Reservamos sin referencia alguna, tan solo por proximidad al lugar donde queriamos ir, A Mariña lucense. Manolo, Cristina y Maria están al frente de este establecimiento derrochando amabilidad, buen hacer y como introductores de la zona, aconsejando y dando opciones a los huéspedes sobre las mejores formas de pasar el día. La ubicación y sus instalaciones ayudan a relajarse y disfrutar pero sobre todo a descansar y dormir. No se extraña ni la cama, ni la almohada, habitaciones agradables y baños más que suficientes para tener todas las comodidades que se pueden desear, todo ello con predominio de la madera y de los muebles rústicos. Vajilla de Saragadelos para comenzar el día con un desayuno casero y con zumo natural. Un gran acierto en una zona con muchas cosas por descubrir.
- Anatur
