Las 3 noches en Casa 1932 fueron nuestra última estancia en Cuba y en la Habana tras 11 días de ruta en coche por la isla. Así pues, era importante que fuera cómoda y acogedora. Sin duda lo fue.
En general en Cuba vale la pena hospedarse en las casas particulares por dos motivos: el precio y la calidad de su servicio son infinitamente mejores que la de muchos hoteles de 3 y 4 estrellas.
Casa 1932 está muy bien situada, a dos cuadras del Malecón, a 10 minutos caminando de la Habana Vieja y a unos 15-20 del Vedado. Aunque la calle donde se encuentra pueda parecer destartalada, no es ni mucho menos peligrosa.
Tanto el propietario, Luis, como su hermano y el servicio son muy agradables y atentos, siempre dispuestos a recomendarte asistir a algún concierto de jazz cubano o alguna otra visita en la ciudad.
Las habitaciones son amplias, muy cómodas y seguras. El baño, como el resto de la casa, está impecable.
Una vez más, vale la pena quedarse alguno de los días a cenar en la casa. Disponen de un muy buen cocinero que elabora platos excelentes con mucho estilo.
Si volviera a La Habana, me hospedaría en Casa 1932 otra vez.
Al igual que en el resto de casas de Cuba, si tenéis hecha una reserva no os olvidéis de confirmarla llamando por teléfono dos días antes de la llegada.
- Hotel Casa 1932 La Habana
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