Estuvimos alojados durante un par de noches en el monasterio Ekoin, una de las experiencias más extraordinarias que hemos vivido en Japón.
El alojamiento es totalmente correcto, pero no busquéis grandes lujos, ya que se trata de un monasterio bastante riguroso. Las habitaciones están limpísimas, los monjes son amabílisimos (aunque no hablan demasiado), la ubicación excepcional, la comida correcta tenéis que pensar que es totalmente vegetariano (el desayuno cuesta un poco, la verdad nosotros no pudimos comerlo, pero la cena estaba muy buena), y sobre todo la ceremonia del fuego por la mañana no os la perdáis, merece la pena.
Algunas recomendaciones es ir a visitar el cementario que está muy cercano por la noche, y si tenéis la suerte que haga un poco de niebla aún mejor, la verdad es que a mi me dan miedo los cementerios, pero este causa totalmente la sesación contraria.
Totalmente recomendable, pero alarguéis la estancia más de una o dos noches máximo, ya que tampoco os dará para mucho más, es una experia a vivir.
