Se trata de una antigua casa del pueblo, de tres plantas, con la estructura interior de madera, bien restaurada y decorada con mucho gusto. Está situada en pleno centro del pueblo junto al Ayuntamiento.
Las habitaciones no son excesivamente amplias pero están limpias y cuidadas. El trato es muy acogedor y el personal muy servicial, tratando de que todo sea agradable y de que el cliente se encuentre a gusto. La comida del restaurante es excelente.
La Posada está situada en el entorno natural de las Arribes del Duero donde recomiendo hacer el paseo en barco por el rio.
La estancia ha sido fenomenal y el único aspecto negativo es que no me admitieron el pago con tarjeta de crédito por aquello de "no tenemos línea". ¿No tienen obligación -si ello fuera cierto-de pasarla manualmente?
