Servicio normalito tirando a malo, ubicación estilo motel de carretera americano, habitaciones con mobiliario viejo pero aseadas.
Lo increíble era la comida, menos el desayuno que no obstante era flojito el resto era para ir con el bocadillo debajo del brazo. Vino tinto bautizado y recién sacado de la nevera, y en seis días: lomo, lomo y lomo; garbanzos, garbanzos y garbanzos; todo ello acompañado de dos aceitunas, medio tomate y una hoja de lechuga.
- Hotel Tudanca Miranda De Ebro
