El hotel está ubicado en el norte de la isla, en una zona preciosa, rodeada de acantilados y con un agradable paseo hasta el Puerto de las Nieves, un pueblo pescador lleno de encanto que echa de menos "el Dedo de Dios", que les fue arrebatado por una tormenta. También al lado están las piscinas naturales y la playa de la Caleta. Cerca está Sardina, un lugar ideal para el buceo por la belleza de sus fondos. También Gáldar, lleno de historia de las islas y con el Centro de Interpretación de la Cueva Pintada, que merece la pena ver...Y el Parque Natural de Tamadaba, impresionante y a tiro de piedra del hotel .. El hotel es muy tranquilo, pequeño ( nada de moles gigantescas llenas de gente ) y diseñado para adaptarse al acantilado. Es curioso que para ir al parking ( gratuíto ), tengas que subir uno o dos pisos, en lugar de bajar. Decorado con gusto exquisito, moderno y funcional. Habitaciones y terraza muy espaciosas y bien acondicionadas (se agradece el pequeño tendedero en la terraza para los bañadores y toallas ). Absolutamente todo el personal es amabilísimo y eficiente. Las vistas desde la habitación son impresionantes: los acantilados, la piscina, el jadín y el mar.... Desde la terraza puedes ver Tenerife y el Teide, justo enfrente de ti, tan cerca.... El buffet es muy variado y de gran calidad, tanto en desayunos como en cenas ( a destacar esa mezcla de sabores salados-dulces y los platos típicos de la zona en presentación "moderna" ). Realizamos varias actividades que proporciona el hotel: senderismo, orientación, tiro con arco y bautismo de buceo. Todas muy bien organizadas, de unas tres horas de duración y con monitores muy competentes que se adaptaron en todo momento a las circunstancias de los participantes ( eran grupos pequeños, con un trato muy individualizado ). El spa también es estupendo. Instalaciones muy amplias y completas, con un toque oriental absolutamente relajante. El personal muy profesional y amable. Probé el masaje antiestress y fue delicioso. Buen servicio de peluquería también. El hotel te colma de detalles, que van más allá de las "amenities" ( que son muy variadas). Te avisan con bastante antelación si hay algún cambio en la planificación de actividades y están pendientes para asegurarse de que la estancia en el hotel y en la isla en general, sea perfecta. La piscina está muy bien, sombrillas, hamacas muy confortables y un jacuzzi super agradable. Los socorristas también son muy simpáticos. A destacar la terraza y sus deliciosos cócteles ( especialmente el mojito de frutos del bosque ). En fin, un hotel absolutamente recomendable por la ubicación, la belleza y funcionalidad de las instalaciones y la profesionalidad y amabilidad del personal. El lugar ideal.
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