Una tarde en Lunahuaná, cuando el sol reventaba y los muchachos aventureros se hacían sus peripecias en el río y en la plataforma de escalada y yo... fotografiando para la revista Somos dentro el festival de aventura allá por el año 2000 y pico....con un calor infernal....me salgo del grupo y de la bulla....para entónces insoportable.....en busca de algo más que un simple cigarrillo y la ¨paz¨que suele provocarle al fumador, cruzo la pista, avanzo un poquito, veo una linda capilla y zaz....un letrero de bienvenida al aventurero....al caminante....ese era yo.
Descubrí el Pisco Souver de níspero.
Ahora ya soy caserito.
Casi podría decir que soy amigo de Fernando y Lully.
Que conozco el secreto de la cocina del Refugio, o al menos eso me dejan creer.
Que me preparan la mejor habitación, todas son increibles.
Yo conocí el Refugio y cada vez que vuelvo pareciera que no terminara de conocerlo.
Siempre una sorpresa.
Dejo este postón, con un sabor a nostalgia infinita, de esas que te puede dejar un pisco torontel que nunca más volví a saborear pero que siempre busco y encuentro.
Si van al Refugio de Santiago, pidan para Uds., para la abuelita desmuelada, para los niños, si no han probado nunca cuy, se lo sirven deshuesado, crujiente, y rellenito entre la piel y la carne trozada, queso derretido.
Pidan la sopa de muña, si quieren ponerlos en problemas.
Seguro que les dicen que no hay muña.
Y si son avezados, y quieren enamorar a la pareja de turno.......La Cena Mística.
Ese si es un secreto bién guardado.
Espero que les sirva de algo mi efusividad al contarles algunos recuerdos del lugar.
Atentamente,
Domingo Giribaldi del Mar
Fotógrafo
