Reservamos un 6 noche de estancia en Bella Baita en agosto. Desde el momento en fabricio nos recogió desde el tren en Pinerolo, supimos que habíamos tomado una buena elección. El nos hizo sentir en casa directamente, lejos y por el tiempo que nos llegó a Bella Baita, nos estaban bien sepas sobre con historia local y cultura.
Bella Baita está situado 6km de la aldea de Pinasca en un muy elevado y viento carretera. Para aquellos que servírtela sin un coche debería ser preparado para afrontar un 2 hora a pie de!
La habitaciones en Bella Baita son cómodas y acogedor y ofrecen un gran vista al cruzar el valle. No nos trae un coche pero aún encontramos algo que hacer. La zona tiene algunos hay paseos preciosos tanto tiempo y corto en una zona muy tranquilo y pacífico.
El clases de cocina eran geniales divertido y nos enteramos de muchos de los fabricio-Marla un exponente doble. Para cualquiera que quiera una punto de entrada de cocina italiana, estas clases están muy recomendado. Ah, y tienes que comer lo que te cocinado después!
Otro puntazo era el viaje a la mercado en Pinerolo con Marla y fabricio. Hay mercados de miércoles y Sábado vendiendo una cornucopia de una maravilla fruta, verduras y quesos. Esto es muy bien vale la pena una visita.
Las comidas de la noche en Bella Baita que no se puede desaprovechar. Cada noche, había algo distinta con cada plato restaurado preparado y presentado hermosamente. Por 18€ la vino incluido de cabeza, y era fantástica relación calidad-precio. Aparte de la comida, aunque, la mejor parte era la interesante y divertido las conversaciones de alrededor del mesa con tanto los anfitriones y los huéspedes que nos hizo que es difícil para nosotros a salir.
Marla y fabricio que poner un enorme esfuerzo hacia developing y ecológico, amable y entorno suficiente de autoservicio en Bella Baita. Un montón de la comida se cultiva en su propio jardín y el resto es localmente-cultiva productos. Éste es un enfoque muy encomiable a corriendo un negocio.
Que fue difícil de decir adiós a Marala el final. fabricio y nos hicieron sentir como parte de la familia. No podemos esperar a volver.
