El hotel está un poco destartalado, las habitaciones como poco son básicas. El desayuno y la cena tampoco son el punto fuerte del viaje, ya que, por ejemplo, el cocinero ofrece pollo o pescado (con un montón de espinas) o nada para cenar ¿a que no te apetece eso? Lo peor es que tampoco encuentras nada en kilómetros de distancia. Por suerte se me ocurrió pedir un menú vegetariano y la oferta era mucho mejor que la de otros clientes. Me pregunto por qué no compran un frigorífico ya que es un lugar fantástico para beber una cerveza y de la otra forma las únicas cervezas a la venta estaban calientes. El servicio también podía mejorar. Pagué para que me lavaran la ropa y cuando me la trajeron no parecía que hubiese tocado el agua y por supuesto menos el jabón. En la parte positiva, el paraje es fabuloso, en la cima de un puerto de montaña rodeado de bosques y montañas. Por la noche, el sonido de las ranas y los insectos hacían que nos sintiéramos como en otro mundo y después por la mañana oías un increíble coro de pájaros proveniente del bosque. Cuando levantaban el vuelo, la nube era mística. Pero lo más destacado aquí era el gran número de colibríes que se amontonaban en los jardines y te invitaban a darles de comer, el único lugar de Jamaica donde vi el famoso doctor bird (variedad de colibrí), que aparece representado en los billetes del banco. Se disfruta mucho también de todas esas luciérnagas que adornan las noches. El propietario dispone de libros sobre la vida salvaje y la veranda es un magnífico lugar donde sentarse y desconectar con una cerveza (caliente) mientras observas los insectos de la jungla. La conducción por esas carreteras lentas donde apenas puedes moverte es una lata. Es necesario realizar algún esfuerzo extra para convertir este hotel en un agradable lugar (comida, cervezas frescas).
- Starlight Chalet Health Hotel
