Han sido unas bonitas vacaciones en familia. El hotel muy tranquilo con buenas actividades para niños a partir de 5 años (para los más pequeños tienen una sala guardería). La comida varía dependiendo del restaurante al que vayas, el bufet interior es mejor que el de la playa, pero en general se puede comer. Para cenar en los restaurantes hay que reservar con antelación o te toca otra vez bufet. La atención de los mozos es correcta.
Lo peor es el servicio de limpieza de habitaciones, nuestra habitación la hacían a partir de las 17h y eso con niños pequeños que duermen siesta... entraban y en 7 minutos (contados de reloj) le pegaban un repasillo, no cambiaban ni las sábanas, las estiraban un poco. Y lo peor es que veías a las chicas de la limpieza todo el día hablando entre ellas, de paseo recogiendo flores para poner en los baños, que quedan muy bonitas pero ¿para qué las quiero a partir de las 17h?.
Otra cosa es que hay allí unos chicos encargados de orientarte por el hotel (te reservan en los restaurantes, te cuentan como funciona...) y son superamables y eficientes hasta que un día, con engaños (nosotros creíamos que íbamos a un desayuno familiar a la playa) te llevan a conocer lo de la multipropiedad, que ni quieres ni te interesa y cuando dices que no, se olvidan de hacer su trabajo, dejan de reservarte en los restaurantes (diciendo que ellos se encargan y cuando llegas, nada) o cambiando tus propias reservas de hora, generando un caos que hace que todo lo bueno que tiene el hotel, que es mucho, quede eclipsado. Deben darles mucho dinero cuando venden una de esas propiedades porque están como locos. Así que si vais a ir a este hotel dejar claro desde el principio si os interesa o no el tema porque se ponen muy pesados y uno va de vacaciones a descansar y no a ir a charlas de ventas.