Nos alojamos aquí como una paradita de Ouarzazete a la costa marroquí. Al principio teníamos un poco indeciso ya que estaba en mitad de un pequeño pueblo en el medio de la nada. Cuando entramos sin embargo esto cambió rápidamente. Los jardines son magníficas, con un jardín exquisito y pavos reales caminando alrededor.
La cena y el desayuno eran absolutamente encantador, aunque te aviso: te tienes que venir con un estaba vacío estómago! El personal parecía ser tan contentos para satisfacer todas nuestras necesidades, que la comida era más adecuado para 6 personas en vez de 2 pequeñas, mujeres!
En esa época que éramos los únicos huéspedes en el establecimiento. Las habitaciones son espaciosas y están limpias.
Verdaderamente recomiendo este hotel a cualquiera, así que si tienes tiempo, pasar algo de tiempo aquí!
- Riad Hida Taroudannt
