Este hotel es un dos estrellas que se vende a precios de cuatro estrellas. El ambiente es bastante pintoresco, en general, si os gusta un aspecto y una sensación colonial auténtica... sin embargo, preparaos para el resto. El ruido de la calle es horrible. Si os gusta dormir, ya os podéis ir olvidando. Si queréis Internet en vuestra habitación también os podéis olvidar. Tienen inalámbrico en el vestíbulo (que funciona a veces), no funciona en la habitación. Si queréis trabajar en el vestíbulo, preparaos para sentaros en las sillas de estilo antiguo, de hace cien años, que no son nada cómodas. Si necesitáis un centro de negocios, preparaos para dar una caminata hasta el hotel hermano Sofitel que está a unas cinco manzanas, porque este hotel no tiene. Tampoco tiene piscina, ni centro de fitness, todo está en el otro hotel. Oh... ¿queréis reuniros con un socio comercial en la habitación? Dejadme que os explique esto: tratan a todo el mundo como una prostituta en potencia. Identificación en recepción, por favor. Además, cobran treinta dólares por una “visita en la habitación”. Me reunía con mis clientes y estaban avergonzados (igual que yo), y tuve que librar más pagos por visitantes por cada visita. No estoy seguro de si tienen la mentalidad de una cárcel o de un parvulario, pero, desde luego, no la de un hotel de categoría. No dejaron subir a mi chófer a mi habitación para coger mi equipaje cuando me fui... sin un cargo adicional. ¡Ridículo! Sin una sala de conferencias ni un centro de negocios disponible hay poca elección sobre dónde tener una reunión en privado, así que, si esperáis un visitante, preparaos a soltar más de treinta dólares por visita. Llamé al gerente (no estaba), le escribí una nota y pedí que me llamara al móvil, y nunca recibí respuesta. Tampoco hay ascensor, si tenéis dificultad con las escaleras. El televisor de la habitación (que no miro) es una cosa vieja, pequeña y con forma de tubo. Los precios del restaurante y del bar son continentales, estándares por servicio completo, muy elevados, comparados con los estándares dominicanos, no es lo que uno esperaría en un hotel que no ofrece un servicio completo. Como he dicho, son precios de cuatro estrellas por instalaciones de dos. Para este nivel de servicio, encontraría un B&B a mitad de precio y sin la mentalidad de encierro.