“Un hotel genial, pero no para los que quieran la “auténtica” República Dominicana”
Era un hotel maravilloso, con mucha clase, las habitaciones estaban impecables, el servicio de limpieza era muy atento. Hay un casino en la segunda planta del hotel, varios restaurantes y una piscina grande, con un bar en la piscina. Las vistas eran geniales, el hotel está justo en el agua, hay solo una calle principal que lo separe. Se puede bajar al agua, pero no hay playa, solo algunos árboles y rocas. Hay varios bancos en la calle, junto al agua, para sentarse, pero puede que no sea relajante, ya que a los conductores de la República Dominicana les encanta el claxon de su coche y lo usan a menudo. Te cobran por usar el centro de negocios, así que, si tenéis portátil, lleváoslo. La conexión inalámbrica a Internet es gratis en la habitación. El viaje en taxi del aeropuerto al hotel costaba treinta y cinco dólares, pero a veces se puede negociar y bajarlo a unos veinticinco, según el taxi que uséis. El taxi del hotel a la playa de Boca Chica cuesta unos cuarenta y cinco dólares, así que, como podéis ver, está un poco apartado. Si tenéis previsto visitar el Malecón o la zona colonial, está bien, pero, si estáis buscando la “auténtica” República Dominicana, no os alojéis en este hotel. Hay un “centro comercial” y un cine a poca distancia andando, con restaurantes como Tony Romas cerca. La verdad es que no pudimos encontrar auténtica comida dominicana cerca. Siguiendo por la calle se encuentra Pollo Victorina, McDonald’s, Baskin Robbins, Helados Bon, un supermercado y una farmacia. Nos aconsejaron que no lleváramos bolso y que nos quitáramos cualquier joya. Aunque no parecía un barrio peligroso, nunca se es demasiado precavido.