Me alojé en el Peninsula Tokyo la semana pasada. Las habitaciones están entre las más bonitas en las que me he alojado. La cama era súper cómoda y los baños son para caerse de espaldas. El vestidor era enorme y el estuche de madera con llave me pareció una idea ingeniosa que asegura la intimidad del huésped. Lo único que no me gustó fue el vestíbulo; era bonito, pero pequeño, y tener a gente sentada a ambos lados comiendo era bastante incómodo. Comí allí una vez y me sentí así, al igual que mis amigos. No hay muchos asientos en la zona del vestíbulo debido a que el comedor se lleva mucho espacio. La zona de registro de recepción también era pequeña, así que puede estar llena y ser ruidosa, y no precisamente muy discreta, para un hotel del estándar del Peninsula. La mayor queja que tengo es el desayuno en un fin de semana. El hotel estaba lleno pero, por la falta de una cafetería que estuviera abierta todo el día, hay que ir al salón social del vestíbulo (de menú) o al restaurante chino (tipo buffet). El buffet del restaurante chino es, probablemente, la variedad de desayuno de buffet más deprimente que he tenido. Solo había cinco tipos de pan para escoger, luego están los cereales (de dos o tres tipos), yogur normal o de fruta, una bandeja de lonchas de queso, algunas bayas y frutos secos. En la sección de platos calientes, había huevos revueltos, ni siquiera había un puesto de huevos para escoger de qué tipo los querías, jamón, beicon, salchichas de ternera, patatas fritas, dos tipos de dim sum, torrijas, y eso es todo. Se esperaría una variedad un poco más creativa del Peninsula. Así que el desayuno fue un poco decepcionante. Cenamos en el salón social y la comida era solo normalita, al igual que la variedad. ¿Tal vez solo son conocidos por la merienda-cena High Tea y centran toda su habilidad en eso?
Pero, en general, a pesar de la carencia de opciones para comer y de la calidad decepcionante de las que hay, diría que la estancia fue agradable. El hotel tiene una ubicación magnífica, con la línea de metro justo en el sótano del edificio y la estación Yurakucho de tren a menos de un minuto andando. Y un servicio excepcional; el personal está bien formado en este aspecto y se nota la sinceridad y calidez del servicio.