Al telefono Hellen fue muy amable, pero nuestra llegada en medio de la lluvia nos recibio con un trapero siguiendo nuestros pasos. Poco amable la senora, la vista al lago y al volcan arenal, esta cubierta por varios arboles, el desayuno fue bueno pero la mesera tuvo una actitud vigilante, para nada agradable. Habiamos reservado dos noches pero el mal tiempo de esos dias decidimos cambiar nuestro itinerario. Hellen no quizo entender que nuestra decision fue por el mal tiempo, ya que por el mismo no podiamos ver el volcan que era nuestro objetivo. A pesar de que no nos quedamos esa segunda noche nos toco pagarle esa segunda noche.
Es mejor las cabinas del lado, las cuales conocimos pues para llevar tus maletas desde el coche tienes que llevarlo al predio vecino y desde alli llevar las maletas.
No olviden ir al serpentario y a pizza John que fue lo que salvo nuestro paso por Fortuna y el Castillo.
