En el tranquilo pueblo de Talence, enfrente de la parada de tranvía está este hotel. La habitación en la que me alojé estaba genial, era la de 70 € la noche. Grande, limpia, equipada con una pequeña cocina con todo lo necesario para cocinar, un baño, televisión, balcón. La zona es muy tranquila y hay una plaza con restaurantes y bares enfrente, y un cine al lado. Está muy bien para pasar un fin de semana o unos días en Burdeos, ya que con el tranvía en diez minutos estás en el centro. Hay mucho sitio para aparcar cerca del hotel, aunque creo que tiene parking subterráneo, se puede dejar fuera. Lo único extraño son los horarios de recepción, fuimos en sábado y de 12 a 6 de la tarde no había nadie, eso sí, hay un teléfono para llamar si llegas cuando está vacía, aunque no llamamos, así que no sé si será eficaz o no. El desayuno es un poco escaso y caro para lo que dan, aunque la bollería es buena y el sitio está bien, pero no hay mucha variedad, sólo bollería, no hay descafeinado etc, por siete euros se desayuna mejor en la tetería de la plaza que además es súper mona. Lo demás genial, la habitación chulísima y todo muy bien, repetiría sin duda y la recomendaría a cualquiera que vaya unos días a Burdeos, 100% recomendable
