Estuvimos 6 noches, prácticamente para dormir porque era nuestra base a la hora de hacer excursiones por Normandía. La casa es divina, con una decoración muy cuidada. Está limpísima. Los anfitriones,Françoise en concreto, encantadores. El pequeño Matisse es monísimo también. Lástima que no supiéramos francés para haber compartido más. Como todo el mundo dice, los desayunos y las cenas excelentes. El entorno es una postal a todo rincón donde mires, si te gusta el campo y la naturaleza. El aire es de una esencia especial, limpio, sano, fresco, intenso. Muy tranquilo cuando llegas cansado de hacer turismo. Eso sí, cuidado que está rodeado del Sena y los puentes están lejos, hay que usar un transbordador gratuito para cruzarlo. Siempre recordaremos nuestra estancia en Jumieges i ahora llevamos Normandía en el corazón. Un abrazo Françoise!
