Al leer las críticas anteriores sobre este hotel, bastante buenas, decidí hacer una reserva para quedarme una noche. Tenía varios 4 estrellas en la zona al mismo precio, pero supuse que con tan buenos precedentes valdría la pena probar.
El resultado fue una noche sin apenas dormir.
Lo positivo es que está bien situado, con un aparcamiento amplio y gratuito y el personal es trabajador (lo cual suple algo las faltas del hotel).
Mas, al llegar a la habitación empezaron los problemas. Estaba fria. Después de mucho buscar, encima de una pequeña mesa encontré una hoja que decía que había que abrir la llave del radiador, de agua, para que funcionase (nunca se llegó a calentar), también contaba con un aparato de aire acondicionado (se supone que sólo es para usar en el verano y de día, pues es un modelo obsoleto que hace tanto ruido al encenderlo que impide a cualquiera conciliar el sueño).
La habitación, para dos, contaba con una única silla; una caja fuerte a la que había que pedir la llave en recepción (no se me ocurrió usarla, porque ¿quién me asegura que el posible ladrón no durmió ya en esa habitación e hizo una copia de la llave?); tenía dos camas pequeñas colocadas juntas, los colchones tenían años y la almohada, horrorosa (era mejor la litera del cuartel en mis tiempos de mili).
El baño, antiguo, pero parecía en buen estado. El problema era el agua. Cada vez que vaciabas la cisterna, estabas 5 minutos escuchando como corría el agua para rellenar ese lugar. Peor era para ducharse, debías cercionarte que ningún vecino de habitación se estaba duchando para poder hacerlo, de lo contrario el agua llegaba ligeramente templada.
Porque, como supongo que ya se habrán dado cuenta, la insonorización era nula. Se oían las conversaciones en las habitaciones vecinas y en los pasillos. Podías saber cuando usaban el baño y el uso que le daban.
Total, que mientras los ocupantes de las habitaciones vecinas no se cansaron de hacer ruido, fue difícil intentar conciliar el sueño; pero, luego, la maldita cama no ayudaba a dormir...
... Y madrugón.
Como el desayuno buffet sólo se sirve hasta las 10,30 y hay que hacer cola para ducharse, los que conocían el tema decidieron que a las ocho había que levantarse. Naturalmente todos despertamos y como la comodidad en la cama era nula. ¡A levantarse!.
El buffet se servía en el comedor principal (supongo que es la principal actividad del hotel), de ahí el apuro para terminar con los desayunos cuanto antes. Antes de las 10 ya estaban recogiendo las mesas del buffet y preparándolas para servir las comidas del mediodía. En cuanto al contenido del buffet, ignoro como era el que encontraron las dos personas que realizaron la crítica anterior, pero, el que me encontré yo, era un buffet algo parco; sin comparación con el del hotel de cuatro estrellas donde había desayunado el día anterior.
En definitiva, creo que le sobra una estrella y muchos años. Necesita una renovación profunda.
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