Acabamos de regresar de Casa Escocia, después de haber pasado siete días de descanso. Por lo general, no mando mi opinión pero esta vez me he visto obligado pues los dos nos lo pasamos de maravilla. La bienvenida y hospitalidad que recibimos de la familia Gray fue excepcional. Nos facilitaron las instrucciones oportunas a la hora de realizar todo lo que queríamos hacer y ver, además parece que se ajustaron a nuestro horario en lo que se refiere a las comidas. Nunca había estado en un lugar tan bonito en el sentido de que si te desplazabas durante una hora y media en una dirección podías deslizarte por la nieve en una tabla (snowboarding) y esquiar pero si lo hacías durante otra hora y media en la dirección opuesta podías disfrutar de la arena de las playas de la costa. Era como pasar dos vacaciones en una. El cielo era el único límite, es imposible aburrirse nunca. En algunas de las raras ocasiones en las que no hacíamos nada en especial, íbamos a la terraza del ático que da al valle, un lujar muy relajante...casi terapéutico. Sin lugar a dudas, volveremos de nuevo para satisfacer nuestra necesidad de liberar adrenalina y pasar esos momentos tan relajantes. Vistas excelentes, momentos excelentes, una familia excelente, ¡enhorabuena familia Grays, buen trabajo!
