He pasado este fin de semana en este hotel con mi marido. Veniamos buscando descanso y lo hemos encontrado ya que el hotel estaba el 40% de su capacidad.
Tiene 3 piscinas preciosas (una de ellas climatizada, aunque nosotros no notamos la diferencia con el resto) y dos calas preciosas, que sin ser privadas, es como si lo fueran porque el acceso a ellas por gente de fuera del hotel es un largo camino.
Las habitaciones (en nuestro caso una habitación doble) son muy espaciosas, con una terraza con sillas y un baño grande con bañera (que si se tiene niños viene muy bien) y ducha independiente.
Un inconveniente que tiene el hotel es que al ser un resort hay muchos edificios y si te alojan en los edificios del 6 en adelante el paseo hasta recepción y el restaurante para el desayuno se puede hacer un poco pesado, sobre todo si se va con niños. Aunque también es justo decir que si llamas a recepción te vienen a recoger en los cochecitos de golf (como los llamo yo). Nosotros estábamos alojados en el edificio 4 y el paseo, bordeando el mar, hasta el restaurante era muy agradable (5-6 minutos andando).
En cuanto al personal del hotel, la relaciones públicas se gana su sueldo con honores, es un encanto!! El resto, ni bien ni mal, correctos aunque no muy atentos.
Dos cosas a tener en cuenta son que en la recepción no te dan ni un triste Gelocatil (siendo las 21.15 horas y estando cerrada la farmacia del pueblo) porque según ellos es la política del hotel. Mala política, me parece, ya que creo que en todos los sitios con trato al público deberían tener un pequeño botiquín y qué menos que un analgésico para un dolor de cabeza. Aunque eso sí, se ofrecieron a llamar para saber en qué pueblo cercano estaba abierto la farmacia… lo normal, coge el coche y te haces 20 km. para comprar paracetamol, sin comentarios.
Y no sé si fue coincidencia o mala suerte, pero llegamos un viernes sobre las 15.40, total que mientras nos tomaron los datos y nos llevaron a nuestra habitación eran las 16.00 h, hora en la que se cerraba la cocina del bar de la piscina, por lo que nos dijeron que no nos daban de comer, cosa que entiendo pero eran justo las 16.00… vamos que en Madrid te hubierna dado de comer seguro. Suerte que un señor de un restaurante del puerto nos salvó y además comimos estupendamente!!
El sábado cambiamos la cena de la media pensión por la comida, y como todavía no estábamos en temporada alta no estaba abierto el otro restaurante, que está al lado del spa, por lo que nos dijeron que la comida era en el restaurante de la piscina. Las comidas en este tipo de bares son comidas rápidas (hamburguesas, pasta…) pero de rápido nada de nada, para una ensalada y dos hamburguesas esperamos más de hora y media. Varios clientes se levantaron a protestar, gente se marchó… y al final apareció por allí el jefe de sala (suponemos) y el director del hotel para disculparse. Era un problema de cocina pues hubo un momento en que nadie de los que estábamos allí sentados teníamos comida en la mesa. El caso es que nos sentamos sobre las 14.30 h a comer y nos levantamos a las 16.30 (y el día anterior no nos habían dado de comer a las 16.00h., cosa que agradezco visto lo visto). Es justo decir que la comida estaba buena y que a todos los que estábamos allí se nos devolvió el 50% de la consumición.
El restaurante-buffet muy bueno. El desayuno tiene de todo (actimel, nespresso, zumos naturales…) y aunque sólo cenamos un día me pareció todo bueno, con variedad y en el show-cooking tres clases de pescados y de carne a elegir. Los postres tenían una pinta excelente y algo que me gustó mucho es que tenían chuches para los niños.
En resumen, el hotel fenomenal, el servicio en algunos casos mejorable, el bar de la piscina totalmente desaconsejable.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.