Hemos estado 4 días de Semana Santa 5 adultos y 2 niños pequeños.
La verdad es que los comentarios que me siguen son ya muy acertados, es una gran casa de piedra con, como mucho, una docena de habitaciones, en pleno campo gallego.
Muy acojedora, para mi es como estar en casa, por la comodidad y las faclilidades. Está limpio y es tranquilo. Por otro lado tampoco espereis encontrar grandes lujos, pero yo en casa tampoco tengo jacuzzi.
Podeis cenar allí autentica comida casera, recien cogida del huerto, pero de menú único. Patricia es la encargada de todo y es encantadora. Podeis consultarle lo que necesiteis porque seguro que sabe cómo ayudaros.
El pueblo es muy pequeño, si quereis perderos y no hacer nada es perfecto, porque no hay mucho que hacer... eso sí monte y campos los que querais. Pero estais a 10km. de Santiago por buena carretera y os puede servir de base para recorrer toda Galicia.
