Hicimos la reserva en Voyage Privée de una suite y la sorpresa no pudo ser mayor, todo fue un desastre desde antes de llegar... Lo primero es que no supieron indicarnos bien cómo llegar y dónde dejar el coche, porque hay una tremenda subida por las calles del pueblo, parte en escalera, de unos 10 minutos, con un calor terrible, un desastre. Total que tuvimos que llamar unas tres veces (llamada internacional desde nuestro móvil) y luego esperar aparcados con un calor espantoso más de 20 minutos hasta que bajó el botones para llevarnos al hotel y cargar con las maletas. Al llegar yo estaba exhausta (llegábamos desde Milos en un pesado viaje en ferry con el mar muy movido...) y sólo quería llegar a mi suite. Eran las 15 h y aún no habíamos comido. Pero ¡Sorpresa! Nos recibe un engolado y demasiado pelota dueño y otra chica, nos sientan en un sofá y nos cuenta ella cosas sobre la isla, yo no daba credito... Hasta que dije que nos llevara a la habitación primero, entonces confesó que no estaba lista aún, pasaron unos 15 minutos y seguíamos sin habitación así que dijimos que queriamos comer, tardaron unos 30 minutos más en traernos un par de sandwiches, eso sí buenísimos (y carísimos). Al terminar nos llevaron a nuestra ¿Suite? Era una especie de cueva angosta y oscura con un ventanuco de unos 20x20 cm que daba a una especie de patio común y pequeño y sin ninguna vista. La cama estaba completamente encajada en la pared de la cueva por 3 lados, quedando sólo un lateral hacia afuera para entrar y salir, ademas era corta, mi marido que mide 1,85 cm no cabía. Aparte del camastro sólo había una silla de anea y un miniescritorio ocupado por un equipo de música antiguo y grande. En el pasillito hacia el baño había una cocinita con una nevera estropeada cuya masa de hielo asomaba por fuera de la puerta. El baño muy pequeño. Yo no me podía creer la desfachatez del dueño con su actitud de pelota insoportable y diciendo que eso era una suite. Como le dije era la peor habitación que yo había visto en mi vida y he visto mucho (incluso en hostales), era como de servicio, desde luego nada que ver con las fotos de Voyage Privée ni de su web. Yo no salía de mi asombro así que le dije que sí o sí me diera una solución, al verme tan enfadada y decidida se puso nervioso y empezó a llamar a otros hoteles y nos ofreció cambio a otro mejor y más caro pagando él la diferencia. Fuimos al Crhomata que es fantástico, justo lo que esperábamos del Zannos. También nos invitó a la comida de los sanwiches y a una cena cuando quisiéramos, que evidentemente no aprovechamos por no volver allí. Al final lo solucionó bien pero nos lo hizo pasar mal y nos hizo perder ese día allí. Me parece un timo.
- Hotel Zannos Melathron
