacerlo cuando lo consideremos oportuno.

Eliminada el: 01 mayo 2014, 10:09
 
Badajoz, España
mensajes: 100
opiniones: 23
5. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

Gracias por perder tu tiempo en mi relato. ¿Piensas ir a Edimburgo? Es precioso.

Saludos.

Bucaramanga...
mensajes: 30
opiniones: 53
6. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

muy completa la guia, seguire sus consejos y luego le cuento como nos va.

un abrazo y mil gracias por tomarse ese trabajo e pro de todos los que venimos detras

Badajoz, España
mensajes: 100
opiniones: 23
7. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

Gracias adrianauribe. Espero que muchos de mis datos aún estén en vigor (hace ya casi dos años que fui). Bueno espero que todos, menos los de las obras, a ver si ya han acabado, para que sea mucho más fácil moverse por allí.

Deseo que paséis una feliz estancia y, si después te apetece, nos cuentes qué tal la experiencia.

Un abrazo.

badajoz
mensajes: 1
8. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

Hola me llamo María, voy a pasar tres dias a Edimburgo, y en todos los rutas, hago como ustedes(planifico bien mi viaje), pero hasta ahora no habia visto en ningun foro un viaje tan bien detallado, Enhorabuena pareja

Badajoz, España
mensajes: 100
opiniones: 23
9. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

Gracias, María. Espero que te sirvan de ayuda algunos de mis comentarios. ¡Que disfrutes de tu viaje!

Cantabria, España
mensajes: 1
10. Re: Viaje a Edimburgo (7 días)

Hola. Voy a ir a Edimburgo en Mayo y he encontrado tu relato; me parece excelente y muy práctico, por todos los detalles que aportas.

Gracias!!

Respuesta para: Viaje a Edimburgo (7 días)
Recibe un aviso por e-mail cuando se publique una respuesta