Toda la familia disfrutamos muchísimo de nuestra estancia en la habitación de la Torre despues de que Shauna nos diera la bienvenida. ¡No hay duda de que la escalera que llega hasta arriba es genial! Los jardines del castillo son una preciosidad, tanto los árboles como las flores. Llovía un poco demasiado para ir al río y llenarnos de barro, pero las limitadas vistas desde las ventanas eran también maravillosas. Fantástico desayuno, por supuesto. El sitio está un poco "en mitad de la nada" y hay que conducir un rato por una carril, pero eso lo hace especial. La taberna Cawdor está a sólo unos kilómetros y tienen buenísimas (aunque un poco caras) comida y bebida, ¡en especial la cerveza "Skull Splitter"! Os aviso de que el castillo cierra de 10 de la mañana a 4 de la tarde, pero de todas formas esta es una casa de huéspedes única y con un precio muy razonable para ser un castillo. Los anfitriones, de Escocia y de Australia, son unos tíos geniales...todo el mundo muy simpático. También hay una pista de tenis y una mesa de billar.
