El techo de un hombre es el piso de otro. Nos dijeron que estábamos reservando un pequeño estudio con vista al mar, y técnicamente era verdad. Cuando miras desde los escalones oxidados, puedes ver el agua brillando en el horizonte. Si hubiéramos comprado binoculares poderosos, hasta podríamos haber visto la playa. Si la vista al mar quiere decir que lo puedes ver a través de pastos altos, la carretera principal, más pastos altos, y arbustos altos, a cientos y cientos de metros, quizá hasta mil metros, entonces sí, esta es una vista al mar. Comenzamos mal. Mientras subimos los escalones abollados, pasando el aire acondicionado oxidado a nuestro retiro vacacional, nos topamos con más malas noticias. El lugar tenía el olor glorioso a químicos que se podría encontrar en el baño de hombres de una estación de buses. Verdaderamente íbamos a pasar los próximos diez días en un lugar que olía como un vestidor de hombres. Cuando tomamos en cuenta el refrigerador manchado y aburrido y el área donde estaba el fregadero, el balcón con vista al aparcamiento omnipresente, y la piscina pequeñita y completamente poco atractiva, decidimos llevar nuestro negocio a otro lado. Ni siquiera pasamos una noche allí. Esperamos que nos devolvieran el depósito, pero fue claro que eso no iba a pasar. Se quedaron con nuestro depósito de cuatrocientos algo dólares, y ni si quiera nos quejamos. Vista al mar... ¡Seguro!
- Boardwalk Vacation Retreat Hotel
