Para quienes, como nosotros, busquen un pequeño hotel de encanto alejado de las zonas más turísticas de Mallorca. E ideal para quienes, como nosotros, quieran saborear plenamente el día a día de una localidad genuinamente mallorquina. Además del atractivo innegable que tiene su casco histórico amurallado, con sus calles peatonales y preciosos edificios, Alcudia es una localidad alegre con un mercado callejero que se celebra varias veces a la semana. A pesar de ello, Cas Ferrer es un remanso de paz y eso que se encuentra en pleno centro. Como dispone tan solo de media docena de habitaciones, el ambiente es muy distinto al de esos grandes hoteles tan impersonales que se cuentan por centenares en la isla. La simpatía y amabilidad de María José y Tolo se hacen notar nada más rebasar el umbral. Agradecemos a Tolo el que nos indicase calas de gran belleza y, no obstante, poco concurridas. De nuestra habitación –Botticelli- nos agradó mucho la mezcla tan lograda de estilos: los muros de piedra del marés contrastan perfectamente con el mobiliario moderno de amarillo vivo. Y, por último, para un día de playa en el precioso arenal de Muro, nada mejor que pertrecharse de unos buenos bocadillos preparados con mucho amor por Maribel, en la Fonda que pertenece a los mismos propietarios que Cas Ferrer.
- Cas Ferrer Nou Hotelet
- Cas Ferrer Nou Hotelet Hotel
