Reservamos una habitación doble para dos personas para pasar una semana. Era demasiado pequeña para dos personas, los armarios no proporcionaban suficiente espacio, había aire acondicionado que además funcionaba así como televisión. La limpieza era aceptable, con toallas limpias todos los días. El edificio está en construcción por lo que se puede oír bastante ruido desde primera hora de la mañana. Las paredes no son muy gruesas por lo que se puede oír cada una de las palabras que se pronuncian en la habitación de al lado. El desayuno tipo bufé era horrible puesto que ofrecía muy poca variedad de alimentos que eran de poca calidad, sin huevos ni verduras. El café, la leche y el agua caliente venían en latas de plástico marrones. Mientras tomábamos nuestro desayuno a las nueve de la mañana, los camareros se dedicaban a mover las mesas y las sillas, con constantes charlas en voz alta por todo el comedor, lo que daba la impresión de que estábamos molestándoles. En el bar cada vez nos cobraban una cantidad diferente por las mismas consumiciones (2 espressi y 2 grappe), que oscilaban entre 7,40 euros a 11.80 euros. El cliente habitual del hotel parecía ser un trabajador joven extranjero, por lo que presenciamos bastantes portazos, discusiones en voz alta en la planta etc., incluso bien entrada la noche. Si eres un turista y quieres pasar unos días de ocio en el Lago Como, éste no es un lugar donde vayas a encontrar un ambiente relajante.
