Esta perfectamente situado junto a la iglesia en el centro del pueblo, las habitaciones y las estancias comunes son muy bonitas, completisimas y limpias. Cabe destacar que desde que entras te sientes tan en tu casa que aun teniendo la posibilidad de cerrar la puerta con llave, la tranquilidad que se respira te insta a dejarla abierta sin temor. Lo mejor de todo es el maravilloso trato recivido de los dueños, que son una pareja encantadora que te tratan como si fueras de la familia y te preparan unos desayunos riquisimos!!!
