Ortigueira es el pueblo natal de mi abuelo paterno y siempre que puedo busco una excusa para escaparme, porque a parte de que el lugar tiene una belleza extraordinaria, cada vez que vuelvo, es como si me transportase de nuevo a mi niñez.
Esta vez decidí ir acompañado de mi pareja y mis cuñados y nos alojamos en El Castaño Dormilón casi por casualidad y menos mal, por que el hotel es tan acogedor... pero de verdad que lo es. Unos amigos nos habían dicho que la decoración era una mezcla entre rústico y minimalista con toques clásicos, pero no nos hacíamos a la idea y cuando llegamos nos sorprendió gratamente. El sitio es mágico, es una buena opción para pasar unos días de tranquilidad en buena compañía. Pero lo mas importante de todo, fue la hospitalidad infinita que nos brindaron sus propietarios, que mas que como a clientes, nos trataron como si perteneciésemos a su familia. Volveremos sin duda. Muchísimas gracias a Alex y Mónica por ser como sois!!!
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.