Estuvimos desde el 21 hasta el 28 de Enero 2012.
Elegí este hotel por el tipo de servicio que tiene, solo para adultos y la verdad no me equivoqué.
Desde que llegamos fue todo excepcional. El recibimiento, el check in, el trato del personal, las instalaciones majestuosas, la belleza de sus jardines y senderos, todo concordaba con lo que esperábamos. El complejo donde se ubica este hotel es enorme. Al llegar al lobby del Bávaro te llevan en un carrito hasta el complejo Ámbar, ya que solo tienen permitido entrar los huéspedes y nadie más. Las instalaciones que posee el hotel son maravillosas, nuevas, limpias y en constante mantenimiento.
Los jardines son preciosos y muy bien cuidados. No se encuentra un papel u hoja fuera de lugar.
La habitación que nos tocó (número 63301) queda justo en una esquina de la villa, es amplia, luminosa, fresca y tal cual se ve en las fotos del hotel.
El servicio es excelente en todo sentido. Están pendientes de que la pases bien y no te falte nada. El personal es amable, educado, siempre están con una sonrisa o cantando (increíble!) y la mayoría maneja dos o tres idiomas (básico) para comunicarse con el cliente.
El buffet y los restaurantes son muy buenos, con una variedad de comidas digna de destacar (hasta caviar rojo en el desayuno!).
Los restaurantes temáticos (de todo el complejo, no solo del Ámbar) te permiten conocer diferentes culturas culinarias sin aburrirte. Hay que hacer las reservas con la gente de servicio al cliente ni bien uno llega y planificar las cenas para toda la estadía. De esta manera uno evita no conseguir lugar, haciendo las reservas de manera rápida y ágil.
Un detalle importantísimo de este hotel es que uno como huésped puede ir a los otros complejos del Gran Bahía a comer pero los demás no pueden venir a este, otorgandole una privacidad a sus huéspedes y una variedad de restaurantes enormes.
Los tragos y bebidas son variados y muy buenos, sobre todo en el bar del lobby del hotel.
Hago un comentario especial sobre el restaurante Don Pablo de este hotel. Excelente servicio y atención. No dejar de pedir el filet de carne o la langosta al grill (exquisita!!).
La zona de la piscina y la playa es excelente, con barras y bares para desayunar o almorzar al alcance de la mano. La zona de playa del Ámbar es exclusiva y tranquila (ideal para descansar o leer un libro). Un detalle importante es que hay que ir temprano a la playa para encontrar reposeras y reservarlas con la toalla, luego no hay problema, nadie toca nada y se respetan los lugares así estés comiendo y regresando más tarde.
El room service es rápido y eficiente, no dejan que te falte nada en toda tu estadía. Hemos pedido comida a la habitación y la hemos disfrutado al momento.
La gente de mantenimiento responde rápido si uno tiene un inconveniente con cuestiones de la habitación (nosotros pedimos que reparen el tapón del jacuzzi y lo hicieron en el momento).
El complejo Gran Bahía (dentro del cual está ubicado Ámbar) es enorme, con una variedad de atracciones y actividades que hacen la estadía más amena y divertida. Nos faltó tiempo para recorrerlo todo de tan grande que es.
Las excursiones, con la gente asociada al hotel, son caras. Hemos contratado a Isla Saona con José en la playa y la diferencia fue notable en el precio con la misma calidad de los demás. Contraten con tranquilidad, la gente cumple con lo que ofrece y se ahorran muchos dólares. Cuando uno llega, te advierten que uno no debe contratar con otra gente para evitarse problemas, pero en realidad la cosa es muy diferente a las advertencias. Buscan meter miedo para que uno pague demás y se mueva solo con ellos. Repito, no hace falta, las excursiones con la gente de la playa valen la pena y son más baratas ofreciendo la misma calidad. José, en la playa ofrece lo mismo con una diferencia de 30 o 40 dólares mínimo. Un consejo, pelear los precios siempre, hacen rebajas muy importantes!!
Para comprar regalos o recuerdos, uno encuentra todo tipo de precios. En el hotel los precios son altos, pero yendo a la feria del complejo o a Pueblo Príncipe (locales de compras cerca del lobby de Bávaro) uno encuentra de todo y a más bajo costo.
Un detalle menor que comparto: cuando hicimos la excursión a Isla Saona conocimos varios lobbys de hoteles (Ocean Blue, Vik Arena, Iberostar Golf, y alguno más que no recuerdo) a medida que el transporte recogía pasajeros para dicha excursión. Ninguno ni si quiera se acercó a la calidad del Ámbar.
Con respecto al hotel, a modo de conclusión, debo decir que encontramos lo que buscábamos. Fui con mi pareja y una pareja amiga y la pasamos genial. No nos desilusionó en nada. Tengo pensado volver a Punta Cana y evalué la posibilidad de ir al Hard Rock Hotel y Casino para conocerlo, pero después de pasar por el Ámbar ni lo dudo, vuelvo al mismo lugar con los ojos cerrados.
Me atrevería a decir que pocos hoteles tienen la calidad y variedad de servicios que tiene el complejo Gran Bahía, en especial la excelencia, privacidad y tranquilidad del hotel Gran Bahía Príncipe Ámbar.
A no dudarlo y elegirlo, vale la pena pagar un poco más con respecto a otros paquetes. La diferencia de calidad se nota y se disfruta que es lo más importante.
Yo en mi futuro viaje lo vuelvo a elegir.
Saludos y cualquier duda me consultan.
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