Dos años después de nuestra última visita, recordando nuestra experiencia pasada, regresamos al Occidental Montehabana. El paso del tiempo y la falta de mantenimiento se dejan notar. Primero nos dieron una habitación en el cuarto piso con el aire acondicionado roto. Nos quejamos a recepción y nos dijeron que mandarían un técnico, que nunca apareció. Dos horas después reclamamos y al final nos cambiaron a otro cuarto, esta vez en la primera planta con el aire funcionando correctamente. Lo mismo le ocurrió a la otra pareja que venía con nosotros, así que parece ser una práctica normal es este hotel.
Los pasillos aledaños al lobby tienen varia losas del suelo rotas, y se ve que llevan así mucho tiempo; y uno de los ventanales del área de estar, de los que dan a la calle, también tiene las bisagras arrancadas y no se puede abrir… En fin, el lugar empieza a caerse a cachos. ¡Qué pena!
El desayuno, que teníamos incluido, lo tomábamos en el vecino Occidental Miramar, y estaba aceptable, pero sin mucha variedad. La piscina de este último, a la que también teníamos derecho, igualmente empieza a sufrir los rigores del almanaque y la falta de mantenimiento. Las juntas entre los azulejos comienzan a saltarse, se ven espacios negros entre ellos y el moho hace amagos por algunos lugares. Es una lástima que no se tomen medidas al respecto, pues es una piscina que es difícil de olvidar.
A pesar de todo, no deberíamos decir que la experiencia fue mala: el precio responde a la calidad; 35 euros al día no está mal, ni siquiera para Cuba. Además, en general, el lugar estaba bastante limpio. El trato del personal, como en todas partes en ese país, fue mediocre. ¿Se lo recomendaría a alguien? Depende de lo que cada quien espere; si se desea un lugar para dormir sin muchas exigencias, este es el sitio adecuado. Quizás los más jóvenes, o los que no quieran gastar mucho, pasarían un buen rato en este hotel.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.