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La famosa "Guía de Venecia"

Valencia
mensajes: 6
opiniones: 7
La famosa "Guía de Venecia"

RECOMENDACIONES VENECIA

       

       PRIMERA RECOMENDACIÓN

       

       Bueno, voy a contar un poco mi viaje a Venecia, por si le sirve de ayuda a alguien que tenga pensado ir por allí, antes de viajar, estuve buscando información como la que voy a poner y no era fácil encontrarla por eso me animo a escribir esto.

       En primer lugar, decir que yo iba en plan de patear la ciudad y descubrirla lo mas a fondo posible, yo fui para un fin de semana, en dos días posiblemente haya que sacrificar alguna cosilla para ver, si estás tres días lo ves todo sin problemas, en mi caso prescindimos de las islas, preferimos conocer bien la isla de Venecia y dejar un poco de lado Murano (lo típico aquí es visitar alguna de las fábricas de vidrio), Burano (típica por sus encajes – mantelerías, etc -) y Torcello (la isla mas tranquila, con algunas cosillas interesantes de ver, una catedral y alguna iglesia, entre otras cosas).

       

       1.- Llegada del vuelo y traslado a Venecia:

       

       Hay que tener en cuenta como ir desde el aeropuerto a la isla de Venecia, en el aeropuerto hay servicio de autobuses , vaporettos (una especie de autobús acuático), taxi y taxi acuático, también una compañía llamada Alilaguna que tiene barquitos que te llevan a la isla.

       

       Hay diferencias entre unos y otros que explico:

       

       • Autobuses: Muy puntuales, tardan entre 20-25 minutos en llevarte a la Piazza de Roma, ya en la isla de Venecia. Precio 2 euros.

       

       • Vaporetto: www.actv.it

       

       • Taxi: Por los comentarios que oí, te llevan a Piazza de Roma en unos 20 minutos, el precio ronda los 90 euros.

       

       • Taxi acuático: Evidentemente te llevan por agua hasta la puerta de tu hotel, pero es carísimo (por lo que dicen, parece ser que se puede negociar un poco el precio, conviene dejarlo cerrado antes de salir).

       

       • Alilaguna: Es una empresa que te lleva también por agua a la isla, tiene diversos recorridos y varias paradas en la isla, para que escojas la que mejor te venga. Para ver horarios, precios y rutas, ver: www.alilaguna.it

       (El barco te deja casi en frente del puente de los suspiros, y de la plaza san marco, entonces por ahí a mano izquierda (mirando cara Plaza San Marco) tienes la oficina de información, en la que puedes comprar la Venice Rolle (creo que se escribe así) con ella obtendrás descuentos y uno de ellos es en el pack del vaporetto, no estoy segura de los precios, pero no sé si era la Venice Rolle unos 4 ó 5, y si te comprabas lo del vaporetto de 3 días(cada viaje ya vale 5)creo que te ahorrabas más de lo que te valió la Venice...

       

       

       2.- Comer:

       

       Hay para todos los presupuestos.

       

       a) Si vas muy mal de dinero: tienes la opción de meterte en Un McDonald. En concreto hay uno muy cerca de la plaza de S. Marco, en una calle llena de restaurantes y tiendas. Otro en el Campo de San Luca, también en el barrio de S. Marco.

       

       b) Recomiendo también en plan económico, comer algunas porciones de Pizza en algún establecimiento especializado en estas cosas. Yo probé la mejor pizza que he comido en uno de estos lugares, en concreto situado en la Calle Della Mandola, en el nº 3711, Pizzería L’Angelo (me hice con una tarjetita), además de tener una pizzas riquísimas, son gente amable, y es fácil hablar con ellos, al parecer, según me dijeron, y pude comprobarlo, es un lugar muy visitado por los venecianos. Restaurantes, Trattorias, etc. Abundan por todos los barrios, y tienen las cartas puestas en la entrada, asi que cada uno puede escoger el lugar, eso sí, cuanto más cerca de la Piazza de S. Marco, más caro el sitio, como en todas partes, pero tampoco hay que asustarse, nosotros comimos bastante bien en el barrio de S. Marco, 14 euros por persona.

       

       c) Pastelerías: si eres goloso, imposible resistirse, porque cuando vas por esas callejuelas te inundan aromas que provienen de estas pastelerías y claro, tarde o temprano tienes que probar algo. Yo observé que la gente de allí frecuentaba una pastelería que estaba en el Campo de S. Luca, frente al burguer, así que allí que fui, también visité otra en el barrio de Dorsoduro, en este caso con helado incluido, era enero, pero no quería irme sin probar un helado veneciano, y la verdad es que estaba muy bueno, pedí sabores que no existen aquí en España, o al menos yo no los conocía.

       

       d) Ahh, y también probé los capuccinos, por supuesto, en un pequeño bar, al lado de la iglesia de S. Pantalón, donde tuve una pequeña y divertida conversación con gente de allí muy amable. La verdad que el trato allí con la gente, en todo momento fue estupendo, pregunté un montón de veces por la calle y siempre hubo un trato fenomenal.

       

       e) Es también típico en Venecia, el regaliz, y está muy rico la verdad, el negro, lo venden en tiras largas, de cerca de 1 metro de longitud, y bastante grueso, hueco, depende de donde lo compres está a un precio o a otro, yo lo compré en una tiendecita que hay cerca del campo de S. Luca, en la calle Fabbri, (1,30 euros normalmente, aunque lo ví por más de 2 euros en otros sitios) también el chocolate, lo venden a granel, al peso en trozos y hay mucha variedad, con una pinta que no veas, y está buenísimo, eso sí, era bastante caro.

       

       

       

       

       4.- Venecia a pie:

       

       Esta es la opción que nosotros llevábamos planteada desde Madrid, porque nuestro plan era ver todos los barrios y patearlo todo, planificamos un poco los itinerarios para aprovechar al máximo el tiempo y poder ver los lugares que llevábamos ya escogidos de antemano. Siempre tienes la opción del vaporetto para moverte por allí, pero estos solo recorren el Gran Canal o la periferia de la isla, o recorridos entre una isla y otra. Nosotros optamos por movernos a pie para empaparnos bien de la ciudad. Es imprescindible hacerse con un mapa de las calles, porque te aseguro que sin él puedes estar dando vueltas durante horas y no conseguir llegar donde quieres, con un mapa te mueves bastante bien. En Madrid, vía Internet me costó muchísimo conseguirlo, pero cuando llegué allí en el hotel tenían mapas muy detallados que me fue de gran ayuda.

       

       Venecia no es muy grande, está dividida en barrios (Sestieres):

       

       • Sestiere de S. Marco

       • Sestiere de Castello

       • Sestiere de S. Polo y Sta. Croce

       • Sestiere de Cannaregio

       • Sestiere de Dorsoduro

       

       eso sí, tiene infinidad de calles, callejones (algunos de solo 1 metro de anchura) y canales, con un montón de puentecillos que los atraviesan, y el Gran Canal con sus tres grandes puentes, L’Scalzi, Rialto y L’Accademia.

       

       Podría hablaros de cada uno de los barrios, pero sería largo y además es mejor que cada cual descubra las cosas. Simplemente voy a destacar los lugares que nosotros elegimos para visitar en cada uno de los barrios, y que escogimos basándonos en guías de la ciudad y paginas de Internet. La mayoría son iglesias, catedrales, escuelas de pintura, palacios, etc, que es lo que abunda en la ciudad, muchos tienen interés arquitectónico (fachadas, interiores) y también pictórico, hay muchísimos cuadros de pintores reconocidos, Tintoretto, Tiziano y muchos más, os remito a una buena guía o Internet…. Aunque quizás incluso por encima de estos lugares, lo más bonito es pasear por las calles que conducen de uno a otro… el ambiente, el bullicio en unos lugares y la absoluta tranquilidad de otros aún estando cerca de los anteriores. Calles, callejuelas, plazoletas y plazas enormes que vas descubriendo según avanzas, realmente por momentos parece que estás en una ciudad medieval. Todo ello sin la molestia del ruido de los coches que padecemos normalmente, a veces no se escuchan más que tus propios pasos. Otra cosa sorprendente, en ningún momento tuvimos sensación de peligro o inseguridad, ni de noche ni de día, algo que es de agradecer hoy día.

       

       

       

       4.1.- Sestiere de S. Marco: (la zona más turística)

       

       Lugares de interés: Piazza de S. Marco, Campanile, Torre del’Orollogio, embarcadero.

       • Basílica de S. Marcos, aparte de la zona de culto, tiene en el piso de arriba una especie de museo con representaciones artísticas de diverso índole, entre otras, quizá la más prestigiosa son los 4 caballos auténticos de la Basílica, los que hay en la fachada son copias, y bueno tienen su historia, que podéis encontrar fácilmente. En la parte de abajo, en lo que es la basílica, cabe destacar la Pala D’Oro, se dice de esta obra que es la pieza de orfebrería más importante del mundo, y la verdad que es impresionante, cargada de oro y piedras preciosas, un guía comentó que en torno a 3.000 piedras preciosas de todo tipo.

       No se puede entrar con mochila, por medidas de seguridad, tienen un lugar en una calle cercana, donde puedes dejarla gratuitamente mientras la visita. No recuerdo exactamente el precio, creo que eran 11 euros la entrada, con derecho a toda la visita, en la parte de arriba puedes pulular por el exterior de la fachada, donde están las copias de los caballos y hacer desde ahí fotos a la plaza. Si quieres ver la Pala D’Oro debes pagar 1,50 euros aparte, la tienen puesta de espaldas a la gente para asegurarse de que pagues si quieres verla.

       Los domingos, como hay misa, no hay visitas a la parte del museo.

       

       

       • Palazzo Ducale; La verdad es que muy recomendable la visita. Solo decir que la entrada son 11 euros también, y que el palacio es enorme, con salas muy bonitas, y también puedes darte una vuelta por las mazmorras, y atravesar el famoso Ponte dei Sospiri, del cual hay multitud de información por la red.

       

       • Teatro de la Fenice.

       

       • Scala del Bovolo, en el palazzo Contarini, está bastante escondida, se accede a ella desde una calle estrechita en la plaza Manin.

       

       • Puente de Rialto (visita obligada), une los barrios de S. Marco con San Polo y Santa Croce.

       

       • Puente dell’Accademia (también hay que pasar por aquí) une los barrios de S.Marco con Dorsoduro

       

       

       4.2.- Sestiere de Castello:

       

       • - San Zaccaria

       • - Scuola de S. Giorgio (fachada)

       • - S. Francesco de la Vigna

       • - Iglesia de S. Giovanni e Paolo, esta es una maravilla también lo es la plaza donde está ubicada.

       • - Escuela de S. Marco y cerquita la de S. Giovanni.

       

       En este barrio pegadito al mar, es donde todo el mundo se hace la foto con el puente de los suspiros de fondo.

       

       

       

       

       

       4.3.- Sestiere de Cannaregio:

       

       En este barrio y en el de Dorsoduro es donde tienen sus viviendas la mayoría de venecianos. En la zona cercana al puente de L’Scalzi, surge una calle con un montón de tiendas y restaurantes a buen precio, vimos músicos por la calle y un ambiente muy colorido.

       

       • Madonna dell’Orto

       • Guetto, pues eso, el lugar donde tenían confinados a los judíos y que cerraban y custodiaban los guardias por la noche, (actualmente hay un guardia en una caseta justo en la plaza) muchos de los judíos que vivieron aquí fueron conducidos a campos de exterminio. Todavía viven algunos en la zona, y existen sinagogas, también hay varias placas que recuerdan lo que sucedió en la época de los nazis.

       • Puente de L’Scalzi, une este barrio con el de S. Polo y Sta. Croce., ya cerca de la Piazza de Roma (donde los autobuses) y Sta. Lucía (que es la estación de trenes), otra forma de llegar a Venecia.

       

       4.4.- Sestiere de S. Polo y Sta. Croce:

       

       • Sta. María Gloriosa del Frari (por dentro impresionante también)… 2,50 euros

       • Scuola Grande di S. Rocco (fachada)

       • Iglesia de S. Pantalon, es la primera iglesia construida allí, en el S XI, tenía muchas ganas de ver esta iglesia, sobre todo por la pintura del techo abovedado, realmente impresionante, lo había visto en fotos, cuando entré me decepcioné un poco, porque no estaba iluminado y no se veía del todo bien, aun así, me parece increíble la sensación de perspectiva que hace que el techo parezca mucho más alto de lo que es realmente. Lo pintó Gian Antonio Fumiani, y tardó 24 años, cuentan según la leyenda que a punto de terminar su obra cayó desde los andamios y se mató.

       

       4.5.- Sestiere de Dorsoduro: Como dije antes, barrio donde vive hoy día la gente de allí. Es una zona que está menos masificada en cuanto al turismo, (la verdad que cuando yo he estado tampoco es que fuese agobiante este tema en ninguno de los barrios, supongo que parte de culpa de esto la tiene haber ido en enero). Esta zona se supone algo más barata en el tema de hoteles y restaurantes (también el Cannaregio), pero es algo que no puedo asegurar.

       

       • Campo de Santa Margarita, es una gran plaza, hay comercios, restaurantes, etc., por la zona, había músicos por la calle….

       • Paseo por la zona del Zattere, que es la orilla que va pegada al canal de la Giudecca.

       • Santa María de la Salute, otra iglesia que en mi opinión no hay que dejar de ver, es también impresionante, se puede ver desde lejos su cúpula.

       • Puente dell’Accademia, una pasada de puente. Une Dorsoduro con S. Marco.

       

       

       Bueno, y creo que ya está casi todo, seguro que hay muchas cosas más por ver, y otras que no he comentado, pero creo que para mi gusto es lo más importante, por supuesto cada persona tiene sus prioridades y gustos, todos respetables, la verdad que simplemente con darte unos paseos por esas calles, el viaje está justificado de sobra.

       

       Ahhh, otra cosa, las góndolas, yo no descartaba un paseo en una, antes de ir, pero la verdad no entraba entre mis prioridades, aunque me sobraron tres o cuatro horas el último día por la tarde preferí darme unas vueltecillas por el barrio de S. Marco, un compañero me dijo que se paseó en una con su mujer y le encantó, el precio es negociable, parece ser recomendable si quieres contratar una, hacerlo en una zona apartada de S. Marco ya que aquí son más caras. Pero vamos para hacerse una idea, 30 - 40 minutos alrededor de 60 euros… Las máscaras y demás regalos, bisutería, etc, los precios varían mucho, pero también se puede regatear, en mi caso no me hizo falta, la propia señora de uno de los puestos cercanos al puente de Rialto, al ver que no nos decidíamos empezó a bajar los precios ella sola, muy maja ella…

       

       Buen viaje y disfrutad al máximo…

       

       Nota: Hotel San Moisè , en el barrio de S. Marco, ver precios y opiniones en página web, es muy acogedor, limpio y de buen trato, junto a un canal y muy cerca del meollo de Piazza S. Marco.

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       SEGUNDA RECOMENDACIÓN

       

       En Venecia hay 3 actividades básicas: Pasear, visitar monumentos y tomar algo en los bares y terrazas.

       

       

       Pasear:

       

       Las calles de Venecia en si mismas son una atracción turística. No hay coches, ni motos, ni bicicletas, con lo cual pasear entre las calles de la ciudad, viendo monumentos, tiendas de carísimas marcas, la gente paseando con las góndolas y el ambiente en general es muy, muy, muy entretenido.

       

       Todas las calles son buenas para pasear, sin embargo, las partes más entretenidas son el Gran Canal por la zona del puente de Rialto (el puente más antiguo y más famoso de la ciudad), las calles que van desde el puente de Rialto hasta la plaza de San Marco (el centro turístico de la ciudad) y el paseo del mar.

       

       Si quieres visitar las tiendas más exclusivas de la ciudad, sal de la Plaza de San Marco por la calle de la izquierda del lado contrario a la Basílica de San Marco.

       

       

       Visitar monumentos:

       

       Hay infinidad de monumentos para visitar en Venecia, podrías pasarte días, sin embargo, estos son los monumentos y edificios de obligada visita:

       

       Piazza San Marco (Plaza San Marco):

       Es el corazón y el centro turístico por excelencia de la ciudad, con lo cual acostumbra a estar muy abarrotada de gente (especialmente en temporada alta). Entorno a la plaza hay los monumentos y sitios más importantes para visitar.

       

       Palazzo Ducale (Palacio del Duque):

       Es grandioso y muy entretenido! Una mezcla de palacio y museo. La visita al palacio dura entorno a 2 horas - 2 horas y media y encontrarás varios museos y exposiciones, las estancias donde vivía el duque, las zonas de gobierno, la prisión, etc.

       

       La entrada vale 7 €, pero te recomendamos que compres un bono que incluye la visita al palacio, al museo arqueologico, al museo Correr y a la biblioteca (los cuatro en la Plaza de San Marco), sale por 16 € (12 € con descuento).

       

       Basilica di San Marco (Basílica de San Marco):

       La basílica se encuentra en la misma plaza San Marco. La entrada a la basílica es gratuita, pero si quieres visitar el tesoro, el retablo y subir en la cúpula debes pagar. Las entradas cuestan 2,50 €, 1,50 € y 3,50 € respectivamente.

       

       La visita al tesoro, aunque es una sala muy pequeña, vale la pena ya que está repleta de reliquias con un gran valor histórico y económico. Además la entrada incluye unos auriculares que te explican perfectamente cada una de las piezas (la explicación es muy entretenida y curiosa).

       

       La visita al retablo de oro, no está mal, pero no es de obligada visita. Verás un retablo de oro, pero según nuestra opinión personal, no tiene nada de especial.

       

       La visita a la cúpula, la dejamos a tu elección. Te recomendamos que primero visites la basílica y el tesoro y si tienes ganas, aprovecha para subir hasta la cúpula.

       

       

       Campanile. (En la plaza de San Marco). Campanile (el Campanario):

       Es una torre de 99 metros de altura situada justo al lado de la Basillica de San Marco. Ofrece unas vistas excelentes de toda la ciudad ya que es su punto más alto.

       

       Ponte dei Sospire (Puente de los suspiros):

       Es el puente por el que pasaban los presos de la cárcel justo antes de ser ejecutados. Es uno de aquellos monumentos de obligada visita sin embargo es más importante por su valor histórico que por su valor arquitectónico.

       

       Cuando hagas el paseo con góndola probablemente pasarás por debajo.

       

       Ponte di Rialto (Puente de Rialto):

       Es el puente más antiguo y famoso de la ciudad, construido entre 1588 y 1591. Es el puente principal de la ciudad y uno de los tres que cruza el Gran Canal.

        

       

       

       

       

       

       

       

       

       Hasta el décimotercer siglo Venecia fue construida en un grupos de islas separadas por los canales. Para pasar en las otras parte de los canales estaban laja de madera puestas que conectaban las orillas de los canales. Después muchos puentes hubieron construido en Venecia pero ninguno de ellos conectaba las orillas del Canal Grande.

       Esto era un problema grande para el gobierno de modo que la población lo embromaba siempre sobre esta promesa.

       Para resolver esto problema el gobierno de la Serenissima decidió de llamar los mejor arquitectos de ese período: Andrea Palladio e Vincenzo Scamozzi .

       Pero el projecto ganador fue de un otro arquitecto meno famoso: Antonio da Ponte que pensó un puente con un unico arco, largo 48 metros y ancho 22 metros, que se distinguió inmediatamente respecto al projecto majestuoso de Palladio.

       El puente de Rialto presenta dos líneas de tiendas incluidas en las tres escaleras cortada arriba en el medio donde todo los turistas no te hagan pasar porque siempre se paran a sacar fotos.

       La fundación fue comenzada en 1588, y tomó algunos años para ensamblar finalmente la parte opuesta del canal y para substituir los puentes de madera anteriores que se derrumbaron muchas veces antes. Para conseguir un imagen anterior de este puente mire la pintura famosa por Carpaccio "Guarigione di un ossesso".

       

       Las terrazas de la zona del puente de Rialto son unos de los mejores sitios para tomar algo gozando de unas fantásticas vistas (el Gran Canal, las góndolas, los barcos, el puente y la gente paseando son una excelente combinación).

       

       

       Algunos Museos:

       

       Venecia está repleta de museos y palacios con exposiciones, sin embargo, los más interesantes son: El Museo Arqueologico y el Museo Correr (ambos muestran la historia de la ciudad).

       

       Si te sobra tiempo, el museo de la Accademia, repleto de pinturas venecianas de entre el siglo XIV al XVIII, también vale la pena visitarlo.

       

       Si quieres ver más sitios, te recomendamos que preguntes en la oficina de turismo y te den una guía de la ciudad. Ten en cuenta que en Venecia hay cerca de 200 iglesias y una cantidad increíble de palacios. Sin embargo, para ver el resto de iglesias, palacios y otros monumentos lo mejor es que pasees por las calles de la ciudad. Continuamente irás descubriendo sitios preciosos (pero no de obligada visita).

       

       Tomar algo en un bar:

       

       Después de un buen paseo, tomar algo en alguna de las terrazas con vistas al puente de Rialto, o bien en las terrazas de alguna plaza que encuentres mientras caminas por la ciudad, sienta fabulosamente bien.

       

       Si el tiempo te lo permite, te recomendamos que tomes algo fuera (en la terraza). Las calles de Venecia tienen mucha vida en la calle y es muy entretenido ver pasar a la gente continuamente.

       

       En la zona del puente de Rialto, un refresco en una terraza cuesta unos 5,00 €. En el resto de terrazas el precio oscila entre 3,00 € y 6,00 € según su situación.

       

       

       El Café Florian: Es uno de los cafés que está en la plaza de San Marco. Un café normal vale 5,00 €, un capuccino 7,50 € y un chocolate caliente con nata 9,50 €. Si, es carísimo y no tienen terraza!, pero vale la pena pagarlos. Evidentemente, la calidad de todos los productos es buenísima.

       

       El Café Florian fue abierto en 1720 y es una de las tiendas de café más conocidas del mundo entero. La decoración del local también es fabulosa.

       

       

       ITINERARIO

       

       Venecia : Un Fin De Semana Vivido Intensamente, Italia

       Un itinerario de dos días dedicado a los amantes del arte, la arquitectura y las largas caminatas al aire libre. El primer día le acompañaremos al descubrimiento de los Sestieri (barrios) de Santa Croce, San Polo y Dorsoduro, mientras que el segundo lo dedicaremos a Castello, San Marco y Cannaregio.

       

       

       

       Weekend en Venecia: primer día

       Nuestro itinerario comienza de mañana temprano en el Sestiere de Santa Croce, ubicado en la zona noroccidental de Venecia. La parte oriental del sestiere, antigua y típicamente veneciana, es muy importante del punto de vista comercial porque conecta Venecia a la tierra firme. Le aconsejamos que tome el vapor nº 1 y baje en la parada de San Stae donde podrá visitar fácilmente todos los monumentos importantes de la zona. Desde el embarcadero de San Stae también podrá admirar la fachada del palacio Ca' d'Oro que se asoma al Canal Grande. La primera atracción que encontrará es la hermosa Iglesia de San Stae y poco después el antiguo palacio de Ca' Pesaro, que alberga el Museo de Arte Moderno y el Museo de Arte Oriental a los que vale la pena dedicar parte de su tiempo.

       

       Después de visitar los museos, podrá dirigirse a pie hacia Campo San Polo, uno de los más grandes de Venecia. Estamos en el Sestiere de San Polo, rodeado por el amplio círculo que dibuja el Canal Grande: uno de los barrios más pequeños de Venecia pero también más vivos de la ciudad: el Rialto. Según la tradición, Rialto, desde los tiempos más antiguos, era uno de los centros vitales de las islas venecianas, donde los primeros habitantes que escapaban de la tierra firme, valiéndose del terreno estable y más elevado - por lo tanto, al reparo de las inundaciones - concentraron sus propios comercios. Rialto era el centro más importante del grupo de islas y Rivo Altus (ribera alta) fue de hecho el nombre de toda la ciudad hasta el año 1000, cuando tomó el nombre de Venecia.

       

       Desde Campo San Polo recorra toda la calle que nace frente a la iglesia, costeada por pequeñas tiendas y tabernas, y se encontrará en el Mercado de Rialto, a los pies del célebre Puente de Rialto. Después de admirar la espléndida vista sobre el Canal Grande desde el puente, diríjase hacia la derecha, a lo largo de la Riva del Ferro, hacia la parada de los vapores. Tome el vapor nº 1 o el nº 2 que van al Lido y baje en la parada de San Tomà. Al llegar, siga las indicaciones hacia los Frari y en menos de 1 minuto se encontrará frente a la majestuosa Basílica dei Frari, junto a la que se hala el gracioso Campo San Rocco, donde podrá admirar la sugestiva Scuola Grande de San Rocco.

       

       A esta altura, seguramente ha llegado la hora de almorzar y la zona en la que se encuentra es sumamente interesante del punto de vista gastronómico. Camine hacia Campo Santa Margherita y escoja una taberna u hostería para almorzar.

       

       Después de la comida, diríjase hacia laAccademia, donde están custodiadas las espléndidas obras de Tiziano y Tintoretto y donde hallará el tercer puente sobre el Canal Grande, construido con madera y metal. Después del arte del siglo XVII, podrá dedicarse al arte moderno admirando a Picasso, Boccioni, Mondrian, Kandinsky y muchos otros de la Colección Peggy Guggenheim albergada en el particular Palacio Venier por los Leones. Prosiga luego su itinerario en este tranquilo y aristocrático barrio y llegará a la cercana Basílica de la Salud, la obra de arte de Longhena, que se asoma a la parte final del Canal Grande. Después de visitar la iglesia continúe costeando la Fondamenta hasta llegar al punto más panorámico de Venecia: la Dogana della Salute (o Punta della Salute), donde podrá admirar la Bahía de San Marco, el Palacio Ducal, Riva degli Schiavoni y la Isla de San Giorgio, donde los venecianos estacionan sus barcos a vela.

       

       Le Zattere, es el paseo romántico por antonomasia, comienza justo en la Punta della Salute, del lado opuesto a la Basílica. Costeando el canal de la Giudecca -paralelo al Canal Grande- entrará en una dimensión única de serenidad, viviendo las sensaciones que el escritor ruso Iosif Brodskij describió en "Fondamenta de los Incurables". En frente, casi acompañando su caminata, se extiende la Isla de la Giudecca, cuyo nombre tiene una historia particular, ligada a su antigua función de prisión. Justamente por esto la isla tomó el nombre directamente de un Canto de la Divina Comedia de Dante, en el que el último círculo del infierno -el que alberga a los traidores de los benefactores- se llama así, Giudecca.

       

       Si desea una pausa gastronómica, puede saboerar el célebre "gianduiotto" (chocolate con almendras) de la heladería "Nico", cómodamente sentado en las mesitas al aire libre ubicadas sobre un "zatterone" (balsa grande) de madera, a la orilla del canal. ¿Aún no está cansado? Entonces puede recorrer las callezuelas de San Trovaso, donde se encuentra la antigua Facultad de Letras y Filosofía y escoger luego una taberna típica de los alrededores. Después de la cena, le aconsejamos retornar a Campo Santa Margherita, uno de los centros más frecuentados de la noche veneciana. Para volver al hotel, no hay problema: ¡los viajes de los vapores prosiguen toda la noche!

       

       

       

       Weekend en Venecia: segundo día

       La segunda parte de nuestro itinerario parte del Sestiere Castello, más precisamente, delArsenal, donde están custodiados los testimonios de las antiguas glorias de la Serenísima. Del Arsenal, diríjase hacia Riva degli Schiavoni y después corte hacia adentro hasta Campo Santa María Formosa, donde podrá admirar la espléndida iglesia. La próxima etapa es, finalmente, el Sestiere San Marco, el más pequeño pero también el más valioso de Venecia. Plaza San Marco, "el más bello salón del mundo", es el centro del barrio y está circundada por espléndidas obras de arte, todas imperdibles, como: el Palacio Ducal, la Basílica de San Marco, el Campanario y las Procuratie donde se encuentra el interesante Museo Correr.

       

       Para la "pausa gastronómica" entre una visita y otra, puede optar por una de las tabernas de la zona mientras que para el café, le aconsejamos dos históricos locales venecianos, ambos en Plaza San Marco: el Florian y el Quadri.

       

       En la tarde, tome el vapor nº 1 de San Marco a Plaza Roma y baje en la parada de Ca' d'Oro, en el sestiere Cannaregio que -junto a Castello- es el más extenso de Venecia. Saliendo del embarcadero encontrará, sobre la izquierda, la entrada de la Ca d'Oro, una de las joyas de Venecia. Después de visitar el palacio, recorra la Strada Nuova hasta Rio Terrà San Leonardo. A los pies del Puente delle Guglie gire a la derecha, y nuevamente a la derecha, hasta llegar al antiguo Ghetto Hebreo, uno de los lugares más sugestivos de la ciudad. En la parte opuesta del Campo del Ghetto se encuentra la Fondamenta de la Misericordia, donde podrá elegir uno de los numerosos pequeños restaurantes que proponen cocina veneciana o étnica, concluyendo la velada en un local con música en vivo.

       

       Venecia : Murano, Burano Y Torcello, Italia

       

       Si tiene a disposición un día más, le aconsejamos una excursión realmente sugestiva al descubrimiento de las islas de la Laguna: Murano, Burano y Torcello. Con un poco de organización, estas islas se pueden visitar todas en un solo día; si prefiere tener más tiempo a disposición en las islas, puede dedicarle un día a Murano y Burano, volver al hotel de Venecia que ha escogido para alojarse y visitar al día siguiente Torcello.

       

        

       

       Murano

       La Isla de Murano se volvió famosa en 1291, cuando toda la producción de vidrio fue transferida aquí desde el centro histórico, por temor a los incendios en los hornos. Para llegar a la isla del vidrio, debe ir a las Fondamenta Nuove de donde parten los vapores 41 o 42 que, en unos 10 minutos, llegan a Murano.

       

       Durante el recorrido entre las Fondamenta Nuove y Murano, podrá observar a la derecha, laIsla de San Michele, el cementerio de Venecia, en el que están sepultados personajes ilustres como Stravinskij y Diaghilev.

       

       Llegando a Murano, baje en la parada Colonna y recorra la Fondamenta dei Vetrai (vidrieros) donde se encuentran, uno tras otro los célebres hornos. Algunos de estos están abiertos al público: elija uno para asistir en vivo a la creación de un objeto de vidrio realizado por expertos maestros vidrieros. En los hornos también es posible comprar directamente objetos de vidrio soplado. Entre las antiguas vidrierías recordamos Venini, empresa que expone las propias obras en muchos museos de arte contemporáneo de todo el mundo.

       

       Poco antes del Puente Vivarini encontrará, a la izquierda, la Iglesia de San Pietro Martire en la que están custodiados algunos frescos de Bellini, Tintoretto y Veronese. Supere el puente y recorra la Fondamenta Cavour donde se encuentra el Museo Vetrario (del vidrio) que expone nada menos que 4000 piezas, que ilustran la evolución de la técnica de elaboración del vidrio a través de los siglos. Entre las obras expuestas citamos la espléndida copa Barovier, realizada en vidrio soplado esmaltado y decorada con figuras alegóricas.

       

       A dos pasos del Museo surge la Basílica de los Santos María y Donato, construida alrededor del siglo VIII, en la que podrá admirar la "Madonna Orante", un espléndido mosaico dorado que representa una virgen. La Basílica presenta una curiosidad: el ábside de estilo véneto bizantino que mira hacia el Canal.

       

       

       

       Burano

       La Isla de Burano se puede alcanzar desde las Fondamenta Nuove o la parada de Murano Faro, tomando la línea LN.

       

       Burano es una de las joyas de la laguna: una Venecia en miniatura, con todas sus casas pintadas de colores fuertes. Es célebre por la elaboración artesanal de encajes -arte aplicado desde el siglo XVI- famoso en todo el mundo.

       

       Al bajar del vapor, recorra Via Marcello y gire a la derecha por la Fondamenta de San Mauro: después de un breve tramo encontrará Via Baldassare Galuppi que desemboca en la plaza homónima. Aquí se encuentra el interesante Museo dei Merletti (encajes) donde podrá admirar antiguas puntillas y asistir en vivo a la labor de las artesanas del encajes. En la plaza surge también la Iglesia de San Marino -en la que está custodiada la Crucifixión de Tiepolo- y el Palacio del Podestà (alcalde). Le aconsejamos además que visite una pastelería de la Isla para saborear los famosos "bussolai buranelli" (dulces fritos típicos de Venecia).

       

       

       

       Torcello

       La Isla de Torcello se puede alcanzar desde las Fondamenta Nuove tomando el vapor de la línea LN, o bien, desde Burano, con la Motonave de la Línea T.

       

       Torcello es un lugar muy romántico y sugestivo, donde también los venecianos aman pasear cada tanto, fascinados por la tranquilidad y el verde que refresca la isla. Al contrario de Murano y Burano, actualmente Torcello está casi deshabitada y conserva numerosos testimonios arqueológicos de su glorioso pasado.

       

       Saliendo del embarcadero, recorra la hermosa Fondamenta dei Borgognoni donde notará enseguida el célebre Puente del Diavolo. Más adelante encontrará Plaza Torcello con su original pavimentación de herbaje, donde se puede apreciar la majestuosa y antiquísima Catedral de Santa María Assunta. En el interior, cubriendo una pared entera de la iglesia, se encuentra un espléndido mosaico que representa el Juicio Universal. En la plaza surge también la graciosa Iglesia de Santa Fosca, frente a la que se halla la famosa Silla de Atila, el trono en el que un tiempo se sentaban los tribunos para administrar la justicia.

       

       Poco distante, hallamos el Museo del Estuario, que custodia interesantes hallazgos arqueológicos de la época romana, bizantina y medieval. Si tiene tiempo, le aconsejamos una cena romántica en la Locanda Cipriani, uno de los lugares más amados por Hemingway.

       

       VENECIA ¡¡ES ÚNICA!!

       

       “En invierno, has de llegar de noche a Venecia. Tomar una lancha en el aeropuerto y surcar la laguna ya oscurecida hasta que aparezca en un breve horizonte el perfil brumoso de la ciudad fantasma. Pasarás junto a la isla-cementerio de San Michele envuelta en un halo de niebla, y entrarás por la Fondamenta Nova, dejando a un lado la soledad del campanario de la Madonna dell’Orto.

       

       Cuando la embarcación emboque los primeros canales sentirás el escalofrío íntimo de la ciudad vacía, secreta, algo espectral bajo las luces tenues de los puentes reflejadas en el espejo incierto y movedizo de una lámina líquida. Aspira a fondo ese silencio recogido, esa soledad confidencial y misteriosa que presiente el intenso prodigio del Gran Canal que de pronto se abre, a la altura de Ca’Pesaro o de San Marcuola, ante tus ojos vidriados por el gélido relente; la calle mágica de palacios que emergen de las aguas alineados como sombras de Historia, las cúpulas envueltas en un velo de vapor neblinoso, los balcones cerrados con una pátina de herrumbre en sus rejas, las maderas vencidas de humedad, las estatuas cubiertas de verdina asomadas a la eterna pasarela del tiempo. Y ya sólo tendrás que perseguir ese misterio que impregnará tu estancia de un sutil pálpito de intimidades, que te hablará al oído con el murmullo cómplice de un reencuentro y te conducirá por jardines ocultos, por esquinas remotas, por callejuelas desiertas, por claustros de una paz somnolienta, por iglesias apenas frecuentadas de algunas beatas que rezan ante frescos majestuosos iluminados por un débil pabilo.

       

       Piérdete; a contramano de las escasas huestes de turistas que te mirarán como un espectro, camina por el Dorsoduro o por el Arsenal hacia la profunda y solitaria belleza, de la ciudad ensimismada, entre cuyas ventanas, portales y puentezuelos sentirás latir la médula dormida de los siglos, escondida entre pliegues de la memoria para mecerse, como las aguas de sus canales, en ese sueño candado de la edad que has aprendido a distinguir del melancólico presagio de la muerte”. (Ignacio Camacho. Escritor y periodista)

       

       Es difícil explicar en qué reside la magia de la única ciudad del mundo inmersa en una laguna. Capricho de los que la visitan y sueño de quienes no la conocen, la Serenísima surcada por canales y góndolas ofrece sus diversas caras al viajero: bohemia, romántica, melancólica, mientras sufre el progresivo abandono de su centro histórico, transformado inexorablemente por el turismo y las permanentes invasiones del Adriático. La ciudad está construida sobre islas bajas de la laguna veneciana. Los cimientos están hechos de pilotes de madera clavados en una base de arcilla y piedras impermeables, sobre ellos, se apoyan las construcciones centenarias y los canales con sus infinitos puentes. El método resultó muy efectivo y por eso la mayoría de los edificios son tan firmes. Muchos han sobrepasado los 400 años.

       

       Las épocas más agradables para viajar a Venecia son la primavera y el otoño, ya que la humedad hace que los inviernos sean muy fríos y los veranos excesivamente bochornosos. En septiembre es cuando más acontecimientos culturales se organizan y en febrero es el Carnaval, como no podía ser menos, se recomienda asistir al mítico Carnaval de Venecia, que se remonta al siglo XV, y comenzó siendo una mezcla de fiesta popular y teatro en la calle. Llegó a hacerse muy popular en Europa del siglo XVIII por los excesos de todo tipo que se permitían los enmascarados, entre los que según se contaba, había muchos reyes y príncipes, por supuesto de incógnito. En la actualidad el Carnaval de Venecia se celebra durante los diez días que preceden a la Cuaresma y es un auténtico despliegue de imaginación y fantasía para el que los venecianos se disfrazan con lujosos trajes dieciochescos, algunos fabricados por ellos mismos.

       

       Los meses de invierno son los más expuestos al Acqua Alta, es decir la invasión periódica del agua del centro histórico, un fenómeno meteorológico y astronómico, que existe desde hace siglos y que nos obligará a llevarnos un par de botas de agua, ya que lo más normal será que nos mojemos. Hay que recorrer la ciudad a pie, en góndola o en vaporetto, (debe prestarse especial atención, ya que abundan los carteristas). Se recomienda no llevar mucho equipaje, puesto que a partir de tres bultos hay que pagar una cantidad extra al adquirir los billetes de las embarcaciones. Es importante dejarse llevar por la intuición para descubrir los miles de rincones especiales que esconde la ciudad.

       

       Un poco de historia: La leyenda asegura que la ciudad fue levantada de la nada, en mitad de la laguna litoral a orillas del mar Adriático que la rodea; pero los relatos históricos más fiables nos dicen que las islas ya existían y que fueron ocupadas, tras el desmoronamiento del imperio de Roma. En la época romana, la laguna era una fértil llanura, lo que hoy es el Gran Canal, era uno de los ríos que la atravesaban probablemente el Brenta. Después el terreno comenzó a hundirse, invadido por el mar, y de la antigua llanura no quedaron más que cientos de islas separadas por miles de canales. De entre aquellas islas nacería Venecia y el río se convertiría en un canal. El paso devastador de los godos que avanzaban hacia Roma saqueando y quemando todo lo que había a su paso, hizo que los habitantes del Véneto buscaran refugio en las islas despobladas de la costa pantanosa. Allí los fugitivos procedentes del continente fundaron aldeas, y de las cenizas del pasado romano emergió la ciudad de Venecia, estas gentes encontraron en estas tierras pantanosas un refugio frente a los invasores longobardos. En el territorio insular de Rialto, donde hoy se erige Venecia, defendidos por la barrera natural de las aguas de la laguna, construyeron aquellos antiguos moradores sus casas, y pronto se acogieron a la protección de Bizancio, bajo cuya autoridad e influencia cultural transcurrirían los primeros siglos de existencia de la ciudad. Según la tradición fundada en el año 421 d.C.

       

       Venecia hizo alarde de sus fuerzas robando las reliquias de San Marco el Evangelista de Alejandría en Egipto En el año 828 llega el cuerpo de San Marco a Venecia y comienza la construcción de la Basílica entre el año 829 y 832. Los lazos de Venecia con el emperador de Oriente facilitan la formación de su Imperio Dálmata. Cuando Bizancio no pudo seguir amparándolos, ante la presión de los longobardos, primero, y de Carlomagno, después, los venecianos iniciaron su andadura independiente y a finales del siglo X, independiente y aliada de Bizancio, Venecia establece por todo el Mediterráneo su red de factorías que a lo largo de los siglos debieron defender frente a una larga lista de aspirantes a reducirlos: desde el propio Carlomagno hasta Napoleón, pasando por el Papa de Roma, con el que nunca hicieron buenas migas, y los emperadores germánicos, sin olvidar las pugnas sostenidas con bizantinos, genoveses y turcos.

       

       Aprovechando las cruzadas el poder veneciano se extiende desde el Alto Adriático hasta el Mar Negro y Venecia se convierte en una potencia europea. La ciudad se convirtió en la Reina del Adriático con su territorio avanzado dentro de tierra firme incluyendo ciudades como Vicenza, Perona y la región de Friouli. En 1405 su imperio ha conquistando las ciudades de Padua y Verona. Mas tarde, en el siglo XV y a principios del XVI, es cuando la ciudad logra realmente el apogeo de su poder y belleza. Medio siglo más tarde, vino la reconquista de Constantinopla, aunque no consiguen ocuparla y la conquista de Chipre por los turcos, que provocó la caída de Venecia.

       

       El período comprendido entre 1494 y 1527 es el más brillante del renacimiento italiano, que paradójicamente coincide con el declive político de la península. La gloria artística se debe a Titian más conocido como Jacopo Robusti Il Tintoretto que durante el Renacimiento crearon la reconocida Escuela de Arte de Venecia, a partir de estos y gracias a discípulos suyos como Tiépolo y Canaletto las fabulosas obras de arte que adornan la ciudad muestran un período de opulencia y riqueza artística.

       

       Venecia fue tan espléndida que durante la Edad Media y el Renacimiento, cada duque o dux que asumía la República debía hacerlo mediante ceremonia nupcial. Así, sin el consentimiento de una de las partes, se casaba con la mar y debía arrojar un anillo de oro a las aguas de la laguna.

       

       Las relaciones entre Venecia y Roma se deterioraron y terminaron rompiéndose en 1606 cuando el Papa Pablo V promulgó el Entredicho de 1606: la Serenísima se rebeló contra la imposición, en los Estados católicos, de una jurisdicción eclesiástica ampliada. Venecia decidida a no sufrir ninguna limitación en materia de autonomía legislativa, fue excomulgada por defender su derecho a juzgar a los sacerdotes. Venecia respondió por conducto del Dux Leonardo Donà que la ciudad había nacido libre, que no debía rendir cuentas a nadie respecto de las cosas temporales y que solo reconocía a Dios como ser supremo. El entredicho no tardó en ser promulgado, pero la Serenísima no cedió: organizó un nuevo concilio y prohibió en su territorio la publicación de una excomunión cuya validez no reconocía; e impuso al clero, so pena de desahucio, el ejercicio inalterado de la práctica religiosa. Fray Paolo Scarpi, de la cofradía de los Siervos de María, brindó en este enfrentamiento el apoyo para las argumentaciones teológicas. Comenzó así una lucha incruenta entre la Iglesia y el Estado; entre el catolicismo político de la Curia Romana y la personalidad jurídica del principado civil; entre poder espiritual y poder temporal. Al defender su autonomía en cuanto Estado, autonomía que le sería ampliamente reconocida un año más tarde, Venecia volvía a concentrar sobre sí la atención del mundo.

       

       Se acaba perdiendo Creta a manos de los turcos, la última posesión veneciana. Así, Venecia tuvo que aliarse con Austria y ésta se convirtió en la primera potencia de Italia. La economía del lugar fue duramente golpeada por esas guerras. En 1797, el último de los 120 dogos abdicó forzado por Napoleón I. Durante cerca de mil años, desde el siglo VIII hasta que Napoleón depuso al último de los 120 dogos, Venecia mantuvo su autonomía merced a un dificilísimo equilibrio que combinó las habilidades diplomáticas, la potencia naval, la astucia política y la laboriosidad mercantil.

       

       La Serenísima República, como se la llamaba, estaba en la práctica regida por las familias de negociantes que se habían enriquecido gracias al comercio con Oriente, que los venecianos, gracias a sus convoyes marítimos, dominaron desde el siglo X. El poder del jefe del Estado (el dux o dogo) era meramente nominal, y quedaba sujeto a un consejo de notables (el Consiglio dei Dieci) y a otras asambleas representativas (el Senado y el Maggior Consiglio, compuesto por 1.700 ciudadanos).

       

       En 1848, en medio de la corriente revolucionaria europea, sometida a los designios de potentes monarquías guerreras, el pueblo se rebela y proclama la República, que un año después será sofocada. Venecia subsistió como una república de comerciantes, y eso la dotó de una personalidad diferenciada, de una sutileza y una ambigüedad que sobrevive todavía en su antojadiza arquitectura. En 1866, mediante plebiscito Venecia sanciona su adhesión al Reino de Italia, recuperando su libertad. Ya en 1932 se organiza la primera Mostra Internacional de Cine, en la que incluso participa la Unión Soviética, en el conocido Lido, donde pueden verse grandes estrellas de cine.

       

       Venecia, ciudad italiana situada al noreste del país, es la capital del Véneto y de la provincia de Venecia. Se encuentra entre Trieste y Padua, a 4 Km. de tierra firme, a 2 Km. del mar Adriático y a 300 Km. de Florencia. Está constituida por 118 pequeñas islas sumamente próximas, conectadas entre sí por 354 puentes de mármol, hierro o madera que sirven para atravesar 177 canales, 3.000 calles sólidas, 20 embarcaderos de góndolas, 3 puertos, 90 iglesias y miles de obras de arte. De los 300.000 habitantes que residen en ella, sólo 70.000 viven en el casco histórico, debido al elevado precio no sólo de los edificios sino por las continuas restauraciones que requieren por culpa del salitre y la humedad. Sorprende la ausencia de servicios de primera necesidad que han sido sustituidos por tiendas de recuerdos y tiendas de moda, a causa de la presión turística.

       

       Venecia está dividida en seis barrios: San Marco, Cannaregio, Castello, San Polo, Santa Croce y Dorsoduro. Las calles forman un autentico laberinto, se han marcado unos itinerarios con carteles amarillos que recorren las plazas y monumentos más importantes de la ciudad en aproximadamente media hora. No obstante, si se cuenta con tiempo, lo mejor es perderse por las callejuelas, lejos de los itinerarios principales, atestados de gente, y descubrir lugares tan sugerentes como sus nombres: puente de los suspiros, puente de la cortesía. Se recomienda enormemente, dar un paseo nocturno en góndola por el Gran Canal, mientras los gondoleros entonan melodías siguiendo el curso del Gran Canal. “La calle más bonita del mundo”, atraviesa la ciudad a lo largo de casi cuatro km., su longitud es de 3.800 m. y su anchura de 80 m., tiene la forma de una inmensa “S” invertida, es un hervidero de barcazas y botes. Divide la ciudad en dos partes con tres barrios cada una y con sólo tres puentes peatonales.

       

       En el Canalazzo, como lo llaman en Venecia, se realiza en septiembre, la Regatta Storica, un desfile de embarcaciones de todas las épocas con tripulantes vestidos con trajes típicos. Esta vía acuática majestuosa serpentea en medio de palacios rococó y mansiones moriscas, espléndidos templos barrocos y góticos engalanados con frescos y pinturas de los grandes artistas del Renacimiento, además de negocios, callejuelas, puentes y un vibrante hervidero humano. Para apreciar el canal en toda su extensión, lo mejor es tomar el vaporetto nº.1 en el muelle de San Marco o el nº 82.

       

       La góndola es la imagen de la ciudad, suelen ser conducidas por un gondolero de pie. Tienen 11 m. de longitud y 1,75 m. de anchura y están perfectamente adaptadas para navegar por canales estrechos y poco profundos. Navegan por los canales, que suelen tener de 4 a 5 m. de ancho. Son completamente negras, en señal de luto por la peste que asoló la ciudad en 1562. Los gondoleros son parte del simbolismo de Venecia. Una leyenda local cuenta que nacen con los pies palmeados, que les permiten desplazarse por el agua. El gran conocimiento de los canales de la ciudad pasa de padre a hijo (aún un exclusivo patrimonio de los hombres). Se recomienda utilizar sólo las que están aparcadas en una parada oficial. Sólo pueden cobrar por 50 minutos y un máximo de 6 personas 80 € y 40 € más por cada 25 minutos. Si se quiere cantante o músico hay que pagar un extra. A partir de las 20 h. se aplica la tarifa nocturna 100 € por 50 minutos. Si llueve cubrirán los bancos con plásticos. Hay varios itinerarios posibles, pedir alguno que no atraviesa el Gran Canal, donde tendrá que competir con barcos a motor. Aprovechar para explorar alguno de los barrios más alejados. Más información: www.gondolavenezia.it

        

       

       (La primera vez que fuimos a Venecia, volamos con la compañía de bajo coste Ryanair. La reserva del avión y el hotel en régimen de alojamiento y desayuno (3 noches) nos costó 116 € por persona. Salimos desde Girona el viernes 9 de abril del 2004 en el vuelo FR9513 con salida a las 11 h. Llegamos al aeropuerto de Treviso, que es uno de los dos aeropuertos de Venecia, sin más complicación a las 12:40 h. Dos autobuses esperaban en el pequeño aparcamiento del aeropuerto, uno en dirección a Mestre, la zona “peninsular” de Venecia donde se encuentran hoteles a precios más razonables y el otro autobús con destino a Piazzale Roma, la parada más cercana dentro de Venecia. Un trayecto de autobús hasta Mestre o Piazzale Roma cuesta 4.5 €. Se pueden consultar horarios en http://www.bbvenezia.com/ATVO.htm. En Mestre nos alojamos en el Hotel Holiday***. Via dell’Essiccatoio, nº 38. www.holidayvenice.it. El hotel está a 5 Km. del aeropuerto Marco Polo y de la estación ferroviaria de Mestre que va hasta Venecia. En la esquina de la calle del hotel la línea 15 de los autobuses urbanos ACTV llevan a Piazzale Roma. Regresamos el lunes 12 de abril del 2004 en el vuelo FR9514 con salida a las 13:05 h. y llegada a Girona a las 14:50 h.

       

       La segunda vez que fuimos a Venecia, compramos todo el viaje en www.viajar.com, volamos con la compañía Lufthansa haciendo escala en Frankfurt. La reserva del avión y el hotel en régimen de alojamiento y desayuno (4 noches) nos costó 331 € por persona. Salimos desde Barcelona el 4 de diciembre del 2004 en el vuelo LH4453 con salida a las 15:55 h. Llegamos al aeropuerto de Frankfurt a las 18:05 h. Enlazamos con el vuelo LH4092 con salida a las 21:25 h.

       Llegamos al aeropuerto de Marco Polo, que es el aeropuerto más cercano de Venecia, a las 22:40 h. Un autobús gratuito llega hasta el embarcadero. El trayecto con Alilaguna hasta Piazza San Marco cuesta 12 €.

       

       En autobús: en la puerta de este mismo aeropuerto para el nº 5 que llega hasta Piazzale Roma, cuesta 2 € el trayecto. Desde aquí mismo cogemos el vaporetto nº 1. El trayecto de este vaporetto recorre todo el Canal Grande y cuesta 5 €.

       

       Los precios de algunas consumiciones, a título informativo, en los restaurantes o bares del Aeropuerto de Marco Polo son:

       Cerveza grande: 2.4 €.

       Porción Pizza o bocadillo: 3.4 €.

       Gatorade 500 ml.: 2.5 €.

       Agua mineral 0.5 l.: 1.3 €.

       

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       Aquí detallo nuestras rutas, entre visita y visita incluyo algún lugar para comer, descansar o ir al baño. Algunos datos han sido extraídos de foros sobre viajes en Internet, de guías de viaje y otros están basados en nuestra propia experiencia, incluyo algún precio a modo de orientación, para poder montar un presupuesto. El tiempo de la ruta va en función de los lugares que estén abiertos y de las visitas que se quieran hacer. Existe la opción de visitar un total de 15 iglesias con un bono llamado Chorus Pass que cuesta 9 € y es válido durante un año. Cada iglesia por separado cuesta 2 €. En Piazzale Roma; la única conexión entre Venecia y tierra firme, en la oficina de turismo, os pueden facilitar un mapa de la ciudad.

       

       

       Sestiere Cannaregio (excursión de ½ día.)

       

       Barrio del noroeste de la ciudad, es el barrio más extenso de la ciudad con 150 hectáreas, populoso con 20.000 personas y típico de Venecia. Es la zona menos visitada y, por ende, la más tranquila, donde los gondoleros practican las técnicas de remo. Su nombre deriva de Canal Regio, antes del acoplamiento ferroviario en Venecia, este canal era la entrada principal para los viajeros.

       

       Puente degli Scalzi o della Stazione, el puente más grande de los que atraviesan el Gran Canal, orientado al norte. Construido en 1934. Magníficas vistas, no se puede olvidar visitarlo. Cannaregio

       

       Ponton Ferrovia.

       

       Chiesa di Santa Maria di Nazareth o dei Carmelitani Scalzi, iglesia barroca construida entre 1656 y 1672 por Longhena al cual sucedió Giuseppe Pozzo para la decoración interna y Giuseppe Sardi para la grandiosa fachada de mármol de Carrara de 1680, ejemplo del barroco veneciano. Estructurada en dos órdenes, con columnas dobles que encuadran el portal y los nichos con estatuas, obra de Bernardo Falcone. Remata la fachada un frontón triangular, con un segundo frontón curvilíneo con la figura de la “Madonna col Bambino”. Se recomienda disfrutar de su interior de una sola nave y de sus seis capillas laterales. En la segunda capilla del lateral izquierdo se encuentra la tumba del último Dux, Ludovico Manin. Una de las bóvedas estaba decorada por Tiépolo, pero fue alcanzada por una bomba austriaca el 27 de octubre de 1915 y se desmoronó. La visita es imprescindible, es una maravilla.

       

       Ponton Riva di Basio.

       

       Justo al lado se encuentra la Estación Vaporetto de la Ferrovia.

       

       Palazzo Calbo Crotta, es el primer palacio después del Puente degli Scalzi con su fachada dando al Gran Canal, de estilo bizantino y remodelado en diversas ocasiones. Fue la residencia de la familia Calbo-Crotta, todos los muebles antiguos y tapices que pertenecieron a la familia están expuestos en Ca’Rezzonico. Actualmente es el famoso “Hotel Príncipe”.

       

       Chiesa di San Geremia e Lucia, fundada en el siglo XI fue reconstruida en 1292 como atestigua una lápida en el portal. El edificio actual fue erigido en 1753 por Carlo Corbellini, quien se inspiró, para el interior de este edificio en cruz griega, en la iglesia de la Salute. La fachada marmórea fue completada en 1871. El ala izquierda del santuario fue reconstruida para dar cabida desde 1871 a las reliquias de Santa Lucía, protectora de la vista. Su campanile es uno de los más antiguos data del siglo XIII. Visitada en diciembre del 2004 y le pedimos a la santa que nos cuidara la vista. Cannaregio.

       

       El magnífico Palazzo Labia, es uno de los más importantes y mejor situados palacios de la ciudad. La familia Labia, ricos comerciantes catalanes, se establecieron en Venecia a mediados del siglo XVI y fueron admitidos en la nobleza veneciana después de contribuir con 300.000 ducados, una fuerte suma de dinero, para financiar la guerra de Candía en Creta. El Estado Veneciano los acogió en 1646. Francesco Labia mandó construir un palacio acorde con su fortuna y su nuevo rango social. Se cuenta que Paolo Antonio Labia servía la cena en platos de oro macizo, que luego tiraba por la ventana a las aguas del canal, gritando: “Le abbia o non le abbia, sarò sempre Labia” (Los tenga o no los tenga, siempre seré Labia). Al final se supo que no estaba tan loco como parecía; había mandado tender redes bajo las aguas del canal, para recuperar los platos cuando se marchaban los invitados. Encargaron a Giambattista Tiépolo entre 1746 y 1747, la decoración del gran salón del primer piso. El artista, que plasmó el tema de la vida de Cleopatra, reflejó en su pintura más el lujo de la nobleza veneciana de la época que el antiguo Egipto. La fachada que da al Gran Canal es obra de Andrea Cominelli y la fachada que da al Campo es de A. Tremignon. Actualmente el edificio, está ocupado por la RAI, la televisión nacional. Previa petición se puede visitar el Salone di Tiépolo; miércoles, jueves y viernes de 15 h. a 16 h. Campo San Geremia. Cannaregio 275.

       

       Desde el Campo San Geremia, el Ghetto queda a cinco minutos, aunque está escondido y es complicado de encontrar, pero antes seguiremos por la Fondamenta Savorgnan.

       

       Ponte delle Guglie o Puente de las Agujas, llamado así a causa de los obeliscos situados en cada uno de sus extremos. Otro de los puentes que no os debéis perder. Cannaregio.

       

       Puente de los Tre Archi, obra del siglo XVII que presenta una estructura que acabó en desuso en Venecia, dado que dichos arcos estorban el paso de las chalanas.

       

       Chiesa di San Giobbe, admirable y fascinante arquitectura renacentista, esta gran iglesia fue construida en el siglo XIV. En 1450 Antonio Gambello recibió el encargo de remodelar la iglesia. Lo único que queda de su estructura de estilo gótico tardío es el campanile de ladrillo, las tres ventanas ojivales de la fachada sur, el ala porticada del claustro y la “sala principal”. Cuando en 1470 le pidieron a Pietro Lombardo que continuara las obras, el arquitecto cambió completamente el rumbo y diseñó uno de los primeros edificios renacentistas de Venecia, con una fachada que recuerda la de San Giovanni in Bragora. Las estatuas sobre el portal, obra de Pietro Lombardo y sus ayudantes, representan a los santos Bernardino, Antonio y Ludovico, mientras que en el luneto aparecen Job y San Francisco. El pórtico y la puerta principal, destacan como prueba de la capacidad decorativa formidable del Renacimiento veneciano. La fachada es muy sencilla y nos recuerda un poco las construcciones de Brunelleschi.

       

       En el enorme interior de nave única, destaca la interesante Capilla Martini, familia de mercaderes toscanos de Lucca, que mandaron revestir el techo con losetas policromas de la escuela del florentino Lucca Della Robbia. El efecto es bonito, pero algo extravagante en una ciudad donde los colores suelen ser más suaves. La decoración de la cúpula del coro refleja un estilo puramente renacentista. Muchas obras maestras que se encontraban aquí ahora se exponen en la Accademia, aunque aún se conservan obras de Tullio Lombardo, Bonifacio de Pitati, Alessandro Vittoria, Lazzaro Bastiani, “Il Presepio” de 1540 obra de Gian Girolamo Savoldo, el retablo “Santi Pietro, Andrea e Nicolò” de París Bordon. En la sacristía destaca el tríptico de “La Annunciazione, Sant’Antonio da Padova e San Michele” de 1445 de Antonio Vivarini. A la derecha puede verse la tumba del Dux Cristoforo Moro (1390-1471), en su testamento pidió que lo sepultaran vestido con el hábito de los franciscanos y legó una buena suma de dinero para la reconstrucción de la iglesia. Su tumba se encuentra en la capilla de su amigo, San Bernardino de Siena.

       

       El impresionante monumento barroco con inscripciones en francés del pasillo de la derecha es un homenaje a Renato de Voyer de Palmy, señor de Argenson, embajador del Rey Sol en Venecia, que murió en la ciudad en 1651. Horario: diario de 10:30 a 12 h. y de 16 a 18 h. Cerrado en Domingo. En. Campo San Giobbe. Cannaregio 620.

       

       Un alto en el camino en Trattoria Bar Pontini, una jarra de cerveza grande costó 4.5 € y un cappuccino 1.1 €. Fondamenta di Cannaregio.

       

       Palazzo Surian Bellotto, edificio barroco del siglo XVII de Giuseppe Sardi, gran mole de piedra viva, donde se albergó en el siglo XVIII el señor de Montaigu, embajador de Francia. La fachada es blanca y las puertas y ventanas de madera están pintadas de color verde. No se conservan decoraciones originales en el interior. No hemos podido visitarlo, actualmente es una residencia privada. Fondamenta di Cannaregio. Cannaregio 968.

       

       

       Ghetto.

       

       Este barrio fue fundado en 1516, a consecuencia de la llegada a Venecia de un gran número de judíos que habían sido expulsados de España en 1492. En 1527 un decreto de la Signoria de algún “tipejo”, ordenó que todos los judíos residentes o no en la ciudad y que anteriormente eran confinados en la isla de la Giudecca, fueran separados del resto de la población y ubicados en una vieja fundición, que en veneciano recibía el nombre de ghetto. Como miles de judíos se vieron entonces obligados a vivir en espacios exiguos, fue necesario construir casas altas, algunas llegaban a tener ocho pisos, dotadas por lo general de escaleras comunes para dos edificios contiguos. Las verjas del ghetto se cerraban desde el ocaso hasta la salida del sol; se decretaba el toque de queda, y la guardia era efectuada por soldados y embarcaciones armadas que eran pagados por la misma población segregada. Los judíos no tenían derecho a poseer bienes, pero debían pagar el alquiler al Estado. Los acontecimientos que siguen tuvieron lugar algunos decenios después de la construcción del ghetto judaico, cuando allí estalló “La peste de los niños”. La gran peste del año 1575 llegó a Venecia repentinamente, y cogió a la ciudad por sorpresa. Mientras la enfermedad hacía estragos y se cobraba miles de víctimas, en el ghetto, en el verano de 1576, solo los niños morían, y cada vez en mayor número.

       

       Por doquier se escuchaba el llanto de los padres, y puesto que la judería era la única víctima de esta extraña y espantosa selección, los rabinos, dirigidos por el rabino Jacob Sterchel, jefe de la comunidad, se reunieron y dispusieron que se guardasen ayunos y se elevasen oraciones especiales para detener la peste y reconciliar a los habitantes del ghetto con el Señor. Sin embargo, esto de nada sirvió. Inútilmente buscaba el rabino Sterchel entre sus libros la solución para acabar con la tremenda plaga hasta que, una noche, soñó con el profeta Elías, el cual, de pie junto a su cama, le decía: “Levántate y ven conmigo”. El rabino obedeció, y flotando sobre las aguas de la laguna siguió al profeta hasta el Lido, donde se encuentra el beth-chaim o la casa de los vivos, el cementerio judío de Venecia. Allí vio el rabino a los espíritus de los niños corriendo de acá para allá, jugando y bailando entre las tumbas. El rabino habría querido preguntarle al profeta qué significaba aquella visión, pero en ese momento se despertó. Pensando que la aparición era en todo caso una indicación divina, esperó hasta la mañana siguiente, llamó a uno de sus discípulos y le dijo: “Si quieres ayudar a alejar la peste, ve al cementerio hacia la medianoche. Verás allí jugar a los niños que han muerto. Arráncale a uno de ellos el tachrichim, la vestimenta mortuoria, y tráemelo de inmediato”.

       

       El discípulo obedeció. Por la noche se dirigió al cementerio en una pequeña embarcación y se escondió entre las lápidas a esperar el toque de la campana de medianoche. A esa hora, los espíritus de los niños empezaron a salir de las tumbas vestidos con sus tachrichim. Los pequeños no tardaron en iniciar sus juegos y a correr de un lado a otro, y cuando uno de ellos se acercó lo suficiente al discípulo, éste le arrancó el sudario de encima y regresó apresuradamente a casa del rabino. Durante la noche, el rabino Sterchel escuchó golpear suavemente a la ventana. Miró hacia afuera y vio al niño que con voz débil le rogaba: “Rabino, devuélveme mi tachrichim. Sin el tachrichim yo no puedo retornar al cementerio.” Pero el rabino respondió: “No te lo devolveré hasta que me digas por qué la peste solo mata en el ghetto a nuestros niños”. El pequeño no quiso responder, pero ante la inflexibilidad del rabino, no tardó en explicar que la causa de cuanto ocurría era una madre que había muerto a su hijo recién nacido. Luego, habiendo recuperado el sudario, regresó al cementerio y, junto con los demás niños, se entregó al sueño eterno. Sabiendo quién era la culpable, el rabino Sterchel convocó al día siguiente a todos los rabinos del ghetto y ordenó, que le trajeran a la mujer y a su marido, que estaba al tanto del delito. La mujer y el marido confesaron su crimen, y fueron entregados a la justicia. A partir de ese momento las defunciones de niños judíos cesaron, y hasta que terminó la epidemia ningún otro habitante del ghetto hubo de morir de peste.

       

       Siguiendo la Fondamenta di Cannaregio que nace en el Ponte delle Guglie y girando por el estrecho callejón del Forno estaremos entrando en la “Antigua Fondazione”. Entre las celebraciones que aquí se organizan, destaca la fiesta otoñal de Sukkoth, durante la cual se construyen cabañas que conmemoran los 40 años que los judíos pasaron en el desierto tras la huida de Egipto.

       

       Paseamos por las calles colindantes al Ponte delle Guglie, sobre el Rio Terrà San Leonardo donde se instalan unos pintorescos puestos de un mercado, en la calle, de frutas y hortalizas

       

       Uno de nuestros sitios preferidos para tomar un cappuccino es en Antica Torrefazione di Caffé. Los buenísimos cappuccinos cuestan 1.2 €. Rio terá San Leonardo. Cannaregio 1337.

       

       En 1719 las scuole eran nueve; hoy son cinco situadas entre el Campo del Ghetto Nuovo y el Campo del Ghetto Vecchio. En el Campo del Ghetto Nuovo se encuentra la Scuola Grande Tedesca, “de los alemanes”. En su planta baja se encuentra el pequeño Museo Hebraico. Alberga una colección de objetos judíos de los siglos XVII al XIX, entre mobiliario, vestidos, tejidos, contratos nupciales, etc. Se pueden visitar las sinagogas del barrio con una guía que parte del museo todos los días desde las 10:30 hasta las 17:30. Tras una breve narración de la historia del Ghetto se visitan la sinagoga alemana, española y levantina. Horario: de octubre a mayo de 10 a 17:30 h. De junio a septiembre de 10 a 19 h. Sábado cerrado. Entrada Museo 3 €. Entrada a las scuolas: 8.5 €. Campo del Ghetto Nuovo. Cannaregio 2902. www.museoebraico.it

        

       

       Scuola Canton, corresponde a la segunda planta del Museo Hebraico.

       Scuola Italiana.

       

       Scuola Levantina, de los levantinos, en el Campiello delle Scuole. De espléndido pórtico y en su interior, de columnas de madera talladas del siglo XVII.

       

       Scuola Spagnola o Ponentina, de los españoles o de Poniente, también en el Campiello alle Scuola. Destaca el salón del siglo XVII de Longhena.

       

       Las estrechas calles, patios y escaleras del ghetto judío de Venecia fueron escenario de los juegos de infancia de Hugo Pratt (1927-1995). Este famoso veneciano, padre del legendario personaje de cómic Corto Maltés se definía a sí mismo como: un fabulador que escribe con dibujos. En el prólogo de su libro Fábula en Venecia, cuenta cómo su abuela le solía llevar a casa de una anciana judía llamada Bora Levi. Allí, mientras las dos ancianas jugaban a las cartas, Pratt pasaba las horas muertas mirando por la ventana de la cocina hacia un patio con un viejo pozo cubierto de hiedra: el patio secreto llamado Arcano. Para acceder a este patio había que atravesar las siete puertas sobre las que se encontraban grabados los nombres de siete demonios shed, cada una de ellas mostraba al abrirse una palabra mágica: el nombre del demonio.

       

       Callejeando, nos sorprende llegar a un puente dónde a cada uno de sus lados dos pequeños edificios muestran los tejados llenos de maquinillas de afeitar desechables, juraría que son las naranjas de la marca BIC de toda la vida.

       

       Cenamos al lado del canal, en plena primavera sin olores raros, un magnífico rissotto de gambas en la Trattoria All’Antica Mola. (Para haceros una idea de los precios; los dos cubiertos, en italiano copertos, 2.58 €, este “impuesto” es muy común en Italia en algunos restaurantes os cobrarán incluso el servicio. Estos dos conceptos son cobrados tanto si te tomas una bebida como un menú completo, aunque está especificado en cada local el concepto y su coste, mejor mirarlo en la carta, para no llevaros sorpresas desagradables). Continuo con la cuenta: 1 agua natural 0.77 €, 1 cerveza 2.58 €, 2 platos de rissotto di Scampi nos costaron los dos, 14.46 €, 1 segundo plato de pescado de la laguna 13 € y un segundo plato de sepia 7.23 €. Total la cena nos salió por 45.78 € la pareja. Fondamenta degli Ormesini. Cannaregio 2800.

       

       Palazzo Martinengo, antiguo palacio transformado en el siglo XIX. Su fachada da al Gran Canal. Campo San Marcuola. Cannaregio 1756.

       

       Iglesia de San Marcuola, extraña contracción de Ermagoro y de Fortunato, los nombres de los santos a los que está dedicada. Fundada en el año 1000 y reconstruida sucesivamente en el siglo XII y el siglo XVIII. La fachada, todavía incompleta, fue construida por el arquitecto Giorgio Massari en 1728-1736 que había pensado obviamente de cubrir toda la superficie de mármol blanco. El interior de una sola nave cuadrada hospeda un rico altar del siglo XVIII. En el presbiterio quedan dos estatuas de los santos Fortunato y Ermagoro, hechas por Gian Maria Morlaiter. En las paredes laterales dos obras de Tintoretto: "La Última Cena" de 1547, en el pasado erróneamente considerada una copia y "La Lavanda dei Piedi" que sí es, realmente, una copia de la misma pintura hecha para esta iglesia en 1547 y entrada más adelante en la colección real española. Horario: apertura en horario de misa, a las 9 y 18:30 h. No festivos. Rio terà drio la chiesa. Cannaregio 1777.

       

       Palazzo Loredan Ca’ Vendramin Calergi, palacio renacentista construido entre 1502 al 1509, en estilo lombardo por Mauro Codussi por encargo de la familia Loredan. Destaca la fachada con doble galería de ajimeces, se dice de la ventana arqueada, dividida en el centro por una columna o del saledizo o balcón saliente hecho de madera y con celosías, además de varios elementos de influencia florentina como la cornisa, los arcos de medio punto y las columnas pareadas. De influencia romana son las ventanas en cruz. Fue la mansión de Richard Wagner en los últimos meses de su vida. Cuando murió, el 13 de febrero de 1883, su cuerpo fue trasladado en góndola hasta la estación, para ser enterrado en Bayreuth. La página Web de Città di Venezia ofrece visitas guiadas al apartamento de Richard Wagner hasta el 31 de Diciembre del 2008 por 5 €. Horario: de 14:45 a 2:30 h. Actualmente es el casino municipal de invierno. Campiello Vendramin. Cannaregio 2040. www.casinovenezia.it

        

       

       Cuentan que la Serenísima inauguró la primera casa de juego del mundo en 1638 y que hasta el mismo Giacomo Casanova eligió el casino veneciano como escenario de sus elegantes conquistas.

       

       Iglesia de Santa Maria Maddalena, su arquitecto fue Tommaso Temanza y fue construida en 1748. Su exterior es un círculo perfecto, es una de las pocas iglesias en Venecia que tiene el plano interior de planta hexagonal. La bóveda semicircular grande tiene una linterna. Seis capillas, correspondiendo a los seis lados de la iglesia, guardan pinturas preciosas del siglo XVII, muchas de ellas vinieron de la escuela de Piazzetta, como “L’Apparizione della Vergine a San Simone Stock” de Giuseppe Angeli o “Il sacrificio d’Isacco”, colocado sobre la puerta principal. Abierta sólo en días especiales. Rio Terá de la Madalena. Cannaregio 2102.

       

       Campo Santa Fosca, el centro lo ocupa la estatua dedicada al monje Fray Paolo Sarpi que se opuso al papa en el siglo XVII.

       

       Iglesia Santa Fosca, fundada en el siglo X y restauradas en diferentes ocasiones, la última después de un gran incendio y consagrada otra vez en 1733. El interior tiene una única nave donde cabe destacar una pintura de Tintoretto, “Sagrada Familia”. Detrás del altar principal se encuentra “La Trinità e la Vergine” obra de Filippo Bianchi del siglo XVII. Adornando los altares de menor importancia la obra de Francesco Migliori “Gli episodi della vita di Santa Fosca”. A la izquierda de la fachada clásica, donde se escribe la fecha 1741, destaca un hermoso campanile cuadrado de ladrillo, del siglo XV. Abierta sólo en horario de misa 10:15 h. Campo Santa Fosca. Cannaregio 2320.

       

       Iglesia de Santa Maria dei Servi, del conjunto que forman la iglesia y el monasterio, fundado en el siglo XIV, destaca el pórtico gótico del convento. Fray Paolo Sarpi vivió en este monasterio. En el refectorio Paolo Caliari Veronese pintó “La cena en casa de Simón”.

       

       Iglesia di San Marziale Vescovo, San Marciliano o San Marzilio, la iglesia actual data de finales del siglo XVII. Su sobriedad exterior contrasta con la riqueza del interior, cuyas bóvedas fueron decoradas por Sebastiano Ricci. En la sacristía, una obra de Tiziano de 1547 “El arcángel Rafael y Tobías” y una obra de Tintoretto “San Marcial”. Horario: de 16 a 18 h.. Campiello San Marzial. Cannaregio 2488.

       

       Fondamenta della Misericordia, larga calle a lo largo del canal, detrás del Ghetto Judío y paralela a la Strada Nova. Aquí hay muchos restaurantes pequeños, con las mesas exteriores cerca del agua, con cocina típica veneciana o étnica, un lugar bonito para cenar o solamente para tomar un vaso de vino.

       

       Recomiendan entrar en la misteriosa atmósfera de Paradiso Perduto, aún no hemos descubierto el local situado en la Fondamenta della Misericordia, Calle Lezze. Cannaregio 2640. La estación ACTV más cercana es Riva Di Basio.

       

       En el Campo dei Mori, una graciosa plazoleta, se encuentran las tres estatuas del siglo XIII, de los hermanos Mastelli, mientras una cuarta se esconde detrás de la esquina de Fondamenta dei Mori. La de la esquina es conocida como Sior Antonio Rioba, figura oriental con turbante, cuyo nombre está grabado en el fardo que lleva a hombros. Es el famoso Pasquino di Venezia, personaje alegórico acerca del cual corrían de boca en boca durante la mayor parte del siglo XIX acerbas sátiras e hirientes comentarios sarcásticos, existía además un periódico satírico que llevaba su apelativo. Empero, aquellas que parecen ser estatuas de piedra sujetando la fachada del edificio son en realidad, si damos fe a la voz del pueblo, los restos petrificados de los jactanciosos y deshonestos mercaderes, y así lo refiere la historia de “Los hipócritas que se convirtieron en tumbas blanqueadas”. “Que el Señor convierta mi mano en una piedra en el acto si lo digo no es verdad”. Messer Rioba no era por cierto persona que se detuviese a mitad de camino. Y este fugaz desafío al Señor era una de las frases predilectas que Rioba profería tanto en los negocios como delante de un vaso de vino. En la taberna, sus exageraciones eran toleradas porque primaba el deseo de escuchar sus cada vez más sugestivas historias de viajero. Pero cada uno de los clientes habría podido sin esfuerzo recordar quien un ultraje, quien un pequeño engaño cometido por Antonio o por alguno de sus hermanos. Después de su llegada a Venecia, el mercader y sus hermanos tardaron pocos años, entre uno y otro viaje, en integrarse a la populosa parroquia. Los Mastelli eran originarios de Morea, de donde habían salido por motivos que nunca revelaron; habían adoptado su nombre en Venecia y tenían fama de buenos negociantes a pesar de ser fanfarrones y deshonestos. Todos los bienes que poseían no les bastaban, y no tenían escrúpulo en aumentar su capital de cualquier manera, así fuese con perjuicio de los demás. Sus atropellos y fraudes se hicieron pronto insoportables, pero nadie se atrevía a oponérseles porque el poder del dinero les permitía comprar a los jurados populares, y tenían gran cuidado de meterse en el terreno de los poderosos de la ciudad. En breve arruinaron a no pocas familias y condenaron al hambre a centenares de personas. Una tarde de febrero cuando el sol se escondía detrás de los techos de Sant’Alvise, alguien tocó la campanilla de la casa de los Mastelli. Era una mujer que venía a comprar telas para venderlas en su mercería. Olfateando un negocio ventajoso, Rioba la quiso acompañar personalmente al almacén donde sus hermanos ponían en orden la mercancía. “Algunas personas en Rialto me han hablado de usted”, explicó la mujer. “Mi marido murió hace dos meses, y ahora debo volver a abrir mi tienda de San Salvador. He traído conmigo todos nuestros ahorros; sé que en estos momentos la tela de Flandes está muy de moda y que usted tiene una abundante existencia. Messere, este dinero es cuanto nos queda a mis hijos y a mí para poner en marcha la tienda y ganar nuestro sustento.

       

       Consiéntame usted comprar bien y vender bien, y se habrá ganado una clienta que le estará agradecida para siempre”. Rioba no lo podía creer: ¡adueñarse de una tienda en pleno centro de la ciudad! Mostró al azar a la mujer algunas telas, y no tardó en darse cuenta de que ésta, en materia de calidades de tejidos, no comprendía nada, y que se encontraba ante una situación que ella no sabía manejar. Un torbellino de ideas invadió la mente del mercader, diestro en las artes del fraude que había practicado por años. Una vez que habría vendido a la mujer unas telas de calidad inferior, ¿quién habría podido saber que había sido él? ¿Acaso la mujer no habría podido elegir precisamente esas telas? Haciendo un guiño a sus hermanos, que se miraban entre sí divertidos y disimulaban torpemente su grosera hilaridad, Rioba terminó por asestar el golpe. “Vea usted, señora -le dijo mostrándole unos rollos de ordinario algodón estampado-, gran esfuerzo me cuesta deshacerme de estas telas que llegaron recién ayer de Flandes. Su dinero no bastaría para pagarlas, pero deseo ayudarle. Le puedo asegurar que por comprar estos tejidos las mujeres se arrancarían unas a otras los cabellos de la cabeza delante de su tienda.

       

       ¡Que el Señor convierta mi mano en una piedra en el acto si lo que digo no es verdad! Hermanos, júrenlo también ustedes.” “Acepto su propuesta, messere -respondió la mujer depositando entre las manos del mercader todos sus ducados-. Que Dios sea testigo de su honestidad, y que usted mismo coseche los frutos de su decisión.” Las monedas se transformaron de inmediato en piedras, y en piedras también se convirtieron la mano y el brazo del hombre. Los hermanos Mastelli, paralizados de espanto, vieron igualmente sus propios miembros convertirse en piedra. “¡Malvados, deshonestos, hipócritas! Os convertiréis en aquellas mismas tumbas blanqueadas que durante vuestras vidas habéis demostrado ser.” La mujer era Santa Magdalena, y había ofrecido a los hermanos una última posibilidad de redención. Y así, los mercaderes quedaron transformados en estatuas. Cuando, a la mañana siguiente, los encargados del almacén se encontraron con ellas, se pensó de inmediato que los Mastelli habían sido petrificados en virtud de un castigo divino; pero luego se aceptó simplemente el hecho de que habían desaparecido para siempre. Las estatuas fueron adosadas a los muros exteriores de la mansión, donde aún se encuentran. En el curso de los siglos se ha visto la estatua de Sior Antonio Rioba llorar en los días de febrero cuando el aire es más frío que la piedra; y si una persona de alma pura quisiese poner su mano sobre el pecho de la estatua, podría quizá sentir el latido del corazón. vale la pena.

       

       En la casa contigua, la del número 3399 de Fondamenta dei Mori, al lado de la cuarta estatua de los Mastelli, vivió hasta el día de su muerte, el 31 de mayo de 1594, el “Maestro de Venecia”, el gran pintor veneciano Jacopo Robusti, llamado Tintoretto porque su padre era tintor de telas. Si observan con atención la fachada podrán notar un altorrelieve de grandes dimensiones que representa a Hércules con una estaca. Fue puesto allí por el artista mismo, quien protagonizó contra su voluntad, cuando era joven padre, una increíble desgracia: dicha desgracia es la que narra la historia de “La bruja que salió a través de la pared”. Llegó el momento en que Marietta, la hija mayor del pintor, debía hacer su primera comunión. En esa época, se arreglaba la capilla del convento de Madonna dell’Orto para que los niños que acababan de recibir el sacramento pudiesen ir, cada mañana durante diez días, a recibir la eucaristía. La primera mañana, mientras atravesaba el amplio jardín del convento para ir a misa, Marietta se encontró con una anciana que le preguntó adónde iba. “A comulgar”, respondió ella. “¿Querrías tú ser como la Virgen?” preguntó la mujer. “¡Oh, pero eso es imposible!”, replicó la pequeña. “No, imposible no será si haces lo que yo te digo. En lugar de comulgar, mantén la hostia en tu boca y luego escóndela bajo tu vestido, y en cuanto regreses a casa ponla en un lugar seguro. Cuando hayas reunido diez hostias, vendré yo y tendrás una agradable sorpresa”. Durante algunos días, la niña siguió las indicaciones de la mujer, y por temor a que alguien las encontrase, escondía las hostias en el jardín de casa, en las proximidades de un pequeño corral donde su padre, como era común en aquella época, guardaba algunos cerdos y un asno. La niña conservó las hostias en una caja que disimuló detrás del abrevadero. Una mañana, cuando en la caja había cinco o seis hostias, los animales se arrodillaron delante del abrevadero y no quisieron levantarse ni a golpes. Al fin, la niña confesó: “Papá, una vieja me detuvo en la calle y me dijo que yo llegaría a ser como la Virgen si conservaba diez hostias.” Aunque era creyente, Tintoretto se había enterado por su trabajo de ciertas prácticas vinculadas a la magia y a la cábala mediante las cuales las viejas brujas conseguían “reclutar” con engaños a los niños. Decidió no divulgar lo que había descubierto. Por la tarde, entró a escondidas a la iglesia, puso las hostias consagradas sobre el altar de modo que el párroco creyese que habían sido olvidadas allí, o que se habían resbalado del platillo. Luego, tras conseguir una gruesa rama de tilo, regresó a casa. A la mañana del décimo día, el pintor le dijo a su hija que cuando regresase de misa debía esperar junto al alféizar, y si aparecía la vieja, dejarla entrar.

       

       La bruja no tardó, y al ver la señal que le hacía su padre, Marietta abrió la puerta. Apenas hubo penetrado la mujer en el salón, que se encontraba en la planta superior de la casa, el artista la agredió con el palo nudoso. Tras recibir los primeros golpes, la vieja se transformó en un gato y comenzó a correr y a treparse como una desquiciada por las paredes, muebles y cortinajes. Finalmente, sabiéndose perdida, lanzó un grito inhumano agudísimo, y envuelta en una nube negra se precipitó con tal violencia contra la pared que abrió en ella un agujero por el que desapareció. Nadie nunca más la volvió a ver. Para que no consiguiera entrar en la casa nuevamente, Tintoretto hizo fijar al muro el relieve de Hércules con la estaca en el lugar donde aún está hoy. Y unos pasos más adelante, el taller en el que trabajaba, hoy una escuela y tienda de artes gráficas. Visto en abril del 2004 y posteriormente.

       

       Aquí parece que nada haya cambiado desde la época de Tintoretto a la nuestra, por lo que no es difícil, imaginarle caminando por el barrio observando el bajorrelieve del camello en el Palazzo Mastelli o del Cammello. El grabado trata de un camello muy cargado que evoca el pasado comerciante de los mercaderes y hermanos Mastelli; Rioba, Santi y Alfani. Provenientes de la Morea, en el Peloponeso, se dice que fueron a Oriente en 1112. Un extraño acontecimiento tuvo lugar en 1757 cuando el palacio era propiedad del notario Pietro Prezzato. Durante varias noches seguidas se oyeron repicar a la misma hora las cinco campanillas de las habitaciones del palacio. Cundió el miedo, las mujeres se desmayaron y fue menester practicarles sangrías. En vano se recurrió a la bendición del párroco. Se solicitó solemnemente entonces la intervención de un exorcista para expulsar de la morada a los espíritus malignos. Hoy aún suelen emanar del palacio voces y músicas: son las de los mercaderes que, tal como solían hacer en vida, se reúnen al cabo de sus prolongadas andanzas para festejar el éxito de sus viajes. En cuanto a la estatua del mercader con el camello, que está situada en la fachada que mira el canal, se dice que desaparece a la medianoche del día de la Epifanía, y que vuelve a su lugar a la mañana siguiente. A Hugo Pratt le encantaba ese camello, en él veía reflejadas sus ansias de aventuras y el rico pasado viajero de Venecia. Extrañamente esta zona está libre de turistas. Fondamenta Gasparo Contarini. Cannaregio 3381.

       

       No muy lejos de aquí, pasado el Ponte Rosso, se encuentra el restaurante I 40 ladroni, con su decoración marinera y ambiente popular. Se dice que Hugo Pratt lo frecuentaba y parece ser que en tiempos pasados fue propiedad de un pariente de Rasputín.

       

       Campo Madona del’Orto, conserva su tradicional pavimentación original en ladrillos de espina de pez.

       

       

       (Continuación de: "Venecia, sólo hay una (I parte)")

       

       Chiesa della Madonna dell’Orto o la Virgen del Huerto, dedicada originalmente a San Cristóbal, la bella iglesia recibió posteriormente el nombre de Madonna dell’Orto o Santa Maria Odorífera.

       

       Cuentan que esta iglesia fue bautizada así porque en un huerto próximo se halló la escultura policromada de una madonna, que posteriormente fue robada. Es una de las iglesias más bellas de Venecia, construida por Fray Tiberio da Parma, general de la Orden de los Humillados, en estilo gótico veneciano a mediados del siglo XIV y reconstruida a comienzos del siglo XV por temor a que se derrumbase.

       

       De humildes dimensiones, se destaca por su fachada tripartita de ladrillos rojos, un friso y algunos festones en blanco. Si se presta atención se puede ver las estatuas de los apóstoles dentro de los doce nichos de la fachada. Se trata de una obra del siglo XIV ejecutada por los hermanos pedreros Jacobello y Pietro Paolo delle Masegne, los cuales, junto con Paolo, hijo de Jacobello, fueron autores de ulteriores obras en el Palazzo Ducale, en los Frari y en la Basilica di San Marco. Ahora bien, en el joven Paolo Delle Masegne se inspira la leyenda de “La estatua del apóstol maldito”.

       

       Debido a una convención artística, y si exceptúan las representaciones de la Última Cena, es difícil encontrar los rasgos de Judas en las imágenes pictóricas de los doce apóstoles. Se ha preferido representar en su lugar a San Matías, un apóstol que, por indicación divina, fue elegido por los once para reemplazar al Escariote después de su muerte. En la segunda mitad del siglo XIV, tanto en Europa como en otras partes del mundo conocido, numerosos cismas y doctrinas auspiciaron creencias alternativas, incluida la adoración del Demonio. Ahora bien, sin que su padre y su tío lo supiesen, Paolo Delle Masegne pertenecía a una secta de veneradores del Demonio.

       

       El mal estaba tan profundamente enraizado en su persona que Satanás, aprovechándose de su pericia de escultor, lo había convertido en constructor de su reino terrenal con objeto de combatir el poder temporal y espiritual de la Iglesia. La edificación consagrada a San Cristóbal, debía de tener por función concentrar las energías del mal y ser el lugar de congregación de diablos y espíritus malignos. Por este motivo, el joven cincelador había recibido uno de los treinta dineros ensangrentados con los cuales el apóstol traidor había sido pagado por el beso con el que condenó a Jesús. Paolo Delle Masegne había introducido la moneda, sin que Jacobello o Pietro Paolo lo sospechasen, en una de las doce estatuas, que había hecho asemejar a Judas. Solo faltaba la solemne ceremonia consagratoria para completar el plan maléfico. Ésta tuvo lugar durante la Semana Santa del año 1366. Según la costumbre de la época, la gente podía asistir a las evocaciones vivientes de los episodios evangélicos; tales espectáculos tenían lugar en el exterior de las iglesias y en las calles, y contaban con gran participación popular.

       

       Ese Viernes Santo, en la Madonna dell’Orto, la familia Delle Masegne había acudido a presenciar la representación de la Pasión. Isabella Contarin, una joven noble, encarnaba a una de las mujeres piadosas. La muchacha tenía apenas doce años, y se había hecho famosa en la ciudad por haber sanado sorprendentemente de una fiebre tifoidea. Después de haber estado casi dos semanas en cama inconsciente, no solo se había restablecido sino que había adquirido la facultad de dialogar con el más allá y de leer el futuro de las personas observando su aura. Sus poderes le valieron que el pueblo la considerase una santa. Justo en el medio de la representación, la joven se dirigió repentinamente a Paolo Delle Masegne y le gritó: “Satanás, ¿ni siquiera tienes ya temor de los lugares sagrados del Señor? ¡Pero nada podrás contra la justicia de Dios y la fe de su pueblo!” El desconcierto de la muchedumbre fue total. Paolo Delle Masegne, sabiéndose perdido, se abalanzó sobre la pequeña sensitiva pero no consiguió tocarla. La presencia de ánimo de un joven diácono evitó una tragedia: con un gesto rápido, el religioso lo roció con agua bendita. Paolo Delle Masegne se desplomó.

       

       El cielo se oscureció, ráfagas de viento barrieron el lugar, y el Diablo abandonó su cuerpo. Su turbio propósito había quedado anulado, y todo peligro había sido evitado. El cincelador se levantó aturdido, sin recordar nada de cuanto había ocurrido. La estatua fue dejada en su lugar, pero desde entonces, la noche del Viernes Santo emprende vuelo hacia Jerusalén porque el Haceldama, el Campo de sangre, la tierra adquirida por Judas, reclama la presencia del vil dinero con el cual fue comprado. Acompañan a la estatua en su viaje las estatuas de la Justicia y la Fe, que desde lo alto del techo de la iglesia dominan las figuras de los apóstoles. En el portal la estatua de San Cristóbal entre la estatua de la Virgen y el arcángel Gabriel, diseño del 1460 obra del arquitecto Bartolomeo Bon. En su interior, tres naves separadas por columnas de mármol griego iluminadas por el gran rosetón y ventanales de la fachada. Destacan un sin fin de obras de: Tiziano Vecellio, Jacopo Palma il Vecchio, Daniel Van den Dyck.

       

       En la nave izquierda, encuadrada en un arco triunfal, se abre la sobria Capilla Valier del 1526, interesante ejemplo de arquitectura del Renacimiento proyectada por Andrea Buora con una bellísima “Virgen con el Niño” de Giovanni Bellini. El “San Juan Bautista y otros santos” de 1493-1495 es obra de Giambattista Cima da Conegliano. “El Juicio Final” y la “Adoración del becerro de oro” situados en las paredes del coro, el “Martirio de San Cristóbal” y la “Aparición de la cruz a San Pedro”, situados en el ábside y por último la “Presentación de María en el templo”, encima de la entrada de la Capilla Mauro en el lateral derecho, todas ellas obras de Tintoretto, cuyos restos reposan en la capilla situada a la derecha del coro de esta iglesia junto a su hijo Domenico y una de sus cuatro hijas, Marietta. Sobre el campanile del siglo XV, una cúpula en ladrillo en forma de piña se yergue la estatua del Redentor. Como veis no os podéis perder ni la iglesia ni la Sala del Tesoro. La entrada está incluida en el Chorus Pass. Horario: de lunes a sábado de 10 a 17 h. y domingos y festivos de 13 a 17 h. Visitada en abril del 2004 y posteriormente. Campo Madona del’Orto. Cannaregio 3519.

       

       La iglesia está flanqueada, a un lado, por un elegante claustro del antiguo convento y al otro por la Scuola dei Mercanti. Fondamenta Madona del’Orto. Cannaregio 3519.

       

       Corte del Cavallo, este patio debe su nombre al taller de Andrea del Verrocchio, maestro de Leonardo da Vinci y de Alessandro Leopardi, donde fue fundido el célebre corcel sobre el que cabalga Bartolomeo Colleoni.

       Fondamenta della Sensa

       

       Iglesia de Sant’Alvise, siglo XIV, de antigua estructura gótica, la fachada concluye con arcos ojivales. El portal decorado con agujas resguarda una estatua de Sant’Alvise del siglo XV, obra de Agostino di Duccio. Su interior de una sola nave, guarda tres famosas pinturas de 1740 de Giambattista Tiépolo. Otros artistas tienen aquí sus obras, entre ellos: Lazzaro Bastiani, Bonifacio de Pitati y Pietro Muttoni. En el techo destaca la representación del cielo, como si estuviese pintado desde un patio grandioso. El campanile se eleva detrás de la iglesia, data del siglo XIV construido en ladrillo con cúspide cónica. Horario: de lunes a sábado de 10 a 16:45 h. Domingo de 13 a 17 h. La entrada está incluida en el Chorus Pass. Postales a 0.5 €. Calle de le Muneghe. Cannaregio 3282.

       

       Hemos paseado por la Sacca della Misericordia, una ensenada ganada al mar, donde se pueden obtener magníficas vistas de la Isla de Murano y San Michelle. No debéis perdéroslo, las calles y canales de esta zona son tranquilos por estar fuera de los circuitos turísticos y la vista es preciosa.

       

       Palazzo Contarini dal Zaffo, espléndida muestra de arquitectura renacentista. Residencia aristocrática de finales del siglo XVI, destinado a placenteros encuentros y reuniones literarias que normalmente tenían lugar en sus jardines. Más que por una historia en particular, el palacio es conocido como lugar de congregación nocturna de espíritus inquietos. Larga fachada con frescos en su interior de Giandomenico Tiépolo. Actualmente es una institución de caridad. Fondamenta Gasparo Contarini. Cannaregio 3539.

       

       Cerca del palacio se encuentra el llamado Casino degli Spiriti, nombre con el cual durante siglos varias generaciones de barqueros y pescadores designaron el edificio.

       

       Dice la leyenda de “El viejo usurero”, que no se preste la mayor atención al viejecillo encorvado que por la noche camina de un lado a otro por el Campo de l’Abazia tambaleándose bajo el peso de un enorme saco que lleva a hombros y que pide limosna a las almas generosas. Si se apiadaran de él y se le acercaran se transformaría ante vuestros ojos en un esqueleto de fuego. Es el fantasma de Bartolomio Zenni, un viejo usurero de una avaricia tal que la noche del 13 de mayo de 1437, cuando se declaró un incendio en la orilla opuesta del canal, se negó a ayudar a los vecinos a salvar a sus hijos, prefiriendo alejar de las llamas el saco que contenía sus propios bienes. Arrastró el saco hasta un canal cercano, y desapareció en las aguas. Volvió a aparecer unas noches más tarde cargando aún aquel enorme saco.

       

       Respiraba con dificultad y pedía ayuda a la gente. Quienes lo conocían preferían evitarlo, y quien se apiadaba de él debía huir precipitadamente pues había visto en lugar del hombre un esqueleto en llamas que imploraba ayuda. Se dice que el alma de Bartolomio será liberada solo cuando alguien le ayude a llevar el saco desde el Campo de l’Abazia a la vecina iglesia de Santa Fosca. La visión del cuerpo del usurero abrasándose hasta los huesos es verdaderamente sobrecogedora.

       

       En el espléndido, pintoresco y solitario Campo de l’Abazia, con su pavimentación de ladrillos en espiguilla, se encuentra la gótica Iglesia de la Abazia della Misericordia, llamada también Santa Maria Valverde, debido al nombre original de la isla donde fue construida en el siglo X. Destaca en la fachada las estatuas alegóricas, obras de Clemente Moli y el retrato del patricio Gaspare Moro, quien financió la construcción. Campo de l’Abazia. Cannaregio 3551.

       

       Al lado de la iglesia se levanta la Scuola Vecchia della Misericordia, en la cual la orden religiosa homónima, establecida en 1303, tuvo su sede en la primera mitad del siglo XV, transfiriéndose un siglo más tarde al nuevo y grandioso edificio. La Scuola Vecchia fue reconstruida en estilo gótico en 1451. No hemos podido visitarla. Vista el 5 de diciembre del 2004. Campo de l’Abazia. Cannaregio 3551.

       

       En la Fondamenta San Felice esquina Ramo de la Misericordia, detenerse a mirar un instante el singular Puente Chiodo desprovisto de pretil; es el único que queda de los muchos que había en Venecia en otros tiempos.

       

       Scuola di Santa Maria Valverde, llamada también Scuola Nuova de la Misericordia, que es otra de las seis Scuole Grandi de Venecia. Su construcción comenzó en 1532, según un proyecto de Jacopo Sansovino; fue terminada más de cincuenta años después cuando se completó la construcción de su interior, muy a tiempo para recibir con gran pompa al Dux Nicolò Da Ponte, quien la inauguró en compañía de otros nobles de la Serenísima. Fondamenta de la Misericordia. Cannaregio 3599.

       

       La Strada Nova, es una animada calle en el norte de la ciudad, inaugurada en 1871 por los austriacos, llena de tiendas. En Navidad y Carnaval se instalan numerosos puestos y aquí se celebra, parte de la fiesta de Epifanía.También hay también muchas pastelerías y panaderías. Nosotros entramos en: Panificio El Forner de Canton, 6 dulces y 2 bocadillos nos costaron 15.8 €. Strada Nova. Cannaregio 3845.

       

       En la Strada Nova se encuentra La Vedova, una tasca escondida pero muy frecuentada por venecianos y foráneos. Son especialmente buenos sus cape sante (vieiras) y polpetti (especie de albóndigas de carne o arroz).

       

       Iglesia de San Felice, del siglo X, esta iglesia de origen medieval, hoy muestra un plano griego típico gracias al proyecto de reconstrucción de Mauro Codussi de 1531. Aunque el interior fue saqueado y los altares preciosos fueron robados aún se conserva el “San Demetrio y un devoto” obra joven de Jacopo Robusti Il Tintoretto. Una piedra conmemorativa colocada sobre la puerta de la sacristía recuerda el bautismo de Carlo Rezzonico, después papa Clemente XIII, el 29 de marzo de 1693.

       

       Palazzo Giovannelli, con fachada gótica labrada de la primera mitad del siglo XV. No hemos podido visitarlo, actualmente es un estudio de un perito tasador y está cerrado al público.

       

       Si San Zanipolo es la mayor construcción religiosa, el Ca’ d’Oro es el principal edificio civil de Venecia, el más impresionante y conservado palacio noble. Es el único palacio veneciano que no tiene el nombre de sus antiguos propietarios. La Casa Dorada, cuyo nombre correcto es Palacio de Santa Sofía, toma su nombre de la decoración que originalmente recubría la fachada que da al Gran Canal. Construido por Bartolomeo Bon, Giovanni Bon y Matteo Raverti, entre 1421 y 1440. Fue encargado por el Patricio Mario Contarini como don para su amada. Es una de las mejores muestras del gótico florido, que seduce al visitante con su exotismo ostentado. Destacan sus ventanas de ojiva elegantemente esculpidas, los pináculos orientales, los elegantes calados de mármol y el bellísimo patio interior. Desde su gótica terraza se puede observar el trajín del Mercado de Rialto y el tráfico del canal, donde se disfruta de buenas vistas.

       

       El Barón Giorgio Franchetti compró la residencia a finales del siglo XIX e inició las obras de reestructuración estructural. Actualmente acoge la Galleria Ca’ d’Oro Franchetti, una impresionante colección de bronces, tapicería y pintura que incluye obras maestras italianas. No podemos dejar de admirar la “Venus” de Tiziano Vecellio, y el “San Sebastián” de Andrea Mantegna, así como obras de Tintoretto, Van Dyck, Vivarini, Lippi, Ghirlandaio, Signorelli, Bellini, Briosco, Antico, Diana y Carpaccio, entre otros.

       

       Horario: laborables de 09:30 a 13 h. domingos de 8:15 a 19:15 h. Entrada: 11 €.. Calle de la Ca’ d’Oro. Cannaregio 3933.

       

       Osteria Ca' d'Oro, es uno de los bares más antiguos de la ciudad con más de cien años. Ramo Ca d’Oro. Calle del Pistor. Cannaregio 3912.

       

       Campiello de la Calcina, en este lugar, como recuerda una placa conmemorativa inserta en un mosaico, vivió el escritor, historiador, crítico de arte y excelente paisajista británico John Ruskin (1819-1900), nacido en Londres e hijo de padres escoceses. Ruskin fue autor del precioso libro “Las piedras de Venecia”, escrito entre 1851 y 1853, que dio a conocer a su autor como uno de los iniciadores del “Renacimiento Gótico”. La descripción de Piazza San Marco, contenida en una página de su diario de noviembre de 1849, dice: “Allí, durante diez siglos, los deseos de los hombres han sufrido las metamorfosis del mar; allí sus mentes se han dado encuentro viniendo del este y del oeste, y las corrientes de cien naciones se han reunido en un apretado torbellino, donde una gloria siempre nueva emerge de la espuma: el severo pisano y el soñador griego y el árabe inquieto, el lánguido otomano y el poderoso teutón; allí, la paciencia de la temprana cristiandad y el entusiasmo de la superstición medieval, y el fuego de los antiguos y el racionalismo de los infieles recientes, todos han encontrado su trabajo, y todos su tiempo.

       

       Allí han sido esculpidos los mármoles de mil montañas, cada una por quienes vivían a los pies de sus laderas, y las ofertas de mil islas se han reunido en una nube de incienso y de esta máscara y danza moruna de reinos y de épocas surgió la salvaje armonía del mar, la más dulce que el alma humana haya podido concebir”.

       

       Iglesia de Santa Sofia, difícil de encontrar esta pequeña iglesia en la línea de casas de Strada Nuova, de hecho no existe fachada y para entrar adentro se tiene que pasar por medio de una puerta común que no parece la entrada de un edificio religioso. Sin embargo, en esta ubicación había habido una iglesia desde el año 866. Fue restaurada en 1836, en su interior guarda dos pinturas de la escuela de Bassano, al lado del presbiterio en el altar principal, el “Battesimo di Cristo” obra de G. Heintzst. El verdadero tesoro de esta iglesia se encuentra en los almacenes de la Accademia y son las puertas del órgano de la sacristía pintadas por Jacopo Palma il Giovane. Destaca su cuadrado campanile. Horario: diariamente de 9 a 12 h. Cerrado domingos, excepto para las misas. Campo Santa Sofia. Calle del Cristo. Cannaregio 4248.

       

       Ai Promessi Sposi, en calle del’Oca, para comer pescado o tapas.

       

       Palazzo Mangili Valmarana, su fachada da al Gran Canal. Strada Nova. Cannaregio 4392.

       

       En la Calle Larga dei Proverbi, había dos inscripciones, la primera de las cuales decía: “Habla primero de ti, y después de mí”, y la segunda: “Quien siembra espinas, que no ande descalzo”.

       

       Corte dal Pozzo d’Oro, denominado así al parecer por la calidad de su agua.

       

       En Campo Santi Apostoli se celebra parte de la fiesta de Epifanía.

       

       Chiesa dei Santi Apostoli, fundada en una de las primeras islas habitadas de Venecia en el siglo IX, acogió a los primeros prófugos que llegaron del continente, el edificio actual es del siglo XVIII. En su interior de una única nave sostenida por dos órdenes de columnas, se conserva “La llegada del maná” de Paolo Caliari Veronese y la “Comunión de santa Lucía” de 1748 de Tiépolo. La Capilla Corner es obra de Mauro Codussi del siglo XV, aquí fue enterrada Caterina Cornaro, reina de Chipre, el monumento es obra de Tullio Lombardo. Destaca el fresco del techo de 1748 de Fabio Canal. Su campanile de 85 m. es uno de los más altos de Venecia y uno de los más bonitos. Cerrado los domingos.

       

       Comimos un trozo de pizza por 2.5 € en Lory SAS. Campiello Riccardo Selvatico. Cannaregio 5608.

       

       Ca’ da Mosto, esta mansión es una de las más antiguas de Venecia, data del siglo XIII. En su fachada se pueden observar detalles vénetos bizantinos. Aquí nació en 1432 el célebre navegante Alvise da Mosto, quien, al mando de una carabela, recorrió las costas occidentales de África. Se obtiene una buena vista del palacio desde el Ponte di Rialto ya que su fachada da al Gran Canal. Campiello del Lion Bianco. Cannaregio 5631.

       

       Palazzo Falier, palacio véneto bizantino del siglo XIII. Sotoportego Falier. Cannaregio 5643.

       

       Chiesa di San Giovanni Crisostomo, fundada en el siglo XI y reconstruida en estilo renacentista por Mauro Codussi entre 1497 y 1504 utilizando muchos elementos usados antes en las iglesias de San Michele o en San Zaccaria. Bella fachada tripartita con coronamiento curvilíneo. Presenta una planta de cruz griega, dividida en diferentes módulos y mezclando la tradición bizantina y la renacentista con cúpula central. En 1977 le fue concedido el titulo de santuario debido a la Virgen de las Gracias ya que es una imagen muy venerada en Venecia. Destacan todas las pinturas que hacen de esta iglesia uno de los edificios más importantes del Renacimiento veneciano.

       

       En el altar mayor, un retablo de Sebastiano del Piombo, “San Juan Crisóstomo con otros santos” pintado entre 1509 y 1511, poco antes que el artista saliera de Venecia para ir a Roma. La pintura de la primera capilla a mano derecha “San Cristoforo, San Girolamo y Sant’Agostino de Tolouse” que data de 1513, es de Giovanni Bellini. Destaca también un retablo de mármol realizado por Tullio Lombardo que muestra la “Coronación de María y apóstoles” del año 1500 y que se encuentra en el altar de una capilla ubicada en el brazo izquierdo del crucero. Bello campanile realizado sobre el de 1532 destruido para ampliar la calle.

       

       Cerca de aquí se encuentra el Restaurante Antico Dolo

       

       Desde el Campo San Giovanni Crisostomo a través de la Calle della Stua, pasados 100 metros, se llega a Campiello del Remer, en el Canal Grande, casi delante de la Erberia di Rialto, el mercado de frutas y verduras. Pocas personas saben que por los alrededores de este espléndido lugar, famoso en la historia del cine y retratado en innumerables filmes, han merodeado durante siglos presencias siniestras. Una de las más inquietantes es sin lugar a dudas “El ahogado que transportaba la cabeza de su mujer”. No se asomen demasiado por encima del margen del canal porque podrían ser testigos de una escena aterradora que se ha repetido a lo largo de los siglos; el afloramiento del cuerpo de Fosco Loredan, el cual sostiene entre sus manos la cabeza de su mujer.

       

       Fosco Loredan era un joven noble de temperamento impetuoso, sumamente celoso de Elena, la más bella y femenina de las hijas de Pietro Grimani, hermano del Dux Marino. Una tarde, en el año 1598, mientras paseaba por este barrio, el dux escuchó gritos de miedo y vio a una mujer que huía hacia el Campiello del Remer perseguida por un caballero que blandía una espada. Sin dilación, corrió detrás de ambos y les dio alcance justo a tiempo para obstaculizar los gestos del hombre. El dux constató que se trataba de Fosco, y que la mujer era Elena, su sobrina. “¿Cómo te permites interponerte entre mi mujer y yo? –le gritó el joven que aún no había reconocido a su interlocutor-: yo he de matarla, pues es mi derecho hacerlo.” “No la matarás, al menos hasta que me digas de qué es culpable.” “¡Dux, si eres tú!” –exclamó Fosco reconociéndolo finalmente-. “Esta mujer, tu sobrina, me ha traicionado. Me ha sido infiel, y me corresponde matarla.” “Eso no es verdad –rebatió la dama-; él es un hombre excesivamente celoso. Sufre ataques de celos y no se libra de ellos ni cuando come o duerme, y en todo ve vileza. Tengo un primo muy joven, un Mocenigo, que podría casi parecer mi hijo; mi marido tiene celos incluso de ese chico, y se imagina las cosas más obscenas.

       

       Salvadme, tío, os lo ruego, porque este hombre no tiene piedad.” “Te protegeré”, le respondió Grimani. Fosco, mostrándose sumiso, añadió: “Señor mío, acataré vuestra voluntad, y haré lo que vos decidáis.” “Sed cauto, ¡Oh dux!, que yo bien lo conozco y él no es de fiar”, exclamó la bella Elena. “No temas, estás bajo mi protección y no podrá hacerte algún daño. Y ahora, prosigamos.” Mientras el dux envainaba la espada, Loredan de pronto le gritó: “¡Atento! ¡Hombres armados os acometen por la espalda!” El dux tuvo apenas tiempo de volver la cabeza que Loredan se abalanzó sobre la mujer y le cortó la cabeza; luego se agachó y escupió sobre el cuerpo decapitado imprecando. Entonces el Dux Grimani, hombre habitualmente frío y ponderado, fue subyugado por la ira, desenvainó la espada y la violencia desfiguró su rostro. El marido se dio cuenta repentinamente de su infame acción, y no teniendo el coraje de levantar su arma contra el dux, se arrojó a sus pies. “Levántate, cobarde, y afronta tu muerte virilmente”, dijo el dux furioso. “¡No, os lo suplico... invoco vuestra piedad...!

       

       En nombre de vuestro noble rango, suplico que os mostréis misericordioso.” Grimaldi, trastornado por su propia ira y asqueado por la cobardía de aquel individuo, se apoyó contra la pared, y temblando de horror observó la cabeza ensangrentada y amancillada de la dama que yacía sobre la acera: la expresión de aquel rostro era dulce. “Decidme cuál será mi castigo –suplicó aun Loredan-; haré cualquier cosa, pero perdonadme la vida” Al escuchar estas palabras, Grimani respondió gélidamente: “Te lo diré: cargarás a hombros este cadáver y transportarás entre tus manos sucias la cabeza cortada; y sin abandonarlos ni de día ni de noche irás a Roma y te presentarás ante el papa para mostrarle lo que has hecho. Será él quien decida cuál ha de ser tu destino.” “Lo prometo, a fe mía.” “¿A fe tuya? ¡Hora de vergüenza fue aquella en que naciste! ¡Has de obedecer, porque de lo contrario te cortaré en trozos! ¡Ahora, recoge tu fardo y desaparece!” El dux observó al hombre alejarse caminando penosamente bajo el peso del cadáver que se balanceaba y le abrazaba los hombros.

       

       Fosco Loredan vagó durante meses con el cadáver de su mujer a hombros y cuando finalmente llegó a Roma donde el pontífice, éste no quiso recibirlo siquiera; no le impartió la absolución y le dijo, estremecido, que se alejara. El desgraciado regresó a Venecia, y ese día por la noche se lanzó al Canal Grande en el lugar mismo donde había asesinado a la bella Elena. Desde entonces, algunas veces, su cadáver emerge cerca de la orilla sosteniendo aún entre sus manos la cabeza de la joven mujer. Este lugar es una verdadera maravilla, ideal para tomar preciosas fotos del Ponte di Rialto. Visto el 26 de diciembre del 2007.

       

       Al final de unas escaleras en el Campiello del Remer se ubica el Palazzo Morosini a San Giovanni Crisostomo, del siglo XIV. La fachada que da al canal tiene algunas cruces de piedra de época bizantina, los arcos son góticos. Actualmente una parte es una residencia privada y otra parte es un hotel. Corte Amadi. Cannaregio 5829.

       

       Corte Prima del Milion o del Forno, dejando atrás otra calle y otro sotoportego, encontramos la Corte Seconda del Milion, en una casa destruida en un incendio en 1596, en este pequeño patio se cree que vivió Marco Polo hasta su muerte, en enero de 1324. Es cierto lo que dicen; vale la pena detenerse unos instantes a admirar las bellas páteras, pilastras y arcos vénetos bizantinos del siglo XI, de las paredes de las casas. Esta zona es denominada “del Milion” ya que toma su nombre del libro homónimo con el cual el veneciano Marco Polo (1259-1323) documentó los viajes que realizara entre 1271 y 1295 por Extremo Oriente. Marco Polo fue por muchos años huésped de la corte del Emperador de China, Kubilai Kan. Como se sabe, Marco Polo dictó sus famosos relatos a Rustichello da Pisa, su compañero de celda, cuando ambos eran prisioneros de los genoveses después de la batalla de las Curzolari en 1298.

       

       Si se sigue recto nos encontramos con un pórtico desde el cual se entrevé el Puente del Teatro o de Marco Polo. Desde lo alto del puente, una placa fijada en la fachada de un alto edificio, ubicada en la parte trasera de lo que es hoy el Teatro Malibran, recuerda que aquí residía en otros tiempos la familia Polo. Se cree que los ornamentos de la Corte Seconda del Milion pertenecían a la casa del célebre viajero. En estas calles que recuerdan aquel antiguo nombre concluyó dramáticamente una historia que había comenzado en Extremo Oriente; la historia no ha quedado consignada en las crónicas oficiales pero los venecianos la han transmitido a lo largo de los siglos, y es la de “La princesa sin imperio”. De los poco menos de veinticinco años que duró el viaje de Marco Polo por el Oriente, diecisiete los pasó trabajando para el Emperador, que lo nombró su enviado personal para diversas misiones a través del Imperio. Transcurrió, junto con su padre y su tío, tantos años fuera de su país natal que a su regreso sus parientes no lo reconocieron y fue menester que Marco Polo cortarse el forro de su traje oriental e hiciera caer docenas de piedras preciosas que en su interior conservaba: tal es, se diría, el poder del amor parental. Pero esta es una historia aparte.

       

       En los primeros meses de su larga permanencia en la corte, el joven veneciano se enamoró de Hao Dong, una de las hijas más jóvenes y hermosas de Kubilai Kan, y pidió a éste la mano de la muchacha: el pedido fue satisfecho con agrado. Marco Polo había quedado seducido al escucharla cantar una noche en el extremo de los jardines imperiales: la voz de la joven era perfecta y su canto penetró en el corazón del extranjero. Bastó a Marco Polo ver a la muchacha para decidir compartir su existencia con ella. Hao Dong, era dulce y reservada, y durante largos años prodigó a Marco Polo su afecto y lo esperó pacientemente de regreso de sus aventuras, hasta que llegó la época en que la China dejó de ser un país seguro para los tres venecianos.

       

       Cuando Marco Polo resolvió retornar a la República, su mujer no dudó en seguirlo. Pero en Venecia la vida de Hao Dong fue juzgada vergonzosa para la ciudad, y por ese motivo las crónicas no recuerdan su presencia de buen grado. Los demás parientes de Marco Polo se mostraron envidiosos y ávidos; y cuando Hao Dong, que de aspecto era tan diferente, salía a la calle, el populacho la señalaba para el público escarnio. A pesar de que su belleza se mantenía inalterada, la princesa sin imperio optó por quedarse encerrada en casa para no crearse problemas a ella misma o a su marido, el cual se había granjeado ya el recelo de la Iglesia debido a su unión “irregular” con una mujer no cristiana. La sola distracción de Hao Dong en los largos días de su voluntaria reclusión fue el canto. No era infrecuente que la gente se agrupase sobre el puente durante las tardes cálidas para escuchar con fascinación aquel canto de conmovedora belleza, mediante el cual Hao Dong recordaba los tiempos en que era honorada por el Imperio y vivía feliz con su marido en las lejanas tierras de Catay. Esta situación duró algunos meses hasta que llegó a casa de Polo la noticia de que Marco había sido hecho prisionero de los genoveses. Una de las hermanas de Marco subió entonces a los aposentos de la cuñada para informarla del hecho.

       

       Sin embargo, con objeto de herirla más profundamente, en lugar de decirle la verdad, le anunció que su marido había muerto. Hao Dong se mantuvo silenciosa, pero esa misma noche prendió fuego a sus vestidos y desde una de las altas ventanas del palacio se arrojó al canal que está abajo. Puso fin así, semejando en su caída a una estrella luminosa fugaz, a su breve y desdichada estancia en Venecia. Desde entonces se suele escuchar desde el puente, en las hermosas tardes estivales cuando el sol tarda en esconderse, un canto tenue e indefinido; no es posible saber de dónde provenga ni quedar indiferente ante su dulzura. Hao Dong, canta su amor por Marco, y sabe que éste le corresponde. Algunas noches, pero ya no a menudo, se vislumbra una figura etérea que se deja caer suavemente desde las altas ventanas y queda flotando entre las casas que dan al canal. Sus manos resguardan una menuda llama azul.

       

       Por las noches la princesa emprende viaje y se reúne con su familia en el otro extremo del mundo. Durante las recientes obras de restauro del teatro y de los antiguos cimientos de la casa de Polo fueron encontrados los restos humanos de una mujer de rasgos asiáticos que había sido sepultada con algunos objetos de aspecto oriental. Entre éstos había una preciosa diadema imperial con un símbolo inconfundible: el blasón de Kubilai Kan.

       

       Teatro Malibran, fue construido por la familia Grimiani en 1677 e inaugurado al año siguiente con el nombre de: Teatro San Giovanni Crisostomo. Esta pequeña joya del 1.700 fue el teatro más grande y suntuoso de los teatros líricos venecianos de la época. Al principio del siglo XIX se le dio el nombre de Malibran, en homenaje a la cantante española, su protectora. Aquí se celebra la temporada de música de cámara de Venecia. Está construido, en parte, donde se encontraba la casa de Marco Polo, en el número 5864 de la Calle della Chiesa.

       

       Paramos en Enoteca Boldrin, un clásico bar de vinos con buenos aperitivos. Picoteamos un plato de pasta por 8 € y probamos vino por 1.8 € el vaso. Salizzada S. Canciano 5550.

       

       Palazzo Boldù, destaca en la fachada gótica una hornacina de mármol con una estatua de Saturno o del Tiempo; un anciano barbudo que sostiene entre sus manos el disco solar. Calle Boldù. Cannaregio 3685.

       

       Chiesa di Santa Maria dei Miracoli, joya renacentista de Pietro Lombardo construida entre 1481 y 1489, de mármol de distintos colores, tanto en el interior como en el exterior. Una verdadera y espléndida joya del Renacimiento, o más bien por su aspecto deberíamos decir que es el joyero de Venecia. Su fachada está completamente recubierta de mármoles policromos. Su finalidad fue dar una colocación digna a la imagen de la Virgen venerada en este lugar desde 1408.

       

       La iglesia se convirtió en uno de los mejores ejemplos del Renacimiento Veneciano: mármoles en tonos rosa suave, gris plateado y blanco, columnas falsas en las paredes, parte alta de la fachada semicircular, etc. El interior tiene una única nave rectangular con una bóveda de cañón y es dominado por una escalera que llega al altar principal que está totalmente adornado con las estatuas de Tullio Lombardo, Alessandro Vittoria y Nicolò di Pietro, mientras que la bóveda se divide en cincuenta artesonados decorados con cincuenta paneles que representan las caras de los profetas y patriarcas, obra del hermano de Gerolamo Pennacchi, Vincenzo dalle Destre y por el Lattanzio da Rimini. Bajorrelieves que representan sirenas, tritones, pequeños animales, flores y personajes se disponen a lo largo de las pilastras y del rodapié de la iglesia. Imprescindible su visita, es una maravilla tanto por fuera como por dentro.

       

       El pequeño campanile, por su irregularidad, resulta el elemento menos clásico del conjunto. La entrada está incluida en el Chorus Pass. Horario: de lunes a sábado de 10 a 17 h. y domingos y festivos de 13 a 17 h. Cannaregio.

       

       Cercano a la iglesia se encuentra el Café Miracoli, “el club de los amantes de la Música Clásica”.

       

       

       Fondamenta delle Erbe

       

       Palazzo Soranzo Venier Sanudo Van Axel Barozzi, obra de 1473-79 de Nicolò Soranzo. Después de habitarlo la familia Soranzo, sus propietarios fueron la familia Venier y después la familia Sanudo. En 1628 unos mercaderes belgas de Malinas, los Van Axel, adquirieron el palacio y en 1665, fueron nombrados patricios venecianos. Destaca la puerta de este magnífico palacio gótico en la que incluso el batiente de madera, provisto de una mirilla y de una aldaba, es auténtico. En su interior hay dos de los más bellos patios de la ciudad, en gótico veneciano. Es una de las residencias preferidas de Corto Maltés. Actualmente es una residencia privada. Fondamenta Sanudo. Cannaregio 6099.

       

       Iglesia de San Canciano, del siglo IX, iglesia de fundación antigua dedicada a tres mártires Canziano, Canzio y Canzinilla, tres hermanos romanos matados en 304 por los romanos. Durante los siglos la iglesia fue reformada muchas veces, la última vez en el siglo XVIII, pero el interior mantiene las soluciones arquitectónicas originales del Renacimiento Toscano. La iglesia guarda pinturas interesantes de los siglos XVI y XVII, entrando a mano derecha, es posible ver la inscripción dedicada al pintor veneciano Tiberio Tinelli, muerto en 1638 y recientemente revalorizado gracias a los estudios de Francesca Bottacin. Destaca la Capilla Widmann construida por Longhena y decorada por Clemente Moli en un suntuoso estilo barroco. Campo San Canciano. Cannaregio 5532.

       

       Pizzería Trattoria La Perla, en Barba Fruttariol 4615, tiene más de cien variedades de pizza.

       

       En el Campo dei Gesuiti, donde se puede observar en las fachadas de las casas inscripciones y letreros de antiguas corporaciones de los sartori o sastres, tessitori o tejedores de la lana y botteri o toneleros.

       

       Oratorio dei Crociferi, fundado como hospital para los cruzados, posee una importante obra pictórica de Jacopo Palma il Giovane (1583-1591), representando episodios de la historia de la orden, disuelta más adelante por flagrante mala conducta. La página Web de Città di Venezia ofrece una visita guiada para ver el ciclo pictórico de Palma el Joven hasta el 31 de diciembre del 2007. Horario: julio y agosto viernes y sábados de 15:30 a 18:30 h. Abril, mayo, junio, septiembre y octubre abierto viernes y sábados de 15 a 18 h. Entrada 3 €. Campo dei Gesuiti. Calle de le Candele. Cannaregio 4905.

       

       Iglesia de I Gesuiti o Santa Maria Assunta, dicen que está en perpetua restauración, pero su imponente fachada barroca con columnata corintia de 1715 bien merece la pena. Los jesuitas encargaron la edificación de esta iglesia a Domenico Rossi, gracias a la financiación de la familia Manin, fue terminada en 1729. La fachada erigida en colaboración con el arquitecto Giambattista Fattoretto, presenta una rica decoración plástica, en el orden inferior gigantes columnas corintias con las estatuas de los doce apóstoles. El portal está adornado con figuras marmóreas. En el centro del orden superior se abre un gran ventanal coronado por un tímpano triangular con un grupo de ángeles. Su grandioso interior de nave única conserva; “La Asunción de la Virgen” de 1555 de Tintoretto, en el crucero “El Martirio de San Lorenzo” de 1559 de Tiziano y en la sacristía numerosas telas de Palma el Joven. Destaca también un baldaquino que se asienta sobre diez columnas retorcidas de mármol verde y blanco donde se halla un colosal altar barroco, cuyo tabernáculo está taraceado de lapislázuli.

       

       Las columnas parecen recubiertas de una seda blanca y verde, igual que el púlpito de la pared norte, pero en realidad es todo mármol, es única en su género. Un elaborado diseño geométrico continúa en el pavimento. Un colosal monumento funerario del siglo XVI de Priamo da Lezze con columnas de mármol rosa ocupa la contrafachada y es un resto de la antigua Chiesa dei Crociferi. El modesto campanile mantiene la estructura original. Horario: diariamente de 10 a 12 h. y de 16 a 18 h.

       

       Casa de Tiziano, en el número 5182 una placa indica el antiguo emplazamiento de la casa donde el maestro veneciano vivió y murió, en 1576.

       

       Fondamenta Nuove, aquí dicen que se pueden observar talleres de marmolistas trabajando, nosotros no vimos ni uno. Aquí se puede tomar el barco para Burano, Murano, Torcello o la isla de San Michele.

       

       En esta zona, donde se encuentra en la actualidad el Teatro Fondamenta Nuove, tuvieron lugar, después de la Segunda Guerra Mundial, algunos tráficos turbios y hechos de sangre. Entre éstos, los venecianos más viejos recuerdan la historia de “Las sepias con ojos de mujer”. La crónica oficial, y también la popular, refieren que en abril de 1947, Linda Cimetta, una mujer de baja estatura muy atractiva, propietaria con su marido de un bar en Belluno, solía venir a pernoctar en casa de una amiga para aprovisionarse de cigarrillos de contrabando. La mujer viajaba a menudo a Venecia para traficar y no era, a decir verdad, muy estimada. Había padecido las penurias de la guerra y pasado por experiencias personales que la habían endurecido; no solía dejarse ganar por la compasión y ni siquiera mostraba cordialidad. El hecho es que, en esos días del año 1947, se dejó repentinamente de saber de ella. Se formularon varias conjeturas: que habría huido con un soldado norteamericano; que habría cometido una estafa de proporciones tales que había conseguido con qué vivir durante muchos años, y que se había trasladado a una ciudad donde no la conocían...

       

       Hay quien juraba haberla visto entrar en un convento para hacerse monja. Sin embargo, la policía no tardó en llegar a la conclusión que Linda Cimetta había sido asesinada, y, al cano de pocas horas, detuvo a Bartolomeo Toma y Luigi Sardi, presuntos culpables considerados la mente y el brazo del delito, y los entregó a la justicia. Linda había sido muerta de un hachazo en el cuello después de que sus asesinos le tendieran una trampa para robarle, prometiéndole quizá una abundante partida de cigarrillos. Los músculos y los tendones de la mujer habían sido aserruchados, y el cuerpo fue metido en un baúl. Sardi, que trabajaba como gondolero, se declaró siempre inocente y aseguró que con Toma habían tirado a la laguna un baúl que, según creían, contenía el botín. La investigación duró varios días, sin arrojar resultados, y el clamor que en un primer momento despertó el delito fue acallado enseguida por los problemas del hambre y de la reconstrucción de la posguerra.

       

       Pero poco tiempo después, algunos muchachos al zambullirse y nadar en las aguas del extremo de la fondamenta hicieron emerger un gran baúl cerrado. Tras ser llevado a la orilla y abierto, el baúl resultó estar lleno de sepias y cangrejos. Los muchachos sorprendidos se abalanzaron sobre la pesca y corrieron a casa con las manos llenas. En esos días, el hambre era más fuerte que la razón. Un cuerpo de mujer no tardó en aparecer en el fondo del baúl; eran los restos de Linda Cimetta. No se sabe si la gente restituyó la pesca, pero lo cierto es que la mayor parte fue arrojada al mar. Desde entonces, los viejos pescadores evitan pescar sepias en esa parte de la laguna, pues aseguran que tienen ojos de mujer.

       

       Cuando la noche es particularmente ventosa, es posible escuchar un leve y suave lamento que se añade a la respiración del mar. Linda Cimetta ha perdido su dureza, pero es una lástima que su vida y su atractivo hayan acabado por dinero. Sus asesinos no tuvieron mejor fin. Bartolomeo Toma trató de fugarse en un bote de la cárcel de Ventotene, pero desapareció en el mar Tirreno una noche de tempestad; su cadáver nunca fue encontrado. Luigi Sardi murió en 1983. Diez años antes había salido de un manicomio para criminales y vendía dulces en la calle. En el invierno de 1980 asesinó sin motivo a un policía golpeándolo en la nuca. Cuando lo detuvieron repetía obsesivamente estas palabras: “Yo soy inocente”.

       

       El cementerio de Venecia está compuesto por dos islas unidas: primero fue la Isla de San Michele y después la de San Cristoforo della Pace, anexionada desde un decreto napoleónico de 1807, que imponía por razones de higiene, que tanto en Venecia como en otras partes del Imperio, los muertos debían ser enterrados lejos de los lugares habitados. El arquitecto Antonio Selva fue el encargado del proyecto cuya realización fue terminada en 1870. El Cementerio de San Michele, se encuentra oculto tras unas murallas rosas, los difuntos llegan en carrozas fúnebres flotantes. Aquí se pueden visitar dos iglesias y un monasterio construidos entre 1469 y 1535: San Cristoforo y en la entrada del cementerio la iglesia San Michele in Isola. La obra, comenzada en 1469, sería la primera obra del arquitecto bergamasco Mauro Codussi. Es la primera y una de las más bellas edificaciones religiosas del Renacimiento veneciano.

       

       La iglesia se destaca por la sobriedad de sus piedras claras de Istria, la armonía de sus proporciones y la economía de sus decoraciones. Ante el pórtico se halla la lápida de Fray Paolo Sarpi, cuyas cenizas fueron trasladadas en 1828 a la iglesia de Santa Maria dei Servi. Se cree que en el siglo X se levantaba en la isla la pequeña iglesia de San Michele Arcangelo, en la que, según la tradición, habría vivido San Romualdo, amigo del Dux Pietro Orseolo I, que en 1012 fundó la Orden de los monjes Camaldulenses, a la cual fueron concedidos dos siglos más tarde, en 1212, la iglesia y el convento. A partir de 1829, tras la suspensión de la Orden, el convento volvió a ser el lugar de vivienda de la comunidad religiosa. Durante casi treinta años las celdas del convento fueron utilizadas como cárceles, y en 1822 albergaron a los patriotas Silvio Pellico y Pietro Maroncelli, antes de que éstos fuesen encerrados en el Spielberg, la tristemente célebre prisión de los Habsburgo que se encuentra en Moravia meridional, cerca de Brno, como castigo por haber participado en la sublevación contra Austria.

       

       Destaca el pequeño claustro gótico del siglo XV. Aquí yacen enterrados, conforme a su expresa voluntad, extranjeros célebres como: los compositores Carl Filtsch e Ígor Stravinski que en Venecia completó su “Cuarta Sinfonía”, el poeta Eszra Loomis Pound, quien publicó en Venecia su primera antología poética “A lume spento”, el escritor ruso Joseph Brodsky, Premio Nobel de literatura de 1987, que dedicó a la ciudad en 1989 uno de los libros más conmovedores jamás escritos “Marca de agua” y Sergéi Diaghilev.

       

       Capilla Emiliana, construida por Guglielmo Bergamasco, esta capilla blanca y redonda, esculpida con conchas, está decorada con cabujones de mármol rosa y verde y presenta una insólita cúpula completamente cubierta de piedras blancas.

       

       

       Sestiere Castello (excursión de 1 día. Viernes)

       

       El sestiere de Castello es el más extenso y poblado de la ciudad, ocupa toda la zona norte. Una historia popular cuenta que, durante su vida, la madre de San Pedro fue una mujer mala, egoísta y envidiosa, y que cuando murió no pudo sino irse al Infierno. El día en que San Pedro ascendió al Paraíso, y no pudiendo encontrarla allí, comenzó a buscarla por doquier. Peinó inútilmente el Paraíso y el Purgatorio sin resignarse a creer que su madre pudiese estar en el Infierno; no obstante, tuvo que rendirse ante la evidencia. San Pedro corrió entonces donde el Señor y con lágrimas en los ojos le rogó que salvase a su madre y la sacase del Infierno. “Mucho lo siento –respondió el Padre Eterno-, pero bien sabes que no es posible. Abre tú el libro de las almas, y comprueba si entre las muchas maldades que tu madre cometió hay al menos una buena acción.” El Santo tomó el libro y lo examinó, pero solo encontró fechorías.

       

       Estaba por abandonar las esperanzas cuando vio una menuda nota de pie de página que decía: “Dio por limosna una hoja de chicoria.” Era poco, pero Pedro, contento, corrió donde el Señor para mostrarle la buena acción. El Señor, que era misericordioso, compartió la felicidad del apóstol y le dijo: “Coge pues una hoja de chicoria, encuentra a tu madre y hazla subir por ella al Paraíso.” San Pedro se sintió aliviado y se dirigió a los Infiernos para llevar a cabo lo que le había sido encomendado. Cuando la madre hubo sido extraída casi del Infierno, el Santo se dio cuenta de que a ella se habían aferrado otras muchas almas de Judas que esperaban ser salvadas. Iracunda, la mujer comenzó a despotricar y a gritar, agitándose para que las almas se le desprendieran del cuerpo y así poder salvarse ella sola. A causa de la agitación, la hoja se rompió, y la madre de San Pedro volvió a caer definitivamente dentro del Infierno.

       

       Pero el Señor, en su infinita clemencia y para consolar al Santo, concedió a éste una gracia: que la mujer pudiese una vez al año, durante quince días, salir del Infierno: siete días antes y siete después de la fiesta del Apóstol. La desdichada mujer, siempre llena de rencor, trae consigo todos los años en esos días viento, temporales y tempestad. Ya nadie se apiada de ella, y la gente no ve la hora de que regrese al lugar de donde había venido.

       

       Hacia la derecha de Fondamenta Felzi, subiendo un par de peldaños se puede ver la Corte Botera, que en el mundo de Corto Maltés se conoce como patio secreto del Arcano, el patio que Hugo Pratt contemplaba de niño y sobre el que construyó su Fábula de Venecia. Este mágico lugar recordaba a Pratt la Venecia eterna, inalterada por la masiva presencia turística. Aquí su abuela le iniciaba en los escritos talmúdicos y jugaba con otros niños en un entorno mágico que dio vida a muchas de las fantasías del joven dibujante en cuya cabeza se hacia cada vez más patente la presencia de Corto Maltés, su más importante creación.

       

       En la calle ubicada detrás de la iglesia de San Zanipolo, la Calle de la Cavallerizza se encontraba en los siglos XVII y XVIII la Cavallerizza dei nobili, el picadero del que proviene el nombre de la calle, y que podía contener, para deleite de los caballeros patricios, más de setenta caballos. Aquí cuenta la leyenda, deambula cada noche el cuerpo acéfalo del Dux Faliero.

       

       Sigamos hasta el Campo San Zanipolo o Campo dei Santi Giovanni e Paolo, esta plaza enfrente de la iglesia fue llamada con orgullo por los venecianos, hasta el siglo XIX, Campo delle Maravegge, plaza de las maravillas, según unos por los prodigios que aquí se daban y, según otros, por sus suntuosos monumentos.

       

       Cerca de aquí en “Arte Veneta”, hemos comprado una máscara de adorno por 8 €. Salizada San Zanipolo. Castello 6365.

       

       En el centro de la plaza, pavimentada en 1592 por los hermanos dominicos se levanta la mejor obra de Andrea del Verrocchio, el Monumento a Bartolomeo Colleoni, fue un condottiere o caballero noble bergamasco, una de las figuras más notables de la vida política y social italiana del siglo XV, servidor del Gobierno de San Marco. El “timado” Colleoni dejó su abundante y enorme herencia a la República con la condición de que se le erigiera este monumento conmemorativo, con la condición de que la instalaran “en San Marco”. Obviamente, se refería a la Piazza San Marco. Pero una vez terminada, el gobierno veneciano, que no tenía intención de poner ninguna estatua en la plaza, aceptó el legado e instaló el monumento aquí, frente a la Scuola Grande di San Marco.

       

       El monumento ecuestre es una obra maestra de la escultura renacentista, realizado en bronce sobre pedestal de mármol del año 1488. Se dice que es la estatua ecuestre más cara del mundo. Originalmente sobredorado, el monumento es un impresionante retrato, tal vez idealizado, del condotiero Colleoni.

       

       Basilica dei Santi Giovanni e Paolo, conocida también como San Zanipolo, ejemplo grandioso de arquitectura gótica veneciana, construida entre los años 1246 y 1430, es el Panteón de Venecia. En la inacabada fachada tripartita de ladrillo, destaca la hermosa portada renacentista de mármol realizada después de 1459 por Bartolomeo Bon. En la parte inferior profundos nichos acogen urnas góticas y paleocristianas, las dos esculturas de la Virgen y el Ángel Anunciador son bizantinas del siglo XIII. Su imponente nave central con vuelta en crucero con columnas gigantescas y su largo transepto convergen en su severo interior de planta de cruz latina a tres naves. se pueden ver los sepulcros de los personajes históricos más famosos de la ciudad, entre ellos varios duques, condotieros, nobles y hasta dux, veinticinco en total. El monumento al Dux Pascual Mocenigo, obra de Pietro Lombardo, exalta laicamente al difunto, el mismo Mocenigo está retratado en piedra sobre el sarcófago. En una urna se conserva la piel de Marco Antonio Bragadino que en 1571 se dejó despellejar vivo en lugar de colaborar con los turcos. También hay pinturas y esculturas de calidad: “La limosna de San Antonio” de 1542 de Lorenzo Lotto, el “Políptico de San Vicente Ferrer” de 1465 de Giovanni Bellini.

       

       Destaca el fresco de 1725 la “Gloria de Santo Domingo” de Giovanni Battista Piazzetta, pintor barroco italiano de la escuela veneciana. Su estilo se caracteriza por el contraste cromático y el dibujo de formas estilizadas. Otras obras destacables son las de Vivarini y Tintoretto. En la Capilla del Rosario, obra de Alessandro Vittoria fue abierta en 1575, algunas de las paredes revestidas en madera son obra de Piazzetta donde resaltan varios lienzos de Paolo Caliari Veronese. Es también notable el altar mayor de Longhena que data de 1638. Visita imprescindible. Horario: diariamente de 9 a 12:30 h y de 15:30 a 19 h. Entrada 2.5 € por persona. Castello.

       

       A su lado, tenue, pero suficientemente iluminada, la preciosa fachada renacentista de la Scuola Grande di San Marco, es hoy un hospital civil. Es una de las seis históricas Scuole Grandi de Venecia, fue construida en 1260 con propósitos religiosos y humanitarios; en 1485 fue incendiada y resultó casi destruida. Varias han sido las manos expertas que han trabajado en este edificio, empezando por Pietro Lombardo en 1489 y acabando en 1495 bajo la dirección de Mauro Codussi. Las dos primeras veces que vimos esta magnífica fachada, estaba tapada en parte, por andamios, pero en enero del 2006 ya vimos el resultado de las obras, realmente vale la pena acercarse hasta aquí para ver esta maravillade es de impresión. Nunca un hospital en el mundo tuvo una entrada tan sugerente y realmente funciona como hospital, en el canal de al lado veréis las ambulancias paradas, lanchas con una cruz roja bien vistosa.

       

       Cuenta la leyenda de “El mendigo y el levantino”, que Cesco Pizzigani era uno de los mejores cinceladores venecianos de aquella época. Participó en la realización de la fachada de la Scuola Grande di San Marco y creó algunos de los más hermosos juegos de perspectiva que ya en ese entonces hicieron famosa la fachada en toda Europa.

       

       Pocos años más tarde, en 1501, Florinda, la mujer del artista, padeció una repentina y grave enfermedad. Los infinitos cuidados con los que su marido procuró con amor salvarle la vida no sirvieron para nada; él incluso vendió el taller para costear las curaciones. Arruinado por completo y abrumado por el dolor de la pérdida de la mujer amada, Cesco se vio obligado a mendigar durante unos años bajo el portal de la Scuola Grande que él mismo había contribuido a construir.

       

       De tanto en tanto, sin ser visto, se divertía ejerciendo su antiguo arte, y grababa con la punta de un clavo en los lados del portón los perfiles de las naves que cargan y descargan sus mercaderías de encima de los grandes escalones del campo.

       

       Por aquellos años vivía cerca de allí una mujer que había tenido un hijo de un levantino, un judío que se había convertido en súbdito turco y que en calidad de mercader internacional gozaba de los derechos de los extranjeros. El hombre residía, al igual que muchas personas de su condición, en la isla de la Giudecca. Su hijo, que vivía con él, y que como el padre vestía a usanza turca, iba a visitar frecuentemente a su madre. Pero solía maltratar a ésta violentamente, y la convertía en víctima de su propio conflicto interior debido a que él era mitad veneciano y mitad levantino, y por ende ninguna de las dos comunidades lo aceptaba.

       

       La mujer, que vivía sola y no se había casado, soportaba de buen talante los desahogos arrebatados del hijo y lo amaba más que a sí misma. Una noche sin embargo las cosas se precipitaron. En un acceso de ira como nunca antes había tenido, el joven acuchilló a la madre y le arrancó literalmente el corazón del pecho. Turbado por su acto, arrojó el cuchillo y huyó, sin soltar el pobre corazón desgarrado que llevaba en una mano. Corrió hacia el puente que está delante de la Scuola, pero al subir el primer escalón tropezó y cayó, y dejó caer lo que llevaba en la mano. El corazón rodó por el suelo hasta detenerse, y emitió una voz: “Hijo mío, ¿te has lastimado?”

       

       El joven, enloquecido, corrió hacia la laguna, que se encuentra frente al cementerio, se lanzó al agua y se dejó ahogar. Aún se pueden oír sus lúgubres lamentos en el silencio del campo, pues va en búsqueda del corazón de su madre para sentir el calor de su amor durante las gélidas noches invernales. ¿Y Cesco? Cesco, como todas las noches, dormía bajo el portal; y al ver la escena decidió inmortalizarla a su manera grabándola en el mármol.

       

       Todavía hoy se puede contemplar en el portal, junto al perfil de las naves, una figura con un turbante en la cabeza que lleva un corazón humano en una mano: el corazón de una madre.

       

       En el Campo Santi Giovanni e Paolo se encuentra el Café de Rosa Salva, según la novela policíaca de Donna Leon, “Muerte en un país extraño”, sirven el mejor café de la ciudad. Los cappuccinos y espressos no son su única especialidad, también tiene un excelente surtido de pasteles.

       

       Cerca del Hospital San Paolo, fuera del circuito turístico la Osteria Alle Alpi ofrece vino y deliciosas tapas de pescado. Corte Nova. Castello 2877.

       

       Cuenta la leyenda de “El esqueleto del campanero”, que en la Corte Bressana, se encontraba la casa de uno de los últimos campaneros de San Marco que vivió hacia mediados del siglo XIX. El hombre, cuyo nombre ha caído en el olvido, medía más de dos metros y tenía unas manos desproporcionadamente grandes.

       

       Un día, el director de un instituto científico veneciano, al salir de la misa dominical en la Basílica, reparó en él y pensó de inmediato que el esqueleto de aquel hombre podría constituir la pieza más importante de la colección de anatomía del instituto. Al cabo de mucha insistencia, el campanero se dejó convencer por el profesor y se comprometió por escrito, a cambio de una fuerte suma de dinero, a dejarle su esqueleto después de morir. El hombre no pudo menos que asombrarse del extraño pedido, pero al fin se dijo: “¿Por qué no había yo de vender mis pobres huesos? Ya soy viejo, pero el profesor es mucho más viejo y no tardará en morir, y así transcurran solo dos o tres años antes de que yo mismo pase a mejor vida, el pacto quedará sin duda olvidado”.

       

       El profesor pagó pues al campanero, y bromeando añadió: “Cuando mueras, colocaré tu esqueleto en un gran escaparate de vidrio y le pondré una campanilla en la mano. Me servirá de guardián de las colecciones”. El campanero estaba, claro está, firmemente convencido de que esto no sucedería, y se dirigió rápidamente con su dinero a la taberna más cercana.

       

       Como era amante del buen vino, y pudiéndoselo ahora permitir, iba a sentarse todos los días en la taberna. No había aún gastado todo el dinero cuando le vino un colapso, y murió precisamente cuando estaba sentado a la mesa. Y así, el esqueleto pasó a ser propiedad del profesor; y éste, tal como había sido establecido, lo expuso en un escaparate del instituto con una campanilla en la mano.

       

       Hoy día, el esqueleto del campanero de San Marco se encuentra, de resultas de una donación, en el museo de historia natural, Il Fontego dei Turchi. La Corte Bressana la hemos visto el 24 de diciembre del 2007 pero ni rastro del esqueleto.

       

       Paseamos por el barrio de Castello y anduvimos por el Squero dei Mendicante.

       

       Chiesa San Lazzaro dei Mendicanti, construida entre 1601 y 1631 sobre un proyecto de Scamozzi, de estilo clásico. La fachada es del 1673, de Giuseppe Sardi. En el interior pinturas de Paolo Caliari Veronese y de Jacopo Robusti Il Tintoretto. Un monumento fúnebre y una estatua conmemoran el Dux Alvise Mocenigo que luchó contra los turcos defendiendo la Serenísima. Fondamenta dei Mendicanti. Castello 6777.

       

       Cruzar el Ponte dei Mendicanti, desde la Fondamenta Nove, se observa la “isla de los muertos”, es decir el Cementerio de Venecia.

       

       Barbaria de le Tole, esta calle debe su nombre a los grandes almacenes de madera existentes. No vimos ni uno, así que no puedo confirmar de su existencia.

       

       Iglesia de Santa Maria dei Derelitti o Chiesa dell’Ospedaletto, institución de caridad destinada a enfermos, ancianos y mujeres indigentes que data de 1527. Sobre un proyecto de Andrea Palladio, Sardi se hizo cargo del edificio en 1661 pero Baldassarre Longhena lo sustituyó acabando la fachada de la iglesia en 1674.

       

       El altar mayor también es obra de Longhena. Los elementos arquitectónicos acentuadamente salientes confieren al conjunto movimiento, que acentúan los terribles mascarones, las cabezas leoninas y las poderosas cariátides realizadas por Josse Le Court para el registro superior.

       

       En el interior se conserva “El sacrificio de Isaac” de Giambattista Tiépolo. El exterior ya bien merece la pena verlo, pero aprovechar también su interior. El acceso a esta iglesia se realiza a través de una casa de reposo que engloba al Ospedaletto. Horario: de octubre a marzo jueves, viernes y sábado de 15 a 18 h. De abril a septiembre de 16 a 19 h. Entrada Gratuita. Barbaria de le Tole. Castello 6691.

       

       Islote de San Giovanni Luterano.

       

       La Serenísima se opuso a la prostitución por mucho tiempo, pero cuando la homosexualidad fue importada desde Oriente, el gobierno decidió abrir muchos burdeles e incitar a todos los venecianos a la heterosexualidad usando algunos trucos, como El Puente de las Tetas, ubicado cerca de la Fondamenta S. Giovanni Laterano.

       

       Ex-Iglesia Santa Giustina, sólo se conserva una fachada mutilada del siglo XVII. Fondamenta Santa Giustina. Castello 2835.

       

       Chiesa de San Francesco della Vigna, reconstruida en 1534 por Jacopo Sansovino, con planta de cruz latina flanqueada por cinco capillas a cada lado de la nave. La fachada de 1564 es de Andrea Palladio. En el interior se conserva el retablo, “Sacra Conversazione” de Giovanni Bellini, la rara “Virgen” de A. de Negroponte, y varias obras de Paolo Caliari Veronese. En la Capilla Justiniani destaca un importante tríptico en mármol lombardo. En el monasterio, situado entre la iglesia y la laguna destacan sus tres interesantes claustros góticos del siglo XV. Vale la pena la visita. La entrada es gratuita. Campo San Francesco. Castello 2786.

       

       Cerca de la zona de San Francesco della Vigna, se cuenta la historia de un buen hombre que sorprendido por la oscuridad mientras regresaba a casa después del trabajo, se encontró con una procesión de muertos que daba vueltas alrededor del pequeño cementerio de la parroquia, era el 2 de noviembre. Los muertos llevaban un cirio en la mano, y uno de ellos, al ver al hombre, le dijo: “Buen hombre, ¿adónde vas sin una candela a estas horas de la noche? Toma mi cirio.” Y gracias al cirio, el hombre consiguió regresar a casa.

       

       Pero a la mañana siguiente, al abrir la alacena donde había guardado el cirio, encontró la mano de un muerto. Esperó aterrorizado que volviese a oscurecer, y con la ayuda de las tinieblas regresó delante del muro del cementerio. La procesión aún estaba ahí; todas las almas llevaban una luz en la mano, salvo una: el alma benévola que lo había ayudado la noche anterior. Entonces, el hombre, temblando de miedo, se le acercó y le devolvió aquella mano, que se volvió a convertir de inmediato en un cirio.

       

       Palazzo Gritti a San Francesco della Vigna, edificio renacentista de 1505, en muy mal estado. Antigua propiedad del Dux Andrea Gritti, también conocida como la Nunziatura porque fue comprado por el Gobierno para ser la residencia de los nuncios bajo Pío IV. Cedido a los franciscanos en el siglo pasado, se le comunicó con el convento a través de una pasarela cubierta. Campo San Francesco. Castello 2787.

       

       Iglesia de San Lorenzo, es seguramente uno de los edificios religiosos más antiguos de Venecia, de hecho el primer edificio se construyó en el siglo VI. Tiene apenas una nave dividida con tres arcadas que delimitaban el espacio reservado por los creyentes y por el coro, de las monjas del convento adyacente a la iglesia. Fue bombardeada durante la primera Guerra Mundial de 15 a 18 minutos y restablecida más adelante. Esta iglesia es seguramente un edificio único y particular entre todas las iglesias de Venecia. Según la tradición, aquí se encuentra enterrado Marco Polo. Campo San Lorenzo. Castello 5071.

       

       Gran Priorale / San Giovanni Battista, del siglo XI. Castello 3811.

       

       Scuola Dalmata San Giorgio degli Schiavoni, los mercaderes de Istria y Dalmacia prosperaron en Venecia desde el año 1000, cuando la ciudad se anexionó aquellos territorios como colonias. La piedra istria, una variedad de mármol blanco sumamente resistente, era uno de los principales artículos de importación de aquellas costas, porque era ideal para los suelos de los palacios y los bordes de los muelles.

       

       En 1451, los mercaderes fundaron una cofradía, que consagraron a los santos Jorge, Trifón y Jerónimo. La última reconstrucción data de 1551, obra de Giovanni de Zan. Es una de las pocas escuelas que ha conservado intacto su patrimonio artístico. Fuera, sobre la puerta, hay un relieve de San Jorge y el dragón de 1552, obra de Pietro da Salò, que también fue el autor del Gobbo di Rialto. La Scuola alberga uno de los ciclos pictóricos más cautivadores de Venecia y quizás del mundo: las escenas de la vida de los santos patronos de Dalmacia de Vittore Carpaccio, (1507-1509).

       

       En la planta baja, en el interior de una sala de planta cuadrada, revestida de madera, se encuentran la decena de estupendos lienzos de Vittore Carpaccio. Los grandes paneles representan la vida de San Jorge y de otros santos, están rebosantes de color y minucioso detalle, abundan en pequeños toques entrañables; la patética expresión del dragón derrotado, el pánico de los monjes ante el plácido león de San Jerónimo y la imagen de San Agustín trabajando en su estudio, quizá la escena más conocida de todas, bajo la mirada alerta de su perrito blanco. Las salas ricamente decoradas, son típicas de las sedes de los gremios menores. Hay también una pequeña sala adyacente, donde se exponen diversos materiales de la comunidad, aún activa.

       

       En la planta superior, en una gran sala de reuniones también empleada como capilla, se conservan cuadros con escenas y personajes de la historia dálmata. Horario: de abril a octubre de martes a sábado de 9:30 a 12:30 h. y de 15:30 a 18:30 h. Domingo de 9:30 a 12:30 h. Lunes cerrado. De noviembre a marzo, laborales de 10 a 12:30 h. y de 15 a 18 h. Festivos de 10 a 12:30 h. Entrada 3 € por persona. Calle y Fondamenta dei Furlani. Corte de San Giovanni di Malta. Castello 3259.

       

       Al salir de la scuola, seguir todo recto por la Fondamenta dei Furlani, hasta el final, donde desemboca en la Salizzada Sant’Antonino, girar entonces a la izquierda.

       

       La gran iglesia blanca de San’t Antonino, data del siglo IV y fue reconstruida en el siglo XVII. Conserva las reliquias de San Antonin. En el interior un lienzo de Jacopo Palma el Joven de finales del siglo XVI. Salizzada San Antonin. Castello 3494.

       

       Scuola e Chiesa di San Giorgio dei Greci, sede de la iglesia griega ortodoxa desde el siglo XVI. Fue construida para servir a los numerosos griegos que fueron la población extranjera más grande en Venecia. La iglesia es de estilo renacentista es todo lo que queda de la comunidad griega veneciana, que llegó a contar con unas 5.000 personas tras la caída de Constantinopla en 1453. Es la iglesia griega más antigua de Occidente y fue construida con aportaciones de la comunidad griega, la mayoría de cuyos integrantes procedían de Grecia continental, aunque también había muchos de Creta, que fue colonia veneciana durante 400 años y tuvo una importante presencia artística y comercial en la ciudad.

       

       La iglesia, diseñada por Sante Lombardo (1539-1561), todavía se usa para el culto ortodoxo griego. En el exterior, del lado derecho, la puerta lateral está coronada por un espléndido mosaico de San Jorge matando al dragón, que en esta representación se parece asombrosamente a un pavo.

       

       En la puerta principal puede verse el horario de las misas para todo el mes, en griego y en inglés. En el interior, destaca una tribuna de mujeres encima de la puerta de entrada y su iconostasio, mampara que separa la nave del coro, elemento esencial del culto ortodoxo. Posee una rica decoración de iconos de Michel Damaskinos, pintor cretense conciudadano de El Greco. El campanile pende sobre el canal y no es una forma de hablar. Ponte dei Greci 3412. Castello.

       

       Scuola de San Niccoló, edifico concebido por Longhena, actualmente es un Museo del Icono, el más importante de Europa, tanto por el número como por la calidad de las obras.

       

       Palazzo Flangini, actualmente Museo di pinti Sacri Bizantini o Instituto Helénico. Conserva documentos únicos sobre Creta, las islas Jónicas, Chipre y Peloponeso, antiguas colonias de la Serenísima. Su fachada da al Gran Canal. Horario: diariamente de 9 a 16:30 h. Entrada 4 €. Fondamenta dei Greci. Castello 3412.

       

       Fondamenta Osmarin

       

       Ponte del Diavolo, Corte del Diavolo o Patio del Diablo, ser tentado por el diablo era un problema casi a diario en esta ciudad. Aquí, sagrado y profano convivieron entre la gente veneciana y entre el gobierno también.

       

       Palazzo Priuli a San Severo, edificio gótico de 1431, decorado con frescos de Palma el Viejo, destaca una hermosa ventana de ángulo. Calle del Diavolo. Castello 4979, 4999.

       

       Salizzada San Severo

       

       Palazzo Zorzi Liassidi, edificio de tres plantas del siglo XV, recubierto de piedra de Istria, obra de Mauro Codussi. Actualmente es un hotel. Calle de la Madona. Castello 3405.

       

       Ruga Giuffa

       

       Palazzo Grimani, Ramo Grimani. Castello 4858.

       

       Campo Santa Maria Formosa, forma una de las plazas más amplias de la ciudad, rodeada de palacios de estilos muy diversos. En su día la plaza era utilizada para celebrar fiestas con toros ya que es una de las más grandes de Venecia. Hoy en día destaca su mercado popular.

       

       En calle Lunga Santa Maria Formosa, buscar la taberna Mascareta o la Trattoria Al Mascaron, un local muy agradable donde sirven algunas especialidades venecianas como los folpeti (pulpitos), sardinas fritas y escabechadas, cigalas o sepia a la sartén.

       

       Palazzo Malipiero Trevisan o Palazzo Bembo Malipiero, reconstruido en el siglo XVI, posee una fachada blanca realzada por medallones de pórfido y mármol verde. Ruga Giuffa o Campo Santa Maria Formosa. Castello 4852- 5250.

       

       Palazzo Vitturi, edifico de estilo véneto bizantino de finales del siglo XIII, destaca la ventana bigeminada, en la que la punta de cada uno de sus arcos va coronada por una pátera, como un punto sobre la i. Campo Santa Maria Formosa. Castello 5246.

       

       Palazzo Dona a S. Maria Formosa, palacio gótico con puerta renacentista. Destaca la luneta del siglo XV en la que varios “putti” y un ángel sostienen el escudo familiar. Actualmente es una residencia privada. Campo Santa Maria Formosa. Castello 6126.

       

       Palazzo Priuli Ruzzini Loredan, del siglo XVII de elegantes balcones calados, de Bartolomeo Manopola, arquitecto del Palazzo Ducale. Su fachada es renacentista con tendencias barrocas. Posee frescos de Gregorio Lazzarini. Actualmente es un hotel. Campo Santa Maria Formosa. Castello 5866.

       

       Chiesa di Santa Maria Formosa, obra maestra de Mauro Codussi del siglo XVI. La iglesia está abierta por tres de sus lados al exterior, casi como proyectándose en él, lo que confirma el carácter popular que la tradición le ha otorgado. En la nave de planta de cruz latina, sobresale el altar de la Cofradía de los Bombarderos. Se conservan importantes obras de arte: un tríptico de 1473 de Bartolomeo Vivarini, el cuadro de “Santa Barbara” de Jacopo Palma el Viejo y obras de Leandro Bassano, Giulia Lama, Jacopo Palma il Giovane y de Tiépolo.

       

       El campanile vale la pena, decorado en todas sus caras con motivos geométricos, posee doble balcón y su puerta de entrada está coronada por un mascarón gesticulante que recuerda la mímica de los actores. La entrada está incluida en el Chorus Pass. Castello.

       

       Palazzo Querini Stampalia, de estilo renacentista, fue construido a comienzos del siglo XVI. Conserva el escudo de armas de la familia que lo habitó, fue donado a la ciudad por el conde Giovanni Querini en 1869, actualmente es sede de la Pinacoteca Querini. Su principal atracción es la vasta colección de detalladas escenas de la vida cotidiana en Venecia, en el siglo XVIII, obra de Pietro Longhi. Una de las más conocidas es la que representa una partida de caza de patos en la Laguna. Cualquiera que haya estado en la ciudad reconocerá con asombro en estos cuadros muchos de los lugares que ha visto. Aquí se pueden admirar obras de Gabriel Bella, Giovanni Bellini, Antonio Canova, Lorenzo di Credi, Giuseppe Jappelli, Orazio Marinali, Jacopo Palma il Giovane, Jacopo Palma il Vecchio, Marco Ricci, Sebastiano Ricci, Bernardo Strozzi y Giambattista Tiepolo, entre otros.

       

       Expuesto en sus veinte salas se encuentra una colección privada de 400 obras menores pero modernas e interesantes, incluyendo porcelanas, muebles, instrumentos y armas de los siglos XIV al XVIII, también se realizan exposiciones temporales. Su exquisito jardín fue rehabilitado por Carlos Scarpa.

       

       Horario: martes, miércoles, jueves y domingo de 10 a 18 h. Viernes y Sábado de 10 a 22 h. Lunes cerrado. Entrada 6 €. Calle Querini Stampalia. Castello 4778. http://www.provincia.venezia.it/querini

       

       

       Calle del Paradiso, debe su nombre a los faroles con que era decorada el día de Viernes Santo, bordeada por dos filas de casas en saledizo. Se accede a ella a través de un arco de estilo gótico del siglo XV, en el que está esculpida, entre los escudos de armas de los Foscari y los Mocenigo, una Virgen que alberga bajo su manto a los prometidos de las familias que iban destinadas las casas de la esquina. Es un lugar curioso.

       

       En el 5.484 de la Corte Perina está la casa del pintor Canaletto. Encontrareis una placa de mármol blanco en la fachada.

       

       Iglesia de San Lio o Iglesia de Santa Catalina, del siglo IX, fue reconstruida en 1054. Destaca la renacentista Capilla Gussoni edificada por Pietro y Tullio Lombardo, alberga el “Santiago en el camino” de Tiziano y en el techo “San León exaltando la cruz” y “Ángeles y virtudes” de Giandomenico Tiépolo. Vale la pena visitarla nosotros estuvimos en diciembre del 2004. Nos falta foto del exterior.

       

       Calle de la Fava o Calle de la Haba, en esta área hay un puente, una plaza pequeña, una calle y una iglesia dedicada a la haba. La razón de este nombre depende obviamente, de la clase de comercio que aquí prosperó durante la edad de la República de la Serenísima. Según la tradición vivía un verdulero que en aquel barrio tenía también su tienda. El verdulero hacía contrabando de sal, comercio severamente castigado en aquella época, violando la estricta reglamentación relativa al monopolio, y ocultaba la sal debajo de los costales de habas. Un día el hombre fue avisado de que no tardaría en efectuarse un control; y no quedándole tiempo de esconder la mercancía sospechosa, optó por invocar de rodillas la ayuda de la Virgen. La tienda fue inspeccionada de forma minuciosa, pero milagrosamente solo fueron encontrados los costales de habas.

       

       Según otra interpretación, en el puente se encontraba un negocio donde se vendían unos dulces llamados “habas” y que eran semejantes a los que se consumen en el Día de Difuntos. Esto explica la toponimia del puente y el nombre de la Fava. Una vez, Venecia, estuvo llena de fábricas y cada parte de la ciudad estaba distinguida por una clase de comercio. De aquellos comercios ya sólo quedan los topónimos.

       

       Chiesa Santa Maria della Consolazione, santuario también llamado “Santa Maria della Fava”, comenzada por Gaspari en 1704 y reconstruida en 1711, la iglesia es más grande y está más retirada que la original iglesia del siglo XV tardío, que fue construida a orillas del canal para dejar espacio a una imagen de la Virgen que era considerada milagrosa. Finalmente la iglesia fue terminada por Massari en 1750. En su interior conserva importantes obras de arte, como “Santa Ana”, “La Virgen niña y San Joaquín” de Giambattista Tiépolo y la “Aparición de la Virgen a San Filippo Neri” de 1727 de Giovanni Battista Piazzetta.

       

       En esta iglesia fue enterrado el famoso pintor Giovanni Battista Piazzetta (1682-1754). Según la tradición, el maestro, que murió muy pobre, fue sepultado en la tumba de su amigo, Giovan Battista Albrizzi, que pertenecía a una de las más renombradas familias de impresores y libreros venecianos del siglo XVIII. La tumba se encuentra en la nave de la derecha, entre el segundo y el tercer altar.

       

       Acerca de la imagen sagrada que originó la construcción de la primera iglesia y de los nichos vacíos de la fachada de la actual, se cuenta una historia, “La esposa prometida”. Muchos años atrás, unos nichos contenían las estatuas de dos amantes casi olvidados por las narraciones populares venecianas; solo sus nombres, María y Gregorio, se recuerdan hoy. Ella era hija de un rico comerciante, y él pintor de imágenes sacras. En la época de los hechos, la antigua iglesia de la orilla aún no había sido construida, y el terreno situado atrás, donde hoy se levanta la iglesia nueva, era un pequeño cementerio parroquial.

       

       Parece que los dos jóvenes se amasen en secreto y que su amor fuera grande. Un día, María fue dada por esposa a otro hombre, un joven rico y juicioso que agradó de inmediato a sus padres. María se sometió a la voluntad paterna pero, debiendo renunciar a su verdadero amor, la vida perdió para ella toda dulzura y la angustia le congeló el corazón.

       

       Durante tres años, incluso sin amarlo, la muchacha vivió con su marido, mas su dolor terminó siendo tan grande que a inicios del invierno, y al cabo de una breve enfermedad, murió. El tiempo se volvió muy frío y la nieve cubrió su tumba en el pequeño cementerio.

       

       Una noche, María se levantó de su sepulcro y se le apareció a su marido. Sebastián, así se llamaba, se defendió aterrorizado mostrándole la cruz: “¡Vete, criatura infernal!”, le dijo, y le impidió entrar en casa. Entonces María se apareció a sus propios padres pero, sobrecogidos por el pánico, tampoco ellos le quisieron abrir. La muchacha se quedó sola en el frío y envuelta en las tinieblas. “Iré a casa de Gregorio, mi primer amor, mi único amor, -pensó de pronto-: él me recibirá.”

       

       El joven estaba sentado ante su caballete pintando una imagen de la Virgen que debía ser entregada a la comunidad con ocasión de la misa de Navidad. Al escuchar golpear a la ventana, cogió el hacha de cortar leña y salió a la calle a ver quién había; pero cuando se le apareció su amada no supo qué hacer. “Deja que me quede contigo –le rogó María-, no te haré daño.” Gregorio estaba feliz; se le acercó y la abrazó: su recíproco amor había vencido a la muerte.

       

       Gregorio hospedó a María en su casa, la vistió hermosamente, le dio de comer, le prodigó afecto y la escondió de la mirada de la gente hasta que llegó la Navidad. Entonces, ambos fueron a misa juntos. En la iglesia, María no pudo pasar desapercibida; sus padres y Sebastián la escrutaban atentamente. “¡Pero si aquélla se parece a mi hija!”, dijo la madre. “¡Sí, por cierto que es ella!”, exclamó el padre. Y también los numerosos feligreses que asistían a la misa estaban sorprendidos y conmovidos al ver a la muchacha resucitada.

       

       Algunos dijeron a gran voz que se trataba de un milagro. María se acercó a sus padres: “Soy vuestra hija –les dijo para tranquilizarlos-; ¿os recordáis que golpeé a vuestra puerta aquella noche? No me quisisteis abrir; entonces fui a casa de mi amado, y él me permitió quedarme en su casa.” Todos reconocieron a María, y esta vez, para coronar el feliz acontecimiento, quisieron unirla en matrimonio con Gregorio. Desde entonces, la imagen de la Virgen milagrosa fue llamada Virgen de la Consolación en homenaje al sentimiento consolatorio de los padres y al de su primer amado, porque María había vuelto donde ellos.

       

       Delante del pequeño cementerio no tardó en construirse una iglesia que le fue dedicada. En la fachada, las estatuas de los enamorados fueron dispuestas en los nichos para que su historia pudiese ser recordada. No obstante, a comienzos del siglo XVIII, durante la construcción de la nueva iglesia, la imagen sagrada fue robada, y pocos meses después también las dos estatuas desaparecieron.

       

       La concha que hoy se observa en la parte superior del portal pertenecía a la antigua iglesia y fue motivo de una leyenda. De acuerdo con esta leyenda, el célebre pintor Sandro Filipepi, llamado Botticelli (1445-1510), al pasar durante su visita a Venecia por el puente de la Fava, vio a Licinia, una bellísima veneciana de la noble estirpe de los Grandenigo, que salía de la iglesia. El pintor quedó tan fascinado por su gracia y dulzura que inmortalizó su rostro en el famoso “Nacimiento de Venus”. Se dice que para conmemorar el momento representó a la mujer encima de una concha semejante a la que se encuentra en lo alto del portal. Horario: diariamente de 8:30 a 12 h. y de 17:30 a 19:30 h. Corte Licini. Castello 5503.

       

       Iglesia de San Giovanni Novo, iglesia del siglo X, actualmente sede del Museo Guidi. Baldassare Longhena vivió y murió en esta parroquia. Castello.

       

       Rughetta Sant’Apollonia

       

       Palazzo Trevisan poi Cappello, palacio renacentista. Calle de la Malvasia. Castello 4328.

       

       Chiostro di Sant’Apollonia, protectora de los hiladores de lino, actualmente alberga el Museo Diocesano di Arte Sacro, que reúne el patrimonio de las iglesias abandonadas. El claustro es el único ejemplo de arquitectura románica de Venecia data de los siglos XII al XIII. Con planta cuadrada, amplias arcadas, columnas de piedra de Istria y enlosado de ladrillo, presenta el aspecto de un campiello con pozo en el centro. Horario: hasta el 30 de julio del 2006, diariamente de 10 a 17:30 h. Entrada 8 €. Ponte della Canonica. Fondamenta S. Apollonia. Castello 4309-4312.

       

       Al Verde: el 7 de febrero del 2006 tomamos una cerveza por 3.5 €. Salizzada San Provolo. Castello 4525.

       

       Salizzada San Provolo, destaca el pórtico de estilo gótico florido con un bajorrelieve de la Virgen y el Niño en la luneta de mármol del portal. Visto en diciembre del 2004.

       

       Cenamos en Trattoria Pizzeria Da Roberto, no encontrábamos nada abierto y aunque nos mosqueaba la idea entramos a cenar prevenidos de que éramos carne de cañón para una clavada de esas que hacen historia. Tomamos precauciones al elegir los platos: un plato de pasta 8 €, una pizza 7.5 €, una botella de vino 9.5 €, 2 € por persona por cubierto y 3.48 € por el servicio. En total cenamos los dos por 32.48 €. Campo San Provolo. Castello 4707. www.trattoriadaroberto.com

        

       Justo pasado el puente a mano izquierda se encuentra Alla Rivetta, una trattoria económica que hacia vacaciones cuando estuvimos nosotros por aquí.

       

       Hay dos formas de llegar al Campo San Zaccaria, la mejor de las cuales es desde el Campo San Provolo.

       

       El Campo de San Zaccaria pertenecía al convento y los portones se cerraban por la noche. Todavía pueden verse, en los pilares de piedra, los robustos ganchos de hierro para las bisagras. Es una de las plazas más hermosas de Venecia, formada por una mezcla de edificios un tanto extraña; el convento, la comisaría de policía, tiendas de anticuarios y el edificio actual de la iglesia.

       

       En el mismo Campo se encuentra el Bar Karibu. Tomamos un cappuccino por 1.2 € y una cerveza de 0.4 l. por 4.5 €. Castello 4682/B.

       

       Chiesa di San Zaccaria, la impresionante iglesia, que según se cree fue fundada en el siglo VII por San Magno, es otra de las pocas consagradas a los profetas del Antiguo Testamento: Zacarías, padre de San Juan Bautista, cuyo cuerpo fue donado a Venecia por el emperador bizantino León V. Los Dux Agnello y Giustiniano Partecipazio (810-827 y 827-829, respectivamente) añadieron un convento benedictino a la iglesia que albergaba la reliquia.

       

       Los orígenes de esta iglesia y del Convento del mismo nombre pues, se pierden en los albores del tiempo, cuando antes del año mil, las monjas de San Zaccaria cedieron su huerta para que frente a la Basilica di San Marco pudiese surgir la grandiosa Piazza. El convento fue clausurado en 1810, la iglesia fue reconstruida tras un catastrófico incendio en 1105.

       

       El actual edificio del siglo XV, es uno de los más representativos del Renacimiento veneciano, fue diseñado por el arquitecto gótico Antonio Gambello en 1458, que ideó una estructura de tres naves con ábside pentagonal, con capillas radiales y deambulatorio. En 1483, el maestro renacentista Mauro Codussi se hizo cargo del proyecto, que finalmente quedó terminado en el año 1515.

       

       Codussi logró la armonía de un estilo que no buscaba fastuosidad en la decoración, sino imponer en Venecia, por primera vez, la claridad y la sobriedad de la arquitectura del Renacimiento. La fachada está decorada con hornacinas en forma de concha, también hay una admirable imagen de mármol de San Zacarías, obra de Alessandro Vitoria del siglo XVI, sobre la puerta principal.

       

       El interior cuenta con tres naves y obras de diferentes autores de renombre: destaca la maravillosa “Virgen en el trono con el Niño Jesús y Santos” de Giovanni Bellini y “La adoración de los pastores” de A. Balestra. En la Capella d’Oro, los frescos de 1442 del florentino Andrea del Castagno, Tintoretto, Palma el Viejo, que transformaron a San Zaccaria en una de las iglesias venecianas más rica en obras de arte. Del lado derecho de la iglesia hay dos capillas pertenecientes al templo anterior.

       

       La Capilla de San Atanasio fue otrora la parte central en 1515; la sillería del coro de madera es obra de Francesco y Mario Cozzi (1455-1464). La Capilla de San Tarasio fue originalmente el ábside de la iglesia anterior, de esta primitiva construcción del siglo IX aún puede verse un fragmento de mosaico del pavimento alrededor del altar. En esta capilla destacan tres polípticos de Antonio Vivarini y Giovanni Alemagna. Sin olvidar la cripta de la iglesia del siglo IX. En el segundo altar de la izquierda destaca la obra maestra de 1505 de Giovanni Bellini: “La Sagrada Conversación”. El campanile véneto-bizantino es del siglo XIII.

       

       Horario: de lunes a sábado de 10 a 12 h. y 16 a 18 h. y domingos y festivos de 16 a 18 h. Visitada el 26 de diciembre del 2007. Campo de San Zaccaria. Castello 4693.

       

       Paseamos por la Riva degli Schiavoni, es la “estación marítima” de Venecia, un paseo adoquinado de más de 500 metros de longitud, construido hace 600 años. Toma el nombre de los mercaderes de Dalmacia (Schiavonia) que antiguamente solían amarrar aquí sus embarcaciones. Aquí llegan desde grandes buques ferrys hasta los vaporetto que van a la cercana Isla de Murano.

       

       Chiesa della Pietà o della Visitazione, del siglo XVIII, obra de Giorgio Massari. En su interior, de forma ovalada, tres frescos de Tiépolo, el retablo de la “Visitación” de Giovanni Battista Piazzetta y el altar mayor adornado con estatuas de Gian Maria Morlaiter. Recomiendan acudir, a uno de los múltiples conciertos barrocos que se celebran en las iglesias, particularmente aquí, dónde Antonio Vivaldi fue párroco a partir de 1703. Aunque los intérpretes no sean virtuosos, tiene cierto encanto. Horario diariamente de junio a octubre de 10 a 12 h. y de 15:30 a 18:30 h. Riva degli Schiavoni. Castello 4150.

       

       Ponte del Sepolcro

       

       Palazzo Navagero, famoso porque fue ofrecido por la Serenísima a Petrarca entre 1362 y 1365, a cambio, de la donación de sus manuscritos a la Biblioteca Marciana. Riva degli Schiavoni. Castello 4146.

       

       Da Sergio, ofrece tres platos por menos de 20 €. Calle del Dose 5870.

       

       En el Palazzo Soderini, vivieron dos héroes venecianos, Atilo y Emilio Bandiera. Los hermanos Bandiera, ex oficiales de la marina austriaca, formaron parte, en 1842, de la “Giovine Italia” de Giuseppe Mazzini y fundaron en Venecia la sociedad secreta “Esperia”. Ambos formaban parte de los “trescientos jóvenes fuertes” que murieron por la patria en Cosenza en 1844. Fueron fusilados junto con un conciudadano y amigo, Domenico Moro, a causa de un intento de insurrección por la causa de la libertad de Italia. Su sepultura se encuentra en el Panteón de los dux, en la Chiesa de Santi Giovanni e Paolo. Campo San Giovanni in Bragora o Bandiera e Moro. Castello 3611.

       

       Calle della Morte, en cuyos oscuros meandros eran ajusticiados, según la tradición, los condenados “no oficiales”, es decir las personas consideradas “incómodas” por los miembros del Consejo de los Diez.

       

       En la esquina de la Calle de la Muerte se ubica el Palazzo Gritti Morosini Badoer, construido en el siglo XIV sobre cimientos más antiguos. No hemos podido visitarlo, actualmente es el “Hotel La Residenza”. Campo San Giovanni in Bragora o Bandiera e Moro. Castello 3608.

       

       Chiesa de San Giovanni Battista in Bragora, según la leyenda fue fundada a comienzos del siglo VIII por el Obispo San Magno y dedicada a San Juan Bautista. Se dice que en la iglesia se encuentran algunas reliquias del santo que fueron traídas a Venecia en el siglo IX. La iglesia ya es nombrada en documentos del año 1090 dando fe de su existencia. Su aspecto exterior se debe a la reconstrucción de 1475.

       

       La fachada tripartita muestra la transición entre el estilo gótico y renacentista, con arco central. Destaca el techo en forma de carena y los frescos del siglo XV en los muros de las naves. Se conservan obras de Alvise Vivarini, en la capilla mayor el “Bautismo de Cristo” de 1492-1495 de Cima da Conegliano y de Palma el Joven, así como el acta de bautismo del famoso músico y compositor Antonio Vivaldi, conocido también como el “Sacerdote Rojo”.

       

       Según consta en su acta de nacimiento, Vivaldi vino al mundo el 4 de marzo de 1678, pero “estando en peligro de muerte” fue bautizado de inmediato en casa de su nodriza. Dos meses más tarde, el 6 de mayo, al niño se le impartieron en la iglesia “los exorcismos y óleos”. Acerca de Antonio Vivaldi, se cuenta la historia de “La música que fue escrita sobre las aguas”. Demasiado tarde decidieron sus padres encomendar al pequeño Antonio al exorcista.

       

       Durante esos dos primeros años de su vida, el diablo, que sabía ya con certeza quién llegaría a ser más adelante el niño, resolvió utilizar la destreza musical de Antonio en beneficio de sus propios fines malvados: los santos óleos lograron surtir efecto, más no del todo. De hecho, en Vivaldi comenzaba a manifestarse una especie de “doble naturaleza” contra la que él habría de rebelarse constantemente, decidiendo incluso hacerse sacerdote.

       

       El 16 de noviembre de 1737, Vivaldi escribía al marqués Guido Bentivoglio de Ferrara: “He dejado de celebrar misa hace ya veinticinco años, y no volveré a celebrarla jamás, no por prohibición u orden, como podrán informar a Su Eminencia, sino por decisión propia. Ello se debe a un mal que padezco desde el nacimiento, y que me oprime. Dije misa después de un año o un poco más de haber sido ordenado sacerdote, mas no pude continuar; y a causa del mismo mal tuve que abandonar el altar tres veces, sin ser capaz de completar el oficio”.

       

       Ahora bien, y tal como su voluntad humana fundamentalmente bondadosa se lo exigía, el espíritu que residía en Vivaldi –emparentándolo no obstante las huestes del mal- no conseguía impedir que el músico hiciese, escribiese y pensase cosas en verdad angelicales. El demonio no pudo soportar esta situación. Y puesto que, frente a la potencia divina y a la voluntad obstinada del hombre, sabía que en fin de cuentas habría de perder un alma digna de todo respeto, jugó su última carta: impedir definitivamente a Vivaldi escribir aquella obra que, encerraba celosamente en su corazón a Satanás negado, habría de maravillar al mundo por los siglos venideros. A su muerte, Antonio Vivaldi volvió a convertirse en un ser celestial, mas lamentó mucho no haber podido ofrecer al mundo su melodía más bella.

       

       Aún hoy, en las noches en que el viento apenas encrespa las olas, su espíritu suspendido a media altura sobre la corriente se consuela escribiendo sobre las aguas las notas de música que siempre sintió dentro de sí, pero que nadie podrá escuchar jamás.. Castello.

       

       Mirando hacia la iglesia, tomar la calle de la esquina izquierda del campo que, ensanchándose, se abre a la Salizada del Pignater u ollero. Las salizade fueron las primeras calles que en Venecia fueron empedradas con masegni, el típico adoquín veneciano. Otras zonas, en cambio, conservan un pavimento aún más antiguo, construido con ladrillos dispuestos en forma de espina de pescado.

       

       Pocos metros más adelante se encuentra el arco bajo del Sotoportego dei Pretti. Meterse por él y mirar hacia arriba, se pueden observar numerosos arcos pequeños que unen los dos edificios a cada uno de los lados de la calle, Esta es una típica costumbre veneciana: indica que las casas, tanto por un lado como por el otro, pertenecían al mismo propietario o a familias emparentadas. El corazón de obra empotrado en la cima del arco es un amuleto: si dos enamorados lo tocan al mismo tiempo, su amor durará eternamente. Y si lo toca una persona sola, ésta podrá expresar un deseo de amor que, formulado con el ánimo apropiado, se realizará antes de un año. El corazón no se encuentra aquí por casualidad; el extraño ornamento data de hecho de los tiempos de “El pescador que se casó con una sirena”.

       

       En un tiempo en el cual la realidad y la magia compartían sin discordia un mismo ámbito –el tiempo de los orígenes de la ciudad-, y en el que los lindes entre esos dos mundos no estaban tan demarcados como hoy, vivía aquí Orio, un joven pescador, quien, habiendo echado sus redes en alta mar frente a Malamocco, se dio cuenta, al izarlas a bordo de su barca, de que pesaban descomunalmente. “Libérame, te ruego; libérame y no te arrepentirás.”

       

       La suave y preocupada voz que provenía de la oscuridad que encubría las aguas sorprendió tanto al joven que éste, dio un salto hacia atrás y rodó sobre el fondo de la barca. De inmediato, se escuchó una carcajada cristalina, sinceramente divertida; luego, dos manos femeninas atrapadas en la red, a las que sin tardar siguió un hermoso rostro, se asomaron por un lado de la embarcación. “Perdóname, no quise asustarte –dijo quien según las apariencias era en todo y por todo una bellísima joven-; en mi situación debería ser yo quien se habría de preocupar.

       

       Libérame, por favor.” Orio se conmovió ante tanta belleza, y acto seguido –ostentando desenvoltura- comenzó a hacerle preguntas mientras la liberaba de la red. “¿Qué haces en el agua a estas horas de la noche? –le preguntó-. ¿No serás acaso una bruja que se ha caído de su escoba?” “Oh no, joven amigo –le respondió ella-, soy simplemente una sirena. Mi nombre es Melusina”, le dijo mientras una espléndida cola de pez se erguía por un lado de la barca.

       

       Orio estaba asombrado; sin embargo, la belleza de la mujer-pez había dado en el blanco: el joven pescador se había enamorado perdidamente. Conversaron hasta el amanecer, y se despidieron con la promesa de volverse a encontrar cada noche en una playa cercana. Así ocurrió. Orio esperaba a Melusina sentado en las aguas someras de la orilla, y la sirena llegaba invariablemente. Al final de estos encuentros, por la mañana y en pocos minutos, ella le llenaba las redes.

       

       El pescador había pedido la mano de la sirena repetidas veces, y ella se había manifestado feliz de renunciar a la libertad del mar con tal de adquirir dos piernas. La única condición que había puesto la joven era que el sábado, hasta que llegara el día de la boda, Orio no debía dejarse ver.

       

       Las cosas prosiguieron bien durante dos semanas, pero al tercer sábado después del primer encuentro el pescador no pudo aguantar más y se dirigió como siempre al lugar en que ambos se daban cita. Pero al llegar, no vio a nadie. Esperó largo rato, pero en vano. Cuando estaba casi por marcharse, una gran serpiente de mar salió de entre las rocas y le pasó rauda delante de los pies. Muy asustado, el pescador se incorporó y comenzó a correr a lo largo de la playa. Cuando se detuvo para reponerse, una voz que provenía del agua lo apostrofó así: “Tonto, ¿por qué has venido hoy? ¿No te había dicho yo que el sábado no debías aparecer por aquí?: ese día, a causa de un maleficio, me transformo en una serpiente. Pero si te casas conmigo, seguiré siendo siempre tan bella como tú me has conocido”.

       

       Así pues, el matrimonio se celebró, y la unión fue feliz desde un principio. Dichosos el uno con el otro, los dos jóvenes no tardaron en tener tres hijos; y Orio, a quien el trabajo no faltaba, mantenía a su ahora numerosa y hermosa familia con la fuerza de sus brazos. Sin embargo, un día Melusina enfermó gravemente, y poco tiempo después murió. Antes de morir le pidió a su marido que le diese sepultura en el mar, en aquel mismo lugar en que se habían conocido, y él así lo hizo.

       

       El hombre estaba desesperado: además de haber perdido a su amada debía ahora ocuparse de los hijos y del mantenimiento de la casa: y en verdad no sabía a qué santo encomendarse. Pero ya al segundo día se dio cuenta de que en casa todo estaba siempre limpio y que los niños estaban bien cuidados. No sabiéndoselo explicar, Orio pensó conmovido que la vecina, por compasión, le ayudaba a escondidas en las labores domésticas.

       

       Sin embargo, un sábado por la mañana regresó a casa antes de lo acostumbrado, y se encontró con una gran serpiente en la cocina. Sin pensarlo dos veces, cogió el hacha para cortar leña y le seccionó la cabeza. Antes de tirarla, la mostró al vecindario para hacer ver qué desgracia habría podido suceder si él no hubiera regresado a tiempo. Pero a partir de ese momento, la casa y los hijos quedaron descuidados.

       

       Atormentado, Orio comprendió entonces qué había cometido: la serpiente era su Melusina que venía sin ser vista a realizar las labores domésticas y a ocuparse de los hijos; y él, sin saberlo, la había muerto definitivamente. Y así, en recuerdo de esta historia, fue colocado un corazón de piedra en el lugar donde originariamente estaba la casa de Orio y Melusina.

       

       A continuación seguir hasta el final de la Calle dei Preti hasta llegar a la Calle va in Crosera. Girando a la izquierda y siguiendo la curva que describe esta calle, la primera que se ve nuevamente por la izquierda es Calle del Pestrin, de la palabra pestrino, el lugar donde se vendía la leche. Seguir hasta el final donde se encuentra la Fondamenta del Tintor. Basta entonces superar el Ponte Storto para encontrar el Campo San Martin, donde se encuentra la iglesia homónima. Detenerse aquí un instante porque este escorzo tan sugestivo hace telón de fondo de la historia de “El nigromante que bromeaba con el diablo”.

       

       Aquí vivía, entre los siglos XV y XVI, un hombre especialmente brutal que no escondía el hecho de que practicaba la nigromancia y oras artes maléficas. Circulaba el rumor de que había vendido incluso su alma al diablo. Una noche, muy tarde, estando fuera de casa, se encontró envuelto en una oscuridad total. Había salido con el claro de luna, pero lo sorprendieron unas nubes negras que lo oscurecieron todo. ¿Qué decidió entonces hacer el hombre? En lugar de pedir ayuda a un alma piadosa del Purgatorio, como se solía hacer en esa época, no encontró nada mejor que apostrofar al diablo en persona: “Azazel, Azazel, bùtime un ciaro!”, ¡tírame una antorcha! Y de inmediato, una antorcha encendida apareció en su mano y, como si nada hubiese ocurrido, el hombre regresó a su casa iluminando con ella su camino. Al llegar, la apagó y la guardó en el cajón de la leña, lista para utilizarla nuevamente.

       

       Cuando, a la mañana siguiente, la criada abrió el cajón, se encontró ella con el brazo de un muerto, negro de quemaduras. A punto de desmayarse, la criada llamó al hombre para que acudiese a ver lo que había encontrado. La crónica cuenta que el hombre estalló de risa, porque no era la primera vez que el diablo bromeaba con él.

       

       Pizza Crash: Comimos una porción de pizza por 2 €. Castello 4379/B.

       

       La Iglesia de San Martino Vescovo, fue dedicada al Santo de Tours. El edificio actual es una reconstrucción de 1546 de Jacopo Sansovino. De planta cuadrada y dos capillas. La fachada es de estilo toscano, en su interior se conservan obras de buenos artistas del settecento. El campanile de estilo románico fue construido en el siglo XIV. Visitada el 6 de enero del 2006 y vista posteriormente. Tenemos un tríptico con información de la iglesia. Calle del Piovan. Castello 2298.

       

       Al salir de la iglesia, girar a la derecha por las Fondamenta di Fronte y proseguir hasta el Campo Arsenale, donde se encuentra el edificio del Arsenale, el término parece que proviene de la corrupción de la voz árabe dar assina’ah, casa de la industria, de la cual proviene dársena. En esta zona se encuentra una Venecia distinta, más popular, con ropa tendida de lado a lado de la calle, pequeños mercados, grupos que charlan sin prisa y locales comunistas que conviven junto a altares. Dante Alighieri (1265-1321), que visitó Venecia varias veces y vio los Arsenales en la época de mayor poderío de la ciudad, los eternizó en estos versos de la Cantiga XXI del Infierno:

       

       Cual hierve espesa pez que el nauta precia,

       cuando en invierno las tronzadas quillas

       vuelca en los arsenales de Venecia,

       

       donde el uno las débiles costillas

       repone, el otro el tamajar allana

       con que trague otra vez la mar las millas;

       

       y éste a proa, ése a popa, el fondo sana,

       y quién el remo labra, o tuerce el lino,

       y quién alza artimón, y quién mesana...

       

       La Torre d’Arsenale, es la entrada al gran Arsenale, rodeado de murallas almenadas, que se abren en correspondencia con el canal de acceso y la puerta de entrada, fue fundado según la tradición en 1104. Embellecido con unos leones provenientes del Pireo donde figuraban como guardianes de la entrada del puerto de Atenas. Francesco Morosini, llamado El peloponésico, los trajo como trofeo de guerra en 1692.

       

       Corto Maltés aseguró que grabados en el hombro derecho de uno de los hercúleos leones de piedra se pueden leer en caracteres rúnicos unas iniciales que revelan el lugar donde está escondida la “Clavícula de Salomón”. El tiempo, la contaminación y el paso de la gente han hecho casi ilegible la vieja inscripción rúnica que durante años muchos intentaron descifrar. Para otros, los leones presentan aún las inscripciones conmemorativas que el Senado ordenó grabar en ellos en 1692. En particular, el de la izquierda, que está encuclillado sobre sus patas posteriores, lleva grabada en el pecho, lomo y ancas una inscripción rúnica que parece referirse a la represión con la que los vernigios, mercenarios escandinavos al servicio del Imperio Bizantino, contuvieron una rebelión en Grecia en 1040.

       

       Otros dos leones están ubicados en el fondo a la derecha; y especialmente el más cercano a la entrada conmemora la reconquista de la isla de Corfú que tuvo lugar en 1716. La estatua se encontraba inicialmente en la isla griega de Delos donde, junto con otros leones provenientes igualmente de la Escuela de Naxos, siglo VI a.C., decoraba el frente de la terraza.

       

       El portón decorado del Arsenal o Porta Magna fue erigido en 1460 durante el gobierno del Dux Pasquale Malipiero, era el acceso principal al Astillero del Estado, y fue convertido en monumento conmemorativo en 1571, después de la victoria naval de Sebastiano Venier sobre los turcos en Lepanto. Resultando ser el primer ejemplo de arte del renacimiento en Venecia.

       

       De la misma época datan también las dos victorias aladas y la estatua de Santa Giustina del frontón. Más de cien años más tarde fue construida la terraza con sus ocho estatuas alegóricas, de divinidades paganas, en la balaustrada, protegidas por una enorme verja. El evangelio que el león de San Marco lleva entre sus patas se solía representar cerrado en tiempos de guerra, porque no podían pronunciarse palabras de paz durante dichos tiempos. Estos astilleros fueron en su época los más grandes de Europa. Se construían y se equipaban las galeras, estaban atracadas las flotas de guerra y mercantiles de la República.

       

       La potencia marítima mundial del Estado veneciano se afianzó, Venecia dependía de la capacidad constructiva del Arsenal, la cual varió según la época, llegándose a construir un barco diario, de hecho llegaron a trabajar aquí más de 15.000 hombres. Como toda Europa quedó impresionada por este logro, la palabra arsenal fue introducida en el léxico de catorce idiomas.

       

       En el tiempo de mayor esplendor de la ciudad estado, en el siglo XII, el gobierno agrupó allí la actividad de los pequeños astilleros, desde entonces este Arsenal fue ampliándose cada vez más, hasta alcanzar sus dimensiones actuales. Aquí tuvo lugar un acontecimiento decisivo que culminó con la expulsión de los austriacos y la constitución del gobierno provisorio de Venecia bajo la autoridad de Daniele Manin y Nicolò Tommaseo: la toma de los Arsenales por los operarios. Algunos de sus antiguos diques se han transformado hoy en modernas salas de exposiciones. El Arsenale es magnífico tanto de día como con iluminación nocturna y su visita es imprescindible.. Castello.

       

       Ni que decir tiene que en el Arsenale no escasean las leyendas: aquí, por lo demás, las piedras hablan por sí mismas. Y es precisamente una historia de piedras la que trata de “El mago del corazón de piedra”. En noviembre de 1719, tras dos días y dos noches particularmente borrascosas, fueron encontrados muy cerca del portal los cuerpos despedazados de dos marineros, un griego –un cierto Spiropoulos- y un maltés.

       

       Los marineros se habían embarcado en sendas naves que provenían y se dirigían a lugares diferentes. Según los testimonios recogidos, no había indicios de que los dos hombres se conociesen o estuviesen juntos cuando murieron. Desde los puestos de guardia de los Arsenales, nada anormal se había advertido. Sin embargo, lo que más llamó la atención durante las investigaciones era el estado en que se hallaban los cuerpos, porque parecían más bien haber sido destrozados por una fiera. Las autoridades se cercioraron de que ninguna fiera se hubiese fugado de un circo; pero el pueblo decía medio en broma, medio en serio que el horripilante fin de los dos desdichados había ocurrido por obra de los leones del Arsenal y mediante alguna suerte de magia negra. Seis días más tarde, y tras una nueva noche de tempestad, fue hallado otro cuerpo desgarrado. Se trataba de Jacopo Zanchi, un joven veneciano que vivía de expedientes y que habitaba no lejos de allí con Giovanna, su joven esposa.

       

       La ferocidad de este delito despertó una ola de pánico en la ciudad, sobre todo porque este hecho de sangre no podía vincularse con los dos anteriores, salvo por el modo horrendo en que había ocurrido. A pesar de que la vigilancia fue intensificada, no fue posible resolver el caso. Como los sucesos habían tenido lugar en una zona bajo jurisdicción de la Marina de la República, fue nombrado a cargo de la investigación Enrico Giustiniani, un joven capitán.

       

       Dos días después del último asesinato, cuando regresaba a los Arsenales, Giustiniani escuchó gritos y estrépito provenir de una calle. Se había formado allí un corrillo, y la mujer de Zanchi –que todos conocían como una persona poco recomendable que se prostituía de vez en cuando- despotricaba contra alguien que se encontraba detrás de la ventana de una casa, llamando asesino a un cierto “Fosco” o “Foscaro”, que, según se decía, era un viejo comerciante usurero. “¡Asesino,–gritaba la mujer hecha una fiera-, pagarás de una vez todo el mal que has hecho!”

       

4 respuestas a este tema
ARGENTINA
Apasionado
de París, Roma
mensajes: 1.414
opiniones: 123
1. Re: La famosa "Guía de Venecia"

Estimada Marisabel:

FELICITACIONES. Este post es más útil que una guía de turismo. Excelente !!!!

Rosario, Argentina
Apasionado
de Argentina
mensajes: 1.825
opiniones: 331
2. Re: La famosa "Guía de Venecia"

Hola Marisabel,

Muy completo!

Saludos.

Elisa.-

MADRID
mensajes: 1
3. Re: La famosa "Guía de Venecia"

Hola Marisabel, buen trabajo el tuyo, parece que te lo has currado muchísimo, lo cual es de agradecer. Solo una cosita, la PRIMERA RECOMENDACION, deberías indicar la fecha en la que está escrita, porque quizá alguno de los sitios que se nombran en la "guía", ya no existan, digo esto porque al menos la primera recomendación es del año 2006, concretamente se publicó el 8 de febrero de 2006, te lo digo, porque la escribí yo, y desde luego sin ningún ánimo de lucro, ni de protagonismo, solo con la intención de compartir una gran y bonita experiencia de viaje, de mi viaje, con mi mujer, y con el objeto de que le fuese útil a cualquier otra persona que fuese a Venecia, me duele que haya gente como tú que se apropie de los viajes de los demás, sin el mínimo escrúpulo, me encanta que ese viaje mío se expanda por toda la red, pero deberías haber puesto de donde sacaste la información y no borrar directamente la firma del autor, solo eso... espero que tomes nota. Al resto de la gente, si vais a Venecia, disfrutad porque es una ciudad única, y que os sirvan los relatos y experiencias de la gente que como yo se molesta en dedicar algunas horas en escribir cosas que puedan ser útiles a los demás.

Por cierto, os dejo el enlace en el que está mi texto original:

 www.losviajeros.com/index.php…

Un saludo a tod@s.

P.S.C.

elruben21
mensajes: 1
4. Re: La famosa "Guía de Venecia"

Ya no voy a Venecia. Que triste es no viajar, pero agenciarse la historia de los demás...Marisabel..triste...triste...

Has tenido un "ANAROSA" que se llama. Antes se llamaba copiar o plagiar. Pero bueno, en ca uno es en ca uno....

Por cierto buen viaje, pesixc....

Respuesta para: La famosa "Guía de Venecia"
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