Tras la visita a las cuevas de Betharram pensamos en quedarnos a comer cerca. Encontramos este hotel con restaurante (de la cadena Logis de France, lo que te da cierta confianza en la calidad de su servicio), del que solo disfrutamos el restaurante (el hotel para otra ocasión). Está en un enclave tranquilo, al pie de la montaña, muy cerca de Lourdes. Si necesitáis calma y recogimiento, creo que es un buen lugar, pero mejor si no es durante el verano (la zona es muy turística). El restaurante es simplemente fascinante: buen servicio, la propietaria es muy amable y atiende tus dudas y sugerencias, las mesas son amplias, el ambiente tranquilo y un ritmo de comida reposado. Sobre la comida, elegimos un "menu du terroir" a 25 euros, con platos de la región: los disfrutamos todos. Los ingredientes básicamente son setas, cremas, pato y ternera. Me encanta los postres mezclados con el café, lo que en Francia llaman "café gourmand": en una bandejita tienes dos o tres tipos de postres en miniatura, más una taza de café. El restaurante me pareció perfecto, seguro que volveremos.