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10 Días en Sudáfrica

mensajes: 46
opiniones: 9
10 Días en Sudáfrica

Contaré nuestra experiencia en Sudáfrica, durante Abril de 2011, por si a alguien le resulta de utilidad para su planificación.

A modo de introducción, destaco que el país tiene paisajes fascinantes, vida salvaje, hermosas ciudades, gente cálida y amable, muchas posibilidades para el turismo aventura y buenos vinos, entre otros tantos atractivos... Es un gran destino!

Día 1: Viajamos desde Buenos Aires a Johannesburgo (JNB) por South African Airways Unas 9hs 15’, apróx. de vuelo. Allí tomamos un auto de alquiler de Hertz, rentado a través de Auto Europe (muy recomendable, se ahorra dinero), y partimos hacia Lory Park –a unos 25km de JNB–, un pequeño parque donde, además de ver varias especies como en cualquier zoológico, pudimos interactuar con cachorros de cheetah. Desde allí, seguimos viaje hacia la provincia de Mpumalanga en dirección a Sabie [N12, N4, R539, R37 y R 532]. Desde JNB son unos 350km. Las rutas en Sudáfrica están en muy buen estado y generalmente los paisajes hacen muy llevaderos los traslados. Pero hay que tener en cuenta que en la época en que viajamos, oscurece temprano y esta zona, por estar bastante elevada, suele tener nubes bajas, a veces cargadas de humedad. Habíamos previsto arribar cerca de las 20hs, sin pensar que desde un poco antes de las 18hs, la noche es cerrada y todo se vuelve muy desolado. El viaje fue bueno, pero estando cansados, se hace largo. Esa noche dormimos en Forest View Guest House (http://www.forestviewsabie.co.za/). La habitación era muy agradable, amplia, confortable y limpia. Y quedamos muy conformes con la atención. El precio fue de ZAR 500 por la habitación doble. Un detalle menor que percibimos al acomodarnos en el hotel, pero que puede complicar a la hora de necesitar conectar algo eléctrico, es que, si bien leímos que la tensión es de 220V, los enchufes son diferentes a los de otros países. Así que, mejor comprar un adaptador lo antes posible!

Día 2: Arrancamos la jornada desde el centro Sabie, un pequeño pueblito de montaña. Comenzamos el recorrido de la Panorama Route. Este trayecto ofrece una buena cantidad de hermosos paisajes.Las vistas son más fiables en los meses de invierno, ya que en otras épocas, como en la que nosotros estuvimos, pueden verse afectadas por las nubes a baja altura. Desde Sabie hasta Graskop hay un gran número de cascadas para visitar: Horse-Shoe Falls, Lone Creek Falls y las Mac Mac Falls. Luego entramos en Pilgrim’s Rest, un pequeño y pintoresco pueblito (antiguamente minero) declarado Monumento Nacional, dónde decidimos almorzar. Siguiendo el paseo de la Panorama Route, llegamos a la entrada de Bourke's Luck Potholes, dónde comienza el Cañón del Río Blyde - el tercero más grande del mundo y el más grande con vegetación. A poco de ingresar, comienza una red de pasajes y puentes que permiten obtener unas vistas espectaculares de los potholes –unos originales agujeros que a lo largo de miles de años se han ido moldeando por la erosión de la confluencia de dos ríos y que le dan a la zona un aspecto de queso gruyere- desde todos los ángulos. Además, las formas de las paredes, producto de la erosión, son impresionantes! Luego continuamos por la misma ruta y pudimos ver a la distancia los Three Rondavels, tres rocas gigantes en forma espiralada que asoman por encima de la extensa pared del Cañón. En esta segunda jornada, pasamos la noche en Graskop. Nuestro hospedaje era el Thaba Tsweni Lodge, www.blyderivercanyonaccommodation.com/, (cuya crítica puse en http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g424918-d671709-r111664495-Thaba_Tsweni_Lodge_Safaris-Graskop_Mpumalanga.html). Allí nos estaba esperando su propietario Wendel, quién sería nuestro guía en el safari en el Kruger National Park, al día siguiente.

Aclaración sobre nuestras averiguaciones sobre la malaria: con la preocupación que suele generar el tema, y tras algunas lecturas de otras experiencias en internet, consultamos en Buenos Aires en un Centro Médico especializado en infectología y vacunación, y decidimos no tomar medicación alguna. El Kruger es la única zona que no está libre de malaria en Sudáfrica. Pero hay que evaluar cuidadosamente la decisión de la medicación antimalaria, dado los severos efectos adversos que puede generar. En nuestro caso, que dormíamos alejados del parque y que no estaríamos dentro en los horarios más peligrosos para la picadura del mosquito –el amanecer y el anochecer-, sumado a que viajamos en otoño (menos mosquitos), claramente era mejor no tomarla. Incluso, si llegábamos a infectarnos, apenas comienza la fiebre se puede tomar medicación y representa menos riesgo. Sólo usamos el spray repelente indicado por el médico (en Argentina, el Off verde extra duración) que debe contener en su fórmula DEET (NN dietil-toluamida) en concentración del 25% al 50% y también íbamos a rociarnos la ropa con algún producto que contenga Permetrina al 3%, pero finalmente olvidamos comprarlo y no lo usamos.

Esta fue nuestra experiencia, pero consideramos que lo aconsejable es hacer la consulta médica en cada caso.

También es recomendable utilizar ropa clara, pantalones largos y remeras de manga larga, evitar perfumes y cosméticos perfumados que puedan atraer mosquitos.

Día 3: Nos levantamos a las 4:30 am, para llegar temprano al Kruger. El Parque esta a unos 45km apróx. del alojamiento. Los horarios del Kruger durante abril son de 5.30 a 18hs.. De camino al parque, Wendel nos iba contando todo lo que le preguntábamos tanto del imponente y ondulado paisaje que se empezaba a visualizar con el amanecer –con cerros cubiertos de pinares (forestados por el hombre, pero no por eso menos pintorescos) y mantos de nubes por debajo nuestro, vista que gracias a que los cerros no eran muy altos e íbamos descendiendo, era de una imponente amplitud– como de cualquier tema relacionado con su país. Es muy didáctico! Lo habíamos descubierto en los foros de TripAdvisor, con varias críticas que hablaban muy bien de él. Coincidían en que él era capaz de mostrarte los “Big Five” (los 5 grandes animales salvajes de Sudáfrica: león, leopardo, búfalo, rinoceronte y elefante) en un solo día, siendo lo habitual para el Kruger, una dedicación de 2 o 3 jornadas. Claro que no sólo depende del Guía, el factor suerte influye… Wendel trabajó durante unos 20 años como Ranger (guarda parque) del Kruger, y una vez que ingresamos al parque, eso se notó rápidamente. Se detenía a cada paso para ir dándonos una introducción lo más completa posible de lo que estábamos observando. Desde la vegetación, el comportamiento de las aves, los animales y hasta cómo reconocer cuál de ellos podía estar cerca, para saber en qué enfocar nuestra búsqueda visual.

En la primera etapa del recorrido (hasta el mediodía) habíamos visto hienas, jirafas, elefantes, impalas y una amplia variedad de especies de aves. Luego del break para alimentarnos, retomamos nuestro camino y fuimos encontrando distintas especies a lo largo del último trayecto: cebras, jabalíes, jirafas y elefantes nuevamente, hipopótamos, búfalos y kudúes. Si bien, y quizás por los horarios en los que estuvimos, no tuvimos la suerte de cruzarnos con leones y leopardos, como broche de oro, para finalizar nuestro safari tuvimos el privilegio de toparnos con un gran rinoceronte negro, una especie muy difícil de ver y una jauría de wild dogs. El safari fue una experiencia deslumbrante! Si bien hay muchas opciones para hacer safaris, con una importante oferta de reservas privadas, algunas con lujosos lodges, sin descartarlas, vale la pena experimentar el parque emblemático del país. Cómo dicen los lugareños: si fuiste a Sudáfrica y no experimentaste el Kruger, no estuviste en Sudáfrica…

 

Día 4: Dejamos el Lodge por la mañana y nos acercamos a ver las Berlin Falls –un salto de agua de unos 45mts. – que se encuentran a unos pocos metros de allí. La cascada se ve desde arriba y desde el lado de enfrente. Y se forma cuando un pequeño arroyo que viene bajando por la ladera de un cerro -que esta cubierto de pasto y con unos frondosos pinares- se encuentra con una quebrada que tiene un gran paredón de piedra y algo de vegetación. Un lugar soñado. De las cascadas que más nos gustaron. Luego nos dirigimos hacia God’s Window, pero el clima no nos ayudó para disfrutar las vistas. Las nubes estaban muy bajas y no se veía nada! Retomamos la ruta, teníamos un largo viaje por delante hacia el Royal Natal National Park, en la zona del Drakensberg norte. Al pasar por Graskop, tomamos la salida equivocada, y descubrimos una posada llamada Panorama Chalets, que tiene una de esas piletas que se parecen mezclarse con el cielo del fondo y que esta enclavada en el borde de una profunda quebrada.

Habíamos partido con la ruta trazada por Wendel (R534, R539) , con la idea de entrar a Nelspruit, pero tras el desvío hacia la ciudad (R37), viendo que nos faltaban unos 40km. para llegar más otro tanto que íbamos a tener que hacer para retomar el camino hacia el sur y considerando la hora y la cantidad de km. que nos separaban de la zona dónde íbamos a alojarnos esa noche, agravado por el hecho que no habíamos podido sacar el hotel con antelación, decidimos entonces obviar esa ciudad. Así que seguimos raudos hacia las inmediaciones del Parque. Nos separaban apróx.500km del destino. Los paisajes del largo camino fueron muy bonitos. Siempre caminos ondulados, cerros que parecían alfombrados, zonas de pinares y algunos espejos de agua.

Llegamos a la intersección de Bergville y ya era de noche. Repusimos combustible y fuimos en la búsqueda de un hotel que estuviera cerca del Parque, para así aprovechar al máximo el tiempo de la exigente jornada que nos esperaba. Muy cerca del ingreso, hay como una villa con unos cuantos hoteles. También hay cabañas para alojarse dentro del Parque, pero como llegamos de noche, no podíamos entrar a verlas para evaluar si nos agradaban, así que decidimos buscar fuera.

Tras algunas vueltas por los ondulados e hiperestrechos caminos secundarios de las cercanías del Parque –que son muy pintorescos– y con pocas opciones para hospedarnos (precios altos, algunos cerrados), nos decidimos por Tower of Pizza, http://www.towerofpizza.co.za/, que además del alojamiento tenía una pequeña y agradable pizzería, comida que disfrutamos con la primera degustación de un buen cabernet sudafricano. Fue una buena elección. Pasamos una noche muy linda en alojados en un rondavel del complejo.

Día 5: amanecimos temprano. Era una mañana inmejorable, con un cielo celeste intenso. La vista de los alrededores era impactante. Desayunamos en el lugar y partimos hacia el Parque a través del camino que habíamos recorrido en la noche anterior y que ya nos daba muestras contundentes de los paisajes de ensueño que abundan en la zona. Zigzagueando y por las leves ondulaciones de estos cerros cubiertos de pastos de más de medio metro de altura que parecen acolchar el terreno, mientras avanzábamos hacia el Parque, veíamos el imponente paredón del llamado “Anfiteatro” que se eleva hasta unos 2900mts, atravesando por campos surcados por el río Tugela, dignos de una postal. Sin imaginarnos lo que nos esperaba, esta previa era lo suficientemente hermosa como para quedarse a disfrutar el día completo por allí.

Sumada a las consultas que habíamos hecho en la noche anterior y en el camino al Parque, en el ingreso nos terminamos de asegurar que podíamos hacer las caminatas sin guía, dado que estaba señalizado. Ingresamos al Royal Natal National Park (www.kznwildlife.com/index.php…). En el Parque hay varios trekkings para hacer (en el Visitor Centre se pueden conseguir mapas detallados). Nosotros no teníamos más que esta jornada, así que elegimos el que lleva a la espectacular Tugela Falls, llamado Tugela Gorge Walk y calificado como de dificultad “moderado”. Esta cascada es la segunda más alta del mundo y su salto de agua tiene varios tramos que totalizan 947mts. Emprendimos la caminata de ida, unos 7km, con algunas pocas provisiones. Pero es aconsejable comprar fuera del Parque, ya que en los comercios que están dentro, se venden snacks y bebidas. Durante todo el trayecto por los senderos, las vistas son increíbles. Se van atravesando zonas de monte, pequeños bosques y esos paisajes se van alternando. A medida que se avanza, se va ingresando en una quebrada, que en su piso tiene un brazo pedregoso del río Tugela (con poca agua en la época que fuimos) y en el final el Anfiteatro, siempre visible. Cada tanto aparecen cascadas que van aumentando la expectativa por la Tugela. Avanzando en las picadas se ven piedras con formas bastantes marcadas y la inmensidad deslumbra también por esa sensación de alfombra mullida de un verde intenso (a pesar de la época, que, a priori, debería estar todo bastante más amarillo). Cuando el camino nos llevó a la parte de abajo de la quebrada, al ver un montículo de piedras da la sensación que no hay mucho más para hacer. Pero allí comienza una garganta en la que hay que adentrarse, cruzando en varias oportunidades –descalzos– el frío y poco caudaloso río para poder continuar. En el final de la esta garganta, por dónde va el cauce del río, se forma un estrecho túnel entre piedras que tienen formas muy lindas y especiales, al parecer, producto de la erosión. Tienta adentrarse en él, pero el agua esta tan fría que duelen los pies. Dicen que para explorarlo hay que hacerlo cuando el nivel del agua es bajo (invierno o principios de la primavera). Luego, decidimos ir a un mirador que está del lado izquierdo (por el lado derecho hay otro recorrido por el que se puede encontrar nuevamente el cauce del río que está interrumpido por gigantescas rocas), debiendo hacer una subida de unos 10’, hasta alcanzar el mejor punto panorámico de la Tugela Falls, pero hay que ir mirando los senderos e intuyendo un poco, porque no está señalizado. Las imágenes desde el punto panorámico son impactantes, disfrutándose desde allí la cascada, el Anfiteatro y la quebrada vista desde su final con las verdes laderas de las montañas que se van abriendo hasta una especie de valle en el fondo, ya perdido en la inmensidad del cielo celeste.

Esta zona merece más tiempo para disfrutar sus paisajes de ensueño.

Tras la agotadora caminata, nos esperaba un largo viaje hasta Durban (algo más de 370km por la N3), ciudad dónde haríamos noche para tomar un vuelo temprano de la mañana, a fin de ahorrar tiempo de viaje hasta Port Elizabeth, dónde comenzaríamos a disfrutar del recorrido por las costas del Océano Indico.

Si bien habíamos leído en algunos foros que era posible toparse con cortes en las rutas, a raíz de repavimentaciones, no habíamos tomado el dato en cuenta. Y en esta parte del viaje, no fueron menos de 5 cortes los que tuvimos que sortear. Con la particularidad que cortan absolutamente la circulación, liberando de a una mano por vez. Entonces, se puede estar detenido hasta 20’ esperando que pase la mano contraria. Una situación bastante molesta…

Llegamos alrededor de las 20hs. a la ciudad de Durban y fue una de las pocas sensaciones de peligro que notamos en Sudáfrica. Un tanto desolada (por la hora) y con un ambiente extraño, no nos generó confianza como para darle ni una recorrida en el auto. Sólo nos movimos hasta un McDonalds para cenar y regresar rápidamente al hotel Albany, que tenía una agradable habitación (http://www.albanyhotel.co.za/). El costo, ZAR 504.-

Día 6: Viajamos por South African Airlines, en un pequeño avión que decía Express. En viaje, avisaron que además de las turbulencias que atravesaríamos, en Port Elizabeth había vientos de unos 70km/h. El vuelo duró 1 hora 25min.

Tras el arribo tomamos un nuevo auto de alquiler en Hertz (nuevamente a través de Auto Europe, que no impone recargo por tomarlo en una ciudad y devolverlo en otra) y para comenzar el viaje, dimos una rápida recorrida a la ciudad que está enmarcada en la Bahía Nelson Mandela (www.nmbt.co.za). El viento era tan fuerte que se hacía muy incómodo detenerse a disfrutar la costa. Pero la imagen era muy bonita.

Tomando la N2 fuimos a nuestro primer destino: Jeffrey’s Bay, una hermosa localidad donde el surf es el epicentro, distante a unos 77,5 Km de Port Elizabeth. Casas con una arquitectura moderna, del estilo de las de un country, muchos negocios de surf y pintorescos lugares para comer y beber. Mucha “onda” en esta zona!

La parte sur del país da la idea de albergar, a las clases sociales de mayor poder adquisitivo. Eso está a la vista en la infraestructura, las edificaciones, los comercios y los autos.

Continuando por la N2, rodeada de unos paisajes encantadores, tras unos 130 km llegamos a Tsitsikamma, un parque nacional costero, que está atravesado por profundos cañones que bajan desde las montañas hasta el Océano Indico, y sobre uno de ellos se encuentra un puente colgante famoso por su vista panorámica y su paso sobre el mar. Si bien el viento no era el mejor compañero para disfrutar los paisajes, en el Parque se generaba un clima especial, con un mar furioso que rompía contra las piedras generando olas bien altas. En el trayecto hasta llegar al puente vimos baboons y una especie de ardilla llamada rock dassie. El puente, que en realidad son dos, es más imponente que lo que suele verse en las fotos. El principal, que tiene unos 77mts., cuelga sobre el mar, y une dos cerros. Y desde allí se puede ver un pasillo que se forma, por dónde se puede hacer una excursión en una embarcación. Pero esa tarde, con el viento que había, no tuvimos suerte.

El Parque tiene un restaurante muy lindo, con ventanales y una terraza que dan al mar. Aprovechamos el atardecer para tomarnos unas cervezas con esa maravillosa imagen.

Ya casi de noche, seguimos por la N2, reconocida en este tramo como Garden Route, durante unos 65km hasta nuestro alojamiento ubicado en Plettenberg Bay. Sin saber que era una Guest House, dormimos muy bien en una casa de Santini Village, http://santini.co.za/MainP.htm, (ZAR 420). Su muy agradable propietaria nos atendió muy bien y nos dio algunas propuestas para la cena y el recorrido del día siguiente. Hay un hotel imponente llamado Beacon Island enclavado en la costa. La ciudad tiene un pronunciado barranco hacia el mar y la silueta rectangular del enorme edificio se destaca desde lo lejos. Era una recomendada opción para la cena, pero nos decidimos por un restaurante italiano. Comimos bien y disfrutamos otro buen vino sudafricano.

Día 7: Con las recomendaciones de nuestra anfitriona, nos fuimos a desayunar a la playa, en Moby Dick’s. Una vista muy linda desde sus ventanales, de las amplias arenas que tiene la bahía y tras el mar, las montañas con un poco de bruma causada por los primeros rayos de sol de la mañana. Excelente como para empezar la jornada más que relajados.

Luego, recorrimos el pintoresco centro de Plettenberg y unas cuantas calles para disfrutar de la arquitectura moderna de sus casas.

Tomando una de las salidas, hay un lugar donde se puede observar desde la altura, un amplio y cautivante paisaje de una península de arena que está rodeada por el mar y con el fondo de las montañas con una ligera bruma, que es inolvidable.

Plettenberg Bay fue el pueblo que más nos gustó de Sudáfrica. Reconocido como la joya de la Garden Route y del estilo de Jeffrey’s Bay, pero con paisajes más lindos, construcciones más lujosas y más infraestructura (plettenbergbay.co.za/languages/spanish.pdf). Está caracterizada por playas vírgenes, una península rocosa, lagunas, bosques y ríos de aguas claras. Esta es otra parada para dedicarle más tiempo.

Cerca de aquí se puede hacer uno de los mejores Bungee Jumping en el puente sobre el río Bloukrans, ya que es el salto comercial más alto del mundo.

Al salir de Plettensberg nos esperaba otro hermoso tramo de la Garden Route, que por suerte, podríamos disfrutar con un soleado día. En su recorrido se pueden apreciar montañas, acantilados, bosques, lagunas y playas.

Nuestra próxima parada fue Knysna Elephant Park, a 9km de Plettenberg Bay. Ibamos con la ilusión de hacer el paseo sobre los elefantes (llamado Elephant Back Rides), pero no había cupos (había que reservar, mínimamente con 2 días de antelación), www.knysnaelephantpark.co.za. Insistimos todo lo posible porque era la única oportunidad que teníamos de hacerlo, pero tuvimos que conformarnos con la excursión que ofrecen para interactuar con los elefantes. No era lo que teníamos pensado, pero el contacto con ellos nos devolvió la alegría y quedamos muy conformes. En la actividad que tomamos, les dimos de comer, los acariciamos e hicimos una buena sesión de fotos. Nos mostraron un establo muy grande, donde los elefantes pueden decidir dormir en la noche, y que tiene una interesante curiosidad: en una especie de entrepiso abierto, hay una habitación equipada para quién quiera pasar una noche durmiendo cerca de los elefantes. (Hay otros lugares para estas actividades: www.elephantsanctuary.co.za).

Luego, tras 22km., entramos a Knysna. Nos dimos una recorrida por su Waterfront, con una buena cantidad de comercios y lugares para comer o tomar algo. Y seguimos hasta una especie de barriecito –muy pintoresco– con casas de madera claras y de un estilo similar, metido en la laguna que forma la entrada del mar entre las montañas, hasta encontrar un restaurante que nos gustó su excelente vista hacia la laguna (Quay Four). Seguimos camino, recorriendo un poco más Knysna, que nos gustó mucho, para emprender luego el camino hacia Oudtshoorn, nuestra próxima parada, a unos 120km.

El camino costero es muy bonito.

Tomamos la N12 y nos empezamos a alejar de la costa. Llegamos al destino de noche y nos alojamos en Die Ou Pastorie (http://www.pastorie-de-hoop.com/), ZAR 500, que está en las afueras del pueblo, en una zona llamada De Hoop. Es una antigua finca, excelentemente reciclada, con unas habitaciones muy lindas de estilo antiguo. Con una bañadera antigua con patas puesta sobre el cálido piso de pinotea de la habitación, casi salida de una película de época. El único detalle negativo que sentimos, fue la falta de privacidad del baño, ya que estaba integrado en la habitación.

Día 8: Partimos hacia el centro de Oudtshoorn para dar una recorrida rápida y buscar un lugar donde desayunar. La ciudad pertenece a la región de Little Karoo y es la que posee la mayor población de avestruces. En la zona hay muchas granjas que los crían y se pueden hacer diferentes actividades como por ejemplo montar en avestruz, subirse encima de un huevo para comprobar su dureza y observar cómo salen los polluelos durante la época de cría (http://www.highgate.co.za/, http://www.cangoostrich.co.za/). La arquitectura de la ciudad tiene influencia alemana y es completamente distinta a todo lo que veníamos viendo.

A unos pocos kilómetros de la ciudad se encuentra Cango Wildlife Ranch (www.cango.co.za), nuestra siguiente parada (abierto de 8 a 16.30hs). Es un santuario para diversas especies de animales en peligro de extinción. Posee el nivel de calificación de mayor prestigio dentro de la comunidad de parques zoológicos de África. Se pueden ver zuricatas, ardillas varias especies de pájaros, blue duikers, lémures, hipopótamos pigmeos, cocodrilos (se puede hacer una actividad en la que el interesado se sumerge en una jaula dentro del estanque poblado por estos gigantescos reptiles), entre tantos otros animales. Llegando al final del recorrido estaban los más esperados: cheetas, tigres de bengala blancos, leones y leopardos. Pagamos el Big Cat Encounters, que es un encuentro con cheetas y cachorros de tigres de bengala (según la época, pueden variar los animales). Esto debe pagarse aparte y no es económico, pero vale lo que cuesta… Una experiencia única, incomparable e inolvidable. Entramos en la fosa dónde estaban las cheetas adultas. Solamente podíamos acariciarlos ubicándonos por detrás de ellos. Con las caricias, ronroneaban como si fueran pequeños e inofensivos gatitos…. Luego nos dirigimos a otra área dónde estaban los cachorros de tigre de bengala, uno era blanco. El cuidador respondió a cada una de nuestras inquietudes sobre los cachorros, mientras los acariciábamos de manera incansable. Apenas tenían unos meses y estaban bastante inquietos porque era la hora de su comida; se prendían a los dedos del cuidador como si fuera una mamadera. Pasamos un mágico momento junto a ellos!

Ya era el mediodía, retomamos la ruta y a 29 kms. de allí nos esperaba la visita a las Cango Caves, unas impresionantemente lindas y ecológicamente significativas cuevas subterráneas (http://www.cango-caves.co.za/), que comenzaron a formarse hace unos 20 millones de años por la erosión del agua sobre la piedra. Estas cuevas son las más grandes de África y una de las 7 maravillas sudafricanas. No llegamos con el tiempo suficiente para hacer el tour aventura, así que debimos hacer el tour standard, que tenía una duración de 1 hora. El recorrido abarca pasajes, senderos y cavernas. Apenas entramos a las cuevas, sentimos el incremento de la humedad y un cambio en la temperatura. Las formaciones rocosas que se observan en sus amplios espacios son impactantes, nos deslumbraron. Estalactitas y estalagmitas que vinculan piso y techo de cuevas de más de 15 metros de altura, con tamaños y formas asombrosas.

Terminado el tour, emprendimos viaje rápidamente ya que nos esperaba un largo camino (430 Km. aproximadamente) hacia el próximo destino: Ciudad del Cabo. El camino ofrece unos paisajes fantásticos con amplias montañas alfombradas por una verde vegetación.

Considerando la hora y la distancia, descartamos una actividad que nos generaba emoción y preocupación simultáneamente: la inmersión con los tiburones blancos, que podía hacerse en Mossel Bay (www.whitesharkafrica.com) o en Gansbaai.

Llegamos al Upper Eastside Hotel de Cape Town (http://www.uppereastsidehotel.co.za), alrededor de las 20:00hs. El precio de la habitación doble fue de ZAR 475 la noche. El lobby tenía una decoración muy vanguardista y la habitación nos resultó cómoda, linda y acogedora. Nos dimos un baño y fuimos a cenar al Victoria & Alfred Waterfront, una zona comercial y residencial muy sofisticada, levantada en la costa de la ciudad. La oferta de restaurantes frente al mar es muy amplia. Los establecimientos cierran tarde, así que se puede cenar hasta la media noche.

Día 9: Comenzamos la jornada temprano pero el clima no nos acompañaba. Lloviznaba, había bastante viento y mucha bruma. Hicimos una recorrida rápida por la ciudad y nuevamente pasamos por la zona del Waterfront para poder apreciarla de día. Con el plan de recorrer el cabo, tomamos la ruta costera M6 hasta llegar a Camps Bay (sobre el océano Atlántico), la zona más residencial de Ciudad del Cabo. Sobre el mismo camino hay una cantidad de bares y cafés muy bonitos para tomar un buen desayuno con vista a la bahía. Continuando por la misma ruta pasamos por Hout Bay, otra linda bahía con lugares donde comer y disfrutar del paisaje. Luego, atravesando el cabo por la M65, pasamos a la costa este. Tomamos la M4 hacia el sur y visitamos Simon´s Town. Aquí la arquitectura ya no era tan moderna ni tan importante como la que veníamos viendo. Llegando a la bahía de Simon pudimos disfrutar del color verdoso que toma el mar aquí. En el camino nos cruzamos con unos baboons. La zona esta señalizada alertando sobre el peligro que implican y que no hay que darles de comer.

A pesar que las bajas nubes complotaban contra estas postales, esta zona de acantilados y bahías es muy impactante.

El extremo del cabo es un parque nacional llamado Table Mountain National Park (abierto de 7 a 17hs). Hay que pagar ZAR 80 por persona para ingresar. Circulando por sus caminos, en algunos sectores donde el terreno es más plano logra verse a cada lado el mar. En el parque hay muchas aves y otras especies, como cebras y avestruces. También ballenas y delfines. Nuestro tiempo era muy acotado así que, sin detenernos a apreciar la flora y la fauna, fuimos directamente hacia el Cabo de Buena Esperanza. Luego hicimos una corta distancia hasta la zona de Cape Point (http://www.capepoint.co.za/), pero para llegar al extremo de la costa hay que caminar un poco o tomar un Fonicular (se paga aparte). Debido al mal tiempo, decidimos no avanzar. Pero en la venta del Fonicular comentan que la experiencia de estar a 238mts sobre el mar y con la vista panorámica que hay desde allí, es una experiencia que te deja sin aliento. En este lugar hay un restaurante y una pizzería.

Emprendimos la vuelta y nos detuvimos a comer en Simon´s Town.

Ya de regreso en Ciudad del Cabo, hicimos otra recorrida y marchamos hacia el aeropuerto para tomar nuestro vuelo hacia JNB. Viajamos por la línea aérea 1time y el vuelo duró 2 horas.

Nos preocupaba un poco el arribo a JNB de noche y la movilidad al hotel, pero era la mejor opción que teníamos para aprovechar la media jornada del día siguiente que nos quedaba en Sudáfrica. Evaluamos quedarnos cerca del aeropuerto, pero tampoco nos resultaba cómodo para movernos. Consultamos qué lugares debíamos evitar y nos habían aconsejado no pasar por HIllbrow, Alexandra, Diepsloot, entre otros. Arribamos cerca de la medianoche y alquilamos un auto nuevamente en Hertz (a través de Auto Europe). Intentamos trasladarnos por rutas principales para ir un poco más seguros pero, el GPS nos jugó una mala pasada. El pobre no sabía de nuestra preocupación y a fin de llegar más rápido nos desvió por un camino que nos hizo pasar por el medio de una villa de emergencia en Alexandra (sí, lugar que debíamos evitar!), que por la hora y la desolación atemorizaba quizás más de lo real. Por suerte la atravesamos sin problemas y continuamos camino hacia la zona de Sandton, donde pasamos la noche en el Protea Hotel Balalaika Sandton (http://www.balalaika.co.za/), a metros del Nelson Mandela Square. El precio de la habitación doble fue de ZAR 835. Cuando ingresamos a la habitación se sentía un poco de olor a cigarrillo, por lo que tuvimos que ventilarla dejando las ventanas abiertas por un buen rato. La habitación era agradable, pero para un precio bastante más bajo.

Día 10: Tristemente, el día del regreso. Teníamos un ambicioso plan: un poco de “shopping” y visitar el Museo del Apartheid. Pero debíamos llegar al aeropuerto a las 15hs..

Desayunamos en la habitación (dejó bastante que desear), mientras acomodábamos las valijas y fuimos al Sandton City, para ver si podíamos hacer algunas compras. El shopping esta en el complejo Nelson Mandela Square, que abarca varios edificios que se comunican entre sí y dentro de ellos hay muchos locales comerciales y lugares para comer o tomar algo; allí dentro todo es muy lujoso. No encontramos precios que nos resultaran atractivos para hacer compras.

Luego salimos y dimos un recorrido por las arterias principales de la residencial Sandton para apreciar la arquitectura de la zona que nos encantó. Amplias avenidas, edificios bajos y modernos que muestran la pujante economía de esta área.

Con el tiempo ya insuficiente como para poder recorrer el Museo, decidimos malgastarlo en una recorrida por los malls que están más alejados. Tampoco compramos nada!

Ya en horario para el vuelo, nos dirigimos hacia el aeropuerto con el tiempo suficiente. Tras embalar el el equipaje, cuando vamos al mostrador para el chek-in de South African Airways nos dicen livianamente que el vuelo estaba suspendido y que recién saldría en la mañana del día siguiente. Muy enojados porque no nos habían anticipado la situación y los problemas que se nos generaban por los compromisos laborales que teníamos al día siguiente, insistimos de todas las formas posibles para intentar que nos hicieran viajar en otro vuelo, pero fue imposible. Indignados por el mal momento que estábamos pasando, nos tuvimos que resignar y aceptar el alojamiento que nos dieron en el Metcourt Peermont Hotel, localizado en un complejo cercano al aeropuerto llamado Emperors Palace, en el que hay restaurantes y casino y que parece preparado exclusivamente para los viajeros. También tuvimos problemas en el hotel, con las restricciones que nos imponían (cama, llamadas, acceso a internet), haciendo un lamentable trabajo en equipo con la línea aérea para terminar de maltratarnos y generarnos inconvenientes. El único mal momento que pasamos en nuestro espectacular viaje, fue éste más el extravío de mi equipaje ocasionado por South African Airways.

El viaje de regreso –con escala de 4hs en San Pablo, Brasil (en ese trasbordo fue dónde la línea aérea extravió mi equipaje, recuperándolo 2 días más tarde)– desde JNB a BA, duró unas 17hs., aproximadamente.

Hay mucho para hacer y recorrer en Sudáfrica. Y para los viajeros que nos gusta andar sin pausa y descubrir todos los rincones, viviendo todas las experiencias posibles, el tiempo nunca alcanza. En nuestra fascinante experiencia en este gran destino, lo que más lamentamos no haber conocido, fue:

• el Soweto

• el Museo del Apartheid en JNB

• Robben Island, dónde estuvo encarcelado Mandela (es una isla en Table Bay a 12 Km de la costa de Ciudad del Cabo), durante 18 de sus 27 años de presidio.

• los viñedos cercanos a Ciudad del Cabo

Y no haber podido hacer buceo en las costas del Indico.

61 respuestas a este tema
Tlayacapan, México
Apasionado
de México, Sudáfrica, Zimbabue, Mozambique, Rutas, Japón
mensajes: 18.349
opiniones: 303
1. Re: 10 Días en Sudáfrica

Excelente reseña y excelente viaje Trotamundos!!

Felicidades!

mensajes: 46
opiniones: 9
2. Re: 10 Días en Sudáfrica

Muchas gracias VecinaMex!!!

Saludos!

Santander, España
mensajes: 4
3. Re: 10 Días en Sudáfrica

Buenos dias trotamundos: Somos una pareja de España que estamos interesados en hacer un viaje a sudafrica en Noviembre y nos ha encantado la ruta que vosotros hicisteis. Nosotros disponemos de 4 dias mas y nos gustaria que nos dierais algunas opiniones:

Nos daria tiempo a ver las Victoria Falls?

Aparte de los desplazamientos en coche, los trasportes publicos funcionan bien, tipo avion interno o trenes??

Editado: 18 agosto 2011, 8:34
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4. Re: 10 Días en Sudáfrica

Hola Macu H!

Nosotros no exploramos la posibilidad de las Victoria Falls, porque ya nuestro plan para Sudáfrica estaba apretado. Hemos visto imágenes y son impactantes, incluso mucho más de las que nosotros recorrimos en Sudáfrica.

Pero deben ir a Zinbabwe para visitarlas y no te puedo aconsejar al respecto. Si puedo decirte que si deciden hacerlas, quizás les convenga ir primero allí y luego a Sudáfrica, comenzando el recorrido desde Johannesburgo (tal como lo hicimos nosotros) ó desde Nelspruit. Deberían verificarlo, pero creo que pueden ir a ambas ciudades en avión. A Nelspuit tienen algo más de 900km y a JNB, cerca de 1300km.

Otra alternativa que pueden investigar sería: llegar a JNB, de ahí al Kruger y desde Nelspruit a Zimbabwe, retornando luego a JNB, para partir en auto hasta la zona del Royal Natal National Park, que son 350km, 200km menos que desde Nelspruit.

Si de algo los ayuda, si fuera mi decisión, con tan sólo 4 días más no iría y centraría el recorrido en Sudáfrica. Las dejaría para otro viaje, en el que podrían hacerse junto con Bostwana, país del que hemos escuchado buenos comentarios.

Como habrán leído en la crónica, recorrimos mucho pero pasando rápido por increíbles lugares que merecen más tiempo, entre ellos: Ciudad del Cabo, la zona del Drakensberg norte, Plettenberg Bay y todo lo que mencionamos en el final.

Si es de su gusto, quizás puedan hacer la zona de los viñedos, que nosotros no llegamos y lamentamos mucho. Les dejo algunos links que les pueden servir para que miren un poco de que se trata. Stellenbosch era uno de los que más nos había gustado.

Winelands South Africa:

http://www.winelands.co.za/

sa-venues.com/attractionswc/capewinelands-at…

http://www.stellenboschtourism.co.za/

La cordillera Drakkensberg ofrece muchas alternativas. Nosotros sólo hicimos una en el Royal Natal National Park. Pero hay varios hikings para disfrutar. Uno de los recomendados es el del Cathedral Peak. Va un mapa

rayjeanne.com/Images/…drakensberg-map.gif

Con respecto a los desplazamientos internos, no puedo decirte nada sobre los trenes, porque no los hemos experimentado.

Los traslados en avión, fueron normales y puntuales, sin inconvenientes. Viajamos desde Durban a Port Elizabeth por South African y desde Ciudad del Cabo a JNB, por 1time.

Cualquier otra inquietud en que los pueda ayudar, no duden en avisarme.

Saludos!

Tlayacapan, México
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5. Re: 10 Días en Sudáfrica

Hola Macu!

En realidad es muy fácil ir a las Cataratas Victoria desde Johannesburgo, sólo tomas un aviòn que hace 2 horas de vuelo. Las distancias desde el aeropuerto son muy cortas para ir a los hoteles.

Estando ahí, además de conocer las Cataratas Victoria, incluso sobrevolando en helicóptero, hice un safari a lomo de elefante y un encuentro con leones que me resultaron mucho más baratos en Zimbabwe que en Sudáfrica.

Si lo deseas puedes leer este enlace: tripadvisor.es/ShowTopic-g293761-i9853-k3343…

Buenos Aires...
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6. Re: 10 Días en Sudáfrica

Muchas gracias Trotamundos por la info. En dos semanas mas estoy viajando a Sudafrica, y lo que publicaste me sirve muchisimo!!

Slds

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7. Re: 10 Días en Sudáfrica

De nada Roxana. Me alegro que sea útil.

Es un excelente destino, te va a encantar!

Y a tu regreso, te invito a compartir tu experiencia en el foro.

Buen viaje!

Santander, España
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8. Re: 10 Días en Sudáfrica

Muchas gracias por tu informacion. Mirando hospedajes en joha, me gustaria saber si crees que es mejor hospedarse cerca del aeropuerto, o en el centro. Tengo informaciones confusas al respecto....

Tlayacapan, México
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9. Re: 10 Días en Sudáfrica

Macu:

El Aeropuerto está entre Johannesburgo y Pretoria. En realidad No hay mucho que hacer ahí.

Saludos!

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10. Re: 10 Días en Sudáfrica

Macu H,

tal como te dice VecinaMex, no hay mucho para hacer cerca del Aeropuerto.

Antes de decidir el alquiler del auto, nosotros habíamos evaluado la posibilidad de dormir en un hotel dentro del aeropuerto o cercano, considerando la preocupación que nos generaba el desplazamiento nocturno y el poco tiempo que teníamos en la ciudad. Y nos habían recomendado desplazarnos en tren. Te lo dejo como dato, por si te decidís por esa opción. Pero además de lo dicho en el comienzo, la hotelería nos pareció más cara en esa zona. Igualmente te paso unos links:

www.gautengtransport.com/traintimetable.htm

http://www.gautrain.co.za/

Concretamente, te diría que para determinar la zona del alojamiento, dependerá de los planes y días que tengan para JNB. Y la sofisticada y residencial zona de Sandton, creo que es una excelente opción.

Saludos!

Respuesta para: 10 Días en Sudáfrica
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